Andalucía

Elecciones en Andalucía: algo más de dos millones de ciudadanos no acudieron a las urnas. Tal vez fueran los únicos honrados y abandonaron la plaza pública asustados por la marea que se avecinaba.

¿Quién permaneció entonces en la plaza? Sin dudad alguna los más acérrimos seguidores del PP y PSOE. Son aquéllos a los que no les importa en absoluto cuál sea el programa de gobierno, a los que la corrupción les trae sin cuidado si los ladrones son los “suyos”, los que guardan la papeleta de unas elecciones a otras, los que votan ciegos, sordos y mudos…

Pero en Andalucía existe otro espécimen más peligroso y más numeroso que en cualquier otra comunidad autónoma. Hablamos de los “subvencionados”, de esos cuya existencia depende casi por entero de la ayuda del Gobierno socialista. Deambulan silenciosos, prestos a recoger las migajas del reparto que se les ofrece y siempre dispuestos al agradecimiento. Treinta años más tarde de su primera victoria, el PSOE ha convertido Andalucía en la región más pobre de España y no solo en términos económicos sino también en aspectos como la educación o la moral política… y ¡vuelven a gobernar!

Tan solo queda dar las gracias al puñado de valientes que decidieron votar a formaciones políticas distintas al PP y PSOE porque son la última esperanza de una democracia corrompida.

Propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía para Andalucía. Presentada por el Parlamento de Andalucía.

Tramitación en el Congreso:

Tramitación en el Senado:

  • 20/11/06: Enmiendas.
  • 29/11/06: Informe de la ponencia.
  • 04/12/06: Dictamen de la Comisión.
  • 20/12/06: Pleno. Debate del Dictamen de la Comisión. Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: Votos
    emitidos, 243; a favor, 242; abstenciones, 1. Queda definitivamente aprobada por las Cortes Generales la propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía para Andalucía.

Referéndum Estatuto de Autonomía (18/02/07):
Referendum Estatuto de Andalucía

Fuente: Junta de Andalucía.

Aprobados, formal y legalmente. Pero escandaloso espectáculo. Tanto en Andalucía como en Cataluña. La bajísima participación ciudadana en los referéndums para votar los Estatutos que se les proponían oficialmente como una clara mejora, es de escándalo. Aquí, está visto, nadie se pirra por los nuevos estatutos de autonomía. Y muy pocos se mueven de casa para refrendarlos, a pesar de la intensas campañas a favor y llamadas de los gobiernos y de los partidos para que se acuda a las urnas. Para la mayoría de ciudadanos, ni caso. Sean Estatutos aprobados por consenso de casi todos los partidos políticos, como en el caso andaluz —PP incluido—, como entre una monumental polémica y una radical división como en el caso catalán, con Esquerra Republicana y el Partido Popular en contra. Estos Estatutos no interesan. Tanto ahora en Andalucía, con solo poco más de un tercio de participación, como en Cataluña con menos de la mitad, estos nuevos Estatutos han tenido menos apoyo y menos votos favorables que los estatutos que ya tenían hasta ahora. O sea, se ha hecho marcha atrás. Y esto, incluso introduciendo los polémicos conceptos de “nación” en el texto catalán, y el de “realidad nacional” en el andaluz. Afirmando, maliciosamente, además, que los dos testos son similares, lo cual no es cierto en lo fundamental, pues mientras en el andaluz se invoca solemnemente la “indisoluble unidad de España”, nada de ello se dice en el catalán, y en aquél muchos artículos terminan con la coletilla de “sin perjuicio de lo que establece la Constitución”. Y la reforma de los Estatutos era, junto con la solución del terrorismo etarra —en vías de fracaso—, los grandes temas estrella del sonriente y talentoso Zapatero. No es para alegrarse, sino para entristecerse. ¡Cuanto tiempo y energías empleadas; temores levantados, y esperanzas defraudadas!

Por Wifredo Espina, periodista y exdirector del Centre d’Investigació de la Comunicació.

Por 187 votos a favor y 136 en contra, el Congreso de los Diputados ha admitido a trámite el proyecto de Estatuto de Andalucía. Y como no hay nada mejor que el humor tras una larga sesión, les dejo un texto escrito por Felipe B. R que me pasa mi buen amigo Jacinto:

Realidad nacional:

Circula por ahí un concepto un poco raro: el de “restaurante gastronómico”, toda vez que resulta no sólo impensable, sino también sobrecogedor, el concepto de “restaurante incomestible”, que sería más o menos lo contrario, y sin contrarios no hay concepto que funcione del todo bien. Se supone, no sé, que el adjetivo gastronómico atribuye una especie de excelencia culinaria al establecimiento que la adopta, a diferencia de los restaurantes a secas, donde tienes suerte si no te plantan delante un plato combinado con un huevo frito, una salchicha, tres croquetas y un puñado aceitoso de papas, como quien dice. Lo gastronómico, en definitiva, viene a ser como el dorado del oro o como la repera de la pera.

A nadie se le ha ocurrido poner en circulación – al menos hasta dónde sé – el concepto de “perfumería aromática”, el de “bodega alcohólica”, el de “aeropuerto aéreo” o el de “zapatería terrestre”, pongamos por caso, aunque es posible que todo se ande, ya que corren tiempos muy favorables no sólo para las redefiniciones, sino también para la acuñación de definiciones exóticas.

Los andaluces, por ejemplo, vamos a vivir dentro de poco, por vía estatutaria, en una “realidad nacional”, que es un sitio inmejorable, porque en las irrealidades internacionales no hay quien viva, y no digamos en las meras realidades municipales, que se quedan en nada. Estuvimos a punto de ser una simple y llana “nacionalidad histórica” que es un gran paso, tanto en lo que afecta al concepto de “realidad” como en lo que afecta al concepto de “nacional”, y no me atrevo a imaginar siquiera cuál será el acceso siguiente ¿”entidad galáctica” tal vez?. Se me pone la piel de gallina ante la expectativa de expectativas.

“¿Dónde vive usted?”, te preguntará un desconocido. Y le responderás con orgullo: “En una realidad nacional”. “¿Y dónde queda eso?”. “Donde su nombre indica: en un espacio conceptual que limita al norte con la metafísica geográfica, al sur con la fantasía histórica, al este con la retórica parlamentaria y al oeste con Portugal”.

Sea como sea, el mismo día que se haga oficial que los andaluces constituimos una realidad nacional pienso irme a un restaurante gastronómico, pedir un buen vino alcohólico y una buenas gambas marinas y brindar por el futuro.

Relacionados: Tramitación parlamentaria.