Aragón

Juan Emilio Naya, un niño de 8 años del pueblo de Villanueva de Sigena, escucha el relato de cuando su abuela era niña y se sentía privilegiada de poder ac­ceder al monasterio. La abuela narra con detalle el glorioso pasado de una sala de incalculable valor artístico, antes de que en 1936, con el inicio de la Guerra Civil, el monasterio se destruyera tras un incendio.

Juan Emilio le prometía que, algún día, restauraría la gloria del monasterio. Han pasado muchos años y Juan, alentado por los recuerdos y la memoria de sus abuelos, decide emprender el mayor proyecto de su vida: reconstruir la Sala Capitu­lar del Monasterio de Sigena. Con algunos recuerdos y escasa documen­tación se inicia un proyecto imposible. Pero, ¿dónde encontrar más información?, ¿qué técnicas utilizar para reproducir la sala con vera­cidad?, ¿qué colores podían dar vida a aquellas pinturas?, ¿cómo debían ser los techos?, y ¿cómo completar aquellas partes que fueron desapareciendo con el paso de los años? Comienza el viaje.

Fuente: https://www.rtve.es/play/videos/somos-documentales/el-sueno-de-sigena/6773252/


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Yacimiento íbero de Azaila
Yacimiento íbero de Azaila

Esta ruta comienza en el Campo de Belchite, para continuar acompañada por el río Ebro desde la localidad de Quinto hasta Mequinenza. La Ribera Baja del Ebro conserva emplazamientos romanos y visigodos así como un amplio legado dejado por los árabes.

El río, a su paso por estas tierras, deja también varios puentes. Pero antaño la comunicación entre riberas se realizaba a través de barcas. Hoy apenas subsisten testimonios de ellas en forma de pontones y sirgas. Azudes que jalonan el tramo del río, norias, acequias, ruedas, acueductos, molinos, centrales hidroeléctricas, diques, escolleras, embarcaderos… salpican las riberas de sus municipios.

En este recorrido seguiremos las huellas de uno de los genios de la pintura universal: Francisco de Goya, y contemplaremos de cerca nuestra historia más reciente en Belchite. También podremos admirar el monumental yacimiento íbero de Azaila, el Monasterio de Rueda, el impresionante embalse de Mequinenza conocido como “Mar de Aragón” o la histórica ciudad de Caspe.

Ver mapa de la ruta e indicaciones: www.slowdrivingaragon.com/ruta/ebro-goya-vestigios-la-guerra/

Trasmoz (Moncayo)
Localización: Trasmoz (Zaragoza) - Fecha: 30/11/2012 - Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 70 mm - Diafragma: f/7.1 - Velocidad de obturación: 1/125s - Sensibilidad ISO: 200.

En las faldas del Moncayo surge el castillo de Trasmoz, un pueblo donde la brujería y el paganismo camparon a sus anchas desde tiempo remotos.

Una historia que nos describe Nacho Caballero en el artículo Brujería y paganismo en Trasmoz, el único pueblo excomulgado de España:

Un vasto manto de oscuridad envolvió al minúsculo pueblo de Trasmoz en 1512. Un conflicto que tiene su origen en un problema de riego, provocó que el Monasterio de Veruela lanzara una maldición a esta pequeña aldea maña situada a las faldas del Moncayo y custodiada por un imponente castillo. Pero no sólo arrastra esta condena, sino que, doscientos años antes, fue excomulgado del catolicismo por los siglos de los siglos y no ha encontrado su revocación en los últimos meses de vida de 2019.

El halo de misterio que se apropió de este diminuto pueblo no sólo perdura, sino que se ha extendido como la pólvora. Una historia que hace las delicias de los idólatras de lo oculto. Un destino que embruja al turista que se atreve a deslizarse por sus calles vacías de humanidad, pero plenas de enigmas y un embaucador romanticismo becqueriano.

Trasmoz es una especie de pueblo ‘maldito’ que, siete siglos y medio después de ser condenado, continúa excomulgado por la Iglesia Católica. El motivo fue que se negó a someterse al poderoso monasterio de Veruela, el primero de la orden cisterciense de Aragón. A partir de ese momento se han sucedido una serie de acontecimientos que llaman a visitar y aprender de su historia:

Con la Iglesia toparon

En 1255, el abad del Monasterio de Veruela, Andrés de Tudela, arrancó el catolicismo de cuajo de las vidas de los vecinos de Trasmoz. El motivo de este castigo divino halla su explicación en un conflicto por la leña. El clérigo, hastiado de las discusiones con los habitantes del pueblo por la provisión de madera del Monte de la Mata, excomulgó a la aldea, apartándola del Reino de los Cielos para toda la eternidad.

Pero Dios le tenía preparado un destino aún más cruel para la supersticiosa población que moraba por aquel pueblo rebelde. Casi tres siglos más tarde, de nuevo, el Monasterio de Veruela, dirigiría sus iras contra los habitantes de Trasmoz. Esta vez, la leña se sustituía por el agua como eje de un nuevo conflicto con la Iglesia.

El señor de Trasmoz en 1511, Pedro Manuel Ximénez de Urrea, se enfrentó al abad del Monasterio debido a que el curso del agua transitaba por zonas que pertenecían al convento. Los clérigos de Veruela desviaron la natural circulación del agua y esta no llegaba a las familias trasmoceras. Las Cortes de Aragón mediaron en el conflicto en favor del señor de Trasmoz. Pero al abad hizo oídos sordos y maldijo al pueblo.

Según relatan algunos expertos, el abad, en plena madrugada, cubrió el crucifijo del altar con un velo negro y recitaron el salmo 108 de la Biblia – una maldición de Dios contra sus enemigos -. Cada frase iba acompañada de un toque de campana para que los vecinos del pueblo lo escuchasen y constase en acta. Trasmoz fue maldita con nocturnidad y alevosía.

Fiestas paganas

Desde entonces, la leyenda ha marcado con letras tétricas y negras al pueblo de Trasmoz. Brujas, aquelarres, nigromancia… Todas las actividades insalubres para el alma humana transcurrían entre las lindes de esta aldea incómoda para los vecinos con hábito que moraban a escasos kilómetros.

Las oscuras leyendas sobre este área de terreno maldito han perdurado hasta nuestros días. Incluso han inspirado a algunos de los grandes autores de la literatura española. El misterio que envolvió a este pueblo y las supersticiones propias de tiempos pasados en los que el temor a un Dios que les había abandonado se sobreponía a la razón.

Leyendas Románticas

El paso del tiempo moldeó y alimentó estos mitos a su antojo, habitando de por vida en el imaginario colectivo de los trasmoceros y, por supuesto, del resto del país. Pero las llamas de estas leyendas se vieron avivadas gracias a la maestría de un enfermo Gustavo Adolfo Bécquer.

En pleno Romanticismo, el poeta y escritor sevillano, se mudó durante un tiempo al ínclito Monasterio de Veruela para respirar el aire puro que le despojara de la tuberculosis que le perseguía desde 1857. Un lugar idóneo para un romántico, tan apasionado de lo oculto y lo fantástico.

Durante su estancia en el pueblo, Bécquer gestó algunas de sus narrativas más emblemáticas, como el relato de la Tía Casca. En Cartas desde mi Celda, el poeta andaluz, a caballo entre un relato y una crónica periodística, cuenta las andanzas de este misterioso y ‘peligroso’ personaje que habitaba en Trasmoz.

“Los sábados, después de que la campana de la iglesia dejaba oír el toque de las ánimas, unas sonando panderos, y otras, añafiles y castañuelas, y todas a caballo sobre escobas, los habitantes de Trasmoz veían pasar una banda de viejas, espesas como las grullas, que iban a celebrar sus endiablados ritos a la sombra de los muros de la ruinosa atalaya que corona la cumbre del monte”. Así relató Bécquer la información que en este pagano resquicio de España pudo recabar.

En la actualidad, la historia de Trasmoz sigue presente, aunque no muchos conocen sus sutilezas. De hecho, Javier Olivares realizó un pequeño homenaje a esta desconocida historia de nigromancia y paganismo en su magistral creación que lleva por título El Ministerio del Tiempo. En el capítulo Tiempo de Hechizos (3x03), se narra con precisión quirúrgica lo acontecido en esta aldea condenada, a la par que presenta la figura de un Gustavo Adolfo Bécquer atraído por la historia de Trasmoz.

Incluso ha merecido la atención de Cuarto Milenio: La historia y magnetismo de la localidad zaragozana de Trasmoz siguen vivos:

Normalmente, esta sección hace honor a su título y solo consta de una fotografía más el correspondiente texto explicativo. Esta vez, sin embargo van a encontrarse con varias imágenes del llamado Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña.

Tras el incendio en 1675 que arrasó casi por completo el Real Monasterio de San Juan de la Peña, se inició la construcción de un nuevo monasterio en el Llano de San Indalencio, una pradera muy cercana al viejo monasterio. Estuvo ocupado hasta el año 1835 y llegó al siglo XXI en estado de ruina. Fue restaurado gracias al interés del Gobierno de Aragón por el lugar y hoy en día se ha convertido en un espacio rehabilitado que recibe numerosas visitas.

En su interior, una estructura de cristal por la que se puede caminar permite ver bajo nuestros pies las diferentes dependencias de lo que fue el Monasterio: cocina, botica, refectorio, despensa, ... todas ellas ambientadas con figuras de frailes a tamaño natural así como los correspondientes utensilios. Además, paneles informativos, pantallas táctiles e imágenes en 3D permiten descubrir la vida cotidiana de los monjes. Por último, en un edificio anexo, podemos visitar la reconstrucción de las otras dependencias como la panadería o la herrería.

Por su parte, el Centro de Interpretación del Reino de Aragón es un espacio interactivo integrado en la iglesia barroca de este nuevo monasterio. A través de grandes pantallas móviles adaptadas a la arquitectura del templo, un espectacular audiovisual nos narra las claves del origen del Reino y la Corona de Aragón, con sorprendentes efectos de luces, sonido, maquetas, plataforma móvil de asientos... La narración, de 45 minutos de duración, nos adentra en la historia y las raíces de Aragón desde sus orígenes y relata cómo San Juan de la Peña fue un emplazamiento clave para el destino de esta tierra.

Localización: Nevera de Culroya (Fuendetodos, Zaragoza) - Fecha: 03/03/2012 - Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 18 mm - Diafragma: f/9 - Velocidad de obturación: 1/160s - Sensibilidad ISO: 200.
Localización: Nevera de Culroya (Fuendetodos, Zaragoza) - Fecha: 03/03/2012 - Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 18 mm - Diafragma: f/9 - Velocidad de obturación: 1/160s - Sensibilidad ISO: 200.

La nevera Culroya, que se encuentra a las afueras de Fuendetodos, es una estructura con bóveda de aproximación de hiladas construida en piedra seca y en su interior está excavada 6 metros en la roca. Su construcción data del siglo XVIII y fue rehabilitada por Gonzalo Torres y José Román Roche a principios de los años 90 del siglo XX.

Como su propio nombre indica, se trata de una «nevera» que se utilizaba para almacenar la nieve y conservarla durante meses. El proceso era sencillo: se introducía la nieve y se formaban capas compactadas. Entre una y otra se añadía una capa de paja que funcionaba como aislante. Llegado el verano, se iban cortando bloques de hielo que eran transportados hasta otros pueblos donde eran vendidos. Dicho transporte se realizaba a lomos de animales de tiro durante la noche y así evitar que se derritiera.

Método de construcción: La piedra caracoleña, una roca única para la construcción (Museo de Ciencias Naturales. Universidad de Zaragoza).

Grañén, Blasco de. Maestro de Lanaja. (?, f. s. XIV – Zaragoza, 1459): Virgen entronizada con el Niño y rodeada de ángeles músicosBlasco de Grañén. Maestro de Lanaja. (?, f. s. XIV – Zaragoza, 1459): Virgen entronizada con el Niño y rodeada de ángeles músicos, c.1450.
Técnica Temple sobre tabla
Museo Goya, Zaragoza


Es una pintura al temple de gran calidad del pintor aragonés Blasco de Grañén, conocido como el «Maestro de Lanaja». Fue la tabla central de un retablo, y corresponde al llamado estilo gótico internacional, de hacia 1450. Se trata de una composición original derivada de los modelos realizados por pintores toscanos trecentistas y que empleó de manera frecuente en su obra. Su estilo refleja puntos de contacto con el mundo de la miniatura y de la tapicería franco-flamenca que pudo conocer a través de sus mecenas.

El Niño Jesús, que lleva un pajarito en una mano, está sentado en las rodillas de la Virgen y le mira. Una serie de ángeles músicos rodean escalonadamente el trono sobre en el que está sentada María y hacen sonar instrumentos (cistro, flauta, arpa gótica y laud) en su honor. Otros dos ángeles llevan filacterias con textos del «Gloria» que aparece en el Evangelio de San Lucas y del Salmo 50 (ver vídeo explicativo).

El refinamiento, la elegancia y el lujo del gótico internacional se reflejan en la riqueza ornamental, realizada con estucos en relieve y dorados, de la corona de la Virgen, de los nimbos de los ángeles, de la orla y broche del manto de María, así como en el esgrafiado del fondo.

Desde tiempos de los romanos, los numerosos ríos aragoneses han justificado infinidad de obras hidráulicas de singular envergadura, que han determinado la vida de valles y comarcas hasta nuestros días. La noche de este martes, ‘El legado invisible’ se zambulle en la presa romana de Muel, el Monasterio de Rueda, los aljibes de Teruel, el Canal Imperial y la Expo del agua de Zaragoza para atravesar sus muros y las curiosidades que los envuelven.

La primera parada de Nacho Navarro será el Monasterio de Rueda. El origen de su nombre está en la gran rueda hidráulica, o noria, que eleva el agua desde el Ebro para distribuirla por todo el recinto y regar sus huertas. Un lugar que, por su grado de conservación, parece haberse detenido en el tiempo.

Después, el programa saltará en el tiempo hasta el siglo 15 AC para visitar la presa de Muel, en la provincia de Zaragoza, es de los restos más relevantes de la arquitectura civil hidráulica de la Hispania romana. Allí, una ermita, construida sobre los sillares del embalse, preside el conjunto de la obra. ‘El legado invisible’ también viajará hasta Teruel para descender hasta los aljibes que el rey Pedro IV ordenó construir. Así solucionaría el problema del abastecimiento de agua en la ciudad. Símbolo de la hidráulica de la capital turolense es el Acueducto de Los Arcos, una de las más grandes obras de ingeniería españolas del siglo XVI.

Ya en Zaragoza, Nacho Navarro recorrerá el Canal Imperial, un ambicioso proyecto pensado para el regadío, la industria y el transporte de mercancías y pasajeros. Los espectadores podrán ver la muralla de Grisen, las esclusas de Casablanca, y los depósitos de Pignatelli y, finalmente, Valdegurriana.

La Expo del Agua supuso un gran impulso para toda la región. ‘El Legado Invisible’ culminará en la cima de uno de sus lugares más representativos, la Torre del Agua. Con su característica forma de gota y sus 76 metros de altura, es uno de los edificios más altos de Zaragoza.

«El legado invisible» recorre en este capítulo las huellas que los reyes de Aragón han dejado en el patrimonio. El Palacio Arzobispal de Zaragoza, la Sala de la Campana, la Torre de La Zuda de Huesca, San Lorenzo o Agüero son algunos de los enclaves que Nacho Navarro recorre este lunes con el escáner del programa.

En el Palacio Episcopal de Zaragoza, mostrarán distintos espacios que fueron testigo de señaladas ocasiones para la corona. Los dormitorios con alumbramientos, como el de Isabel de Portugal; el Salón del Trono, con coronaciones como la de la reina Sibila; o la curiosa logia que el obispo construyó para Felipe II, con unas particulares pinturas renacentistas.

La enigmática ermita de Santiago en Agüero deja constancia del poder real. El edificio, de gran envergadura, fue, según apuntan algunas teorías, un encargo de Ramón Berenguer IV para el retiro de su suegro, Ramiro II El Monje. El santuario está rodeado de misterios sin resolver, desde la intención de su construcción hasta el motivo por el que quedó inacabada.

Un recorrido por la Huesca monumental es clave para entender episodios de la realeza tan característicos como la batalla de Alcoraz, que dio lugar a la conocida frase "como Pedro por su casa", haciendo alusión al momento en el que Pedro I atraviesa la muralla de la capital oscense. En la antigua universidad, en su día Palacio de los Reyes de Aragón, 'El Legado Invisible' se hace eco de la leyenda de la campana, cruento suceso con Ramiro II El Monje de protagonista y la referencia a las nupcias de Doña Petronila y Ramón Berenguer IV en la capilla del Palacio, acontecimiento que aseguró la continuidad de la estirpe y del Reino de Aragón.

Por último, la Real Basílica de San Lorenzo muestra las reliquias del santo, que llegaron hasta su ciudad natal gracias al empeño de Felipe II. Así, dos de ellas viajaron de Roma al templo oscense con peculiar forma de parrilla, símbolo del patrón de la localidad. Sin olvidar que la que hoy conocemos como Real Basílica de San Lorenzo, se construyó sobre una iglesia anterior en cuya edificación intervino la mano del rey Jaime II de Aragón.

Alguno de los conjuntos monumentales más bellos y mejor conservados de España y, por qué no, del mundo, se encuentran en Aragón. Palacios, plazas mayores, monasterios… Un viaje por sus empedrados transporta al espectador a otra época. Un recorrido por los mejores edificios civiles y religiosos de los siglos V al XV.

Aragón es tierra de leyenda y su milenaria historia está salpicada de mitos, héroes, y brujas. La omnipresente figura de la Santa Inquisición contribuyó a ello. Ilustres como Bécquer o Goya fijaron su talento en sus historias. Un sinfín de aquelarres, tradiciones y hasta documentos hablan de terribles torturas en mazmorras para curar posesiones malignas y dejan huellas de las brujas por todo Aragón.