Atentados de Madrid

He seguido, en la medida de lo posible, el juicio sobre los atentados en Madrid (11-M) y debo decir que he quedado gratamente sorprendido del buen hacer del Presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez. Durante estos días ha demostrado conocer el extenso sumario mejor que el resto de las partes, comprender y centrar las respuestas de los acusados y testigos en relación con su valor procesal, y valorar con acierto la pertinencia de las preguntas de unos y otros. No puedo decir lo mismo de las acusaciones, tanto la pública como las particulares, y menos aún de las defensas. Éstas carecen, en general, de una línea argumental en la que basar su estrategia y sólo las contradicciones de algunos testigos han rebajado, de momento, la presión probatoria contra sus clientes. Especiales en ABC, El Mundo y en El País.

21 de septiembre de 2006:El Mundo persiste en sus acusaciones de manipulación y presenta como prueba una copia de los informes policiales, tanto del que la policía considera un «simple borrador» y el Mundo original, como del oficial o, según el periódico, manipulado.

Voy a limitarme a un análisis comparativo de ambos sin necesidad de elaborar teoría conspirativa alguna. Sobresalen las siguientes cuestiones:

  1. De tres firmantes se pasa a uno. Fíjense ustedes: el técnico que firma el informe oficial (CP 195) no es ninguno de los tres autores del supuesto borrador (CP. 9, 11 y 155). ¿Se negaron éstos a modificarlo o desconocían la mutilación realizada? En cualquier caso, basta con esta apreciable discrepancia para poder afirmar, sin duda alguna, que no estamos ante un “borrador” convertido después en “final” sino de dos informes completamente distintos. La manipulación se podría convertir en algo aún más grave a saber, que lo reescribieran y se lo dieran a firmar a otro técnico ya que el firmante es Francisco Ramírez, jefe del Servicio Central de Análisis Científico de la Policía Científica.
  2. En el informe final se constata la desaparición de dos técnicas —”ensayos a la llama” y “formación del éster metilbónico”— y el “estudio bibliográfico”. De las dos técnicas, cabe preguntarse porque se eliminaron del informe final si realmente se realizaron tal y como puede suponerse, ya que dicho informe aparece firmado por tres técnicos. Si algún experto sobre la materia lee este comentario, le estaría muy agradecido si pudiera indicarnos para qué sirven en concreto dichas pruebas; sin esta información, sólo podemos hacer cábalas. Respecto al estudio bibliográfico, no hay forma de saber de qué se trata en concreto y, de nuevo, sólo podemos realizar suposiciones.
  3. Eliminación del apartado “observaciones”. Según la policía, no se trataba sino de «elucubraciones y consideraciones subjetivas sin fundamento científico alguno». Sin embargo, una lectura atenta de dichas observaciones pone de relieve la falsedad de esta afirmación. Los dos primeros transcriben hechos concretos, verificables, objetivos y relacionados con la investigación. El punto tercero, sin embargo, es más controvertido: aunque los peritos adelantan tan solo una «posibilidad», la prueba —presencia de ácido bórico— es endeble y no permite extraer conclusiones ni en un sentido —relación con ETA— ni en otro. Parece lógico, por tanto, que este último punto hubiera sido eliminado, pero no entiendo por qué también los dos primeros. El jefe de la investigación puede decidir, a la vista del resto de las averiguaciones, no seguir la pista indicada por los peritos pero su obligación era trasladar al juez toda la información. Que fuera detectada la misma sustancia en un piso franco de ETA es un hecho objetivo y, si consideraba irrelevante la información, bastaba con añadir un párrafo indicando tal circunstancia.
  4. Las justificaciones de la policía aún enredan más la situación. Por ejemplo, alegan que el documento citado en el punto primero del borrador no llegó a tener número de registro de salida oficial, “por lo cual no puede ser considerado como documento oficial”. Sin embargo, en dicho borrador se facilita toda clase de información sobre su procedencia, tramitación y consecuencias.

Hasta aquí el análisis de ambos documentos. A la vista de lo relatado, sólo queda pedir al ministro de Interior las correspondientes explicaciones y una rigurosa investigación para esclarecer lo sucedido.

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ACTUALIZACIÓN: 27/09/06: La Audiencia ve indicios de falsedad en el informe del 11-M que eliminó las referencias a ETA y remite el caso a los Juzgados de Instrucción ordinarios [Vía El Mundo].

ACTUALIZACIÓN: 29/09/06: Imputados por falsedad los tres peritos (Isabel López Cidad, Manuel Escribano y Pedro Manrique) que vincularon a ETA con los atentados del 11-M ya que, según indica el auto del juez Garzón, firmaron el 11 de julio una copia de un documento elaborado en marzo de 2005 —rechazado por sus superiores— para intentar pasarlo por oficial [Vía El Mundo :: El País].

ACTUALIZACIÓN: 02/10/06.

Los últimos acontecimientos demuestran de forma contundente la existencia de una soterrada lucha a cuenta del 11-M. Y no sólo en el ámbito periodístico y político, sino también en la judicatura y, más aún si cabe, en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. De todo ello, tal vez en última instancia florezca la verdad pero, de momento, la sociedad parece entregarse a favor de una u otra postura con una fidelidad que raya en la locura. En medio del fuego todos aquellos que, alejados de cualquier teoría conspirativa, tan sólo pretendemos conocer la verdad. El espectáculo dado estos últimos días por periodistas, políticos, jueces y policías sólo contribuye a crear un estado de confusión cuyo resultado más evidente es el de dar pábulo a libelos y folletines. Retomemos los hechos:

  1. Tres facultativos entregan un análisis a su entonces jefe, Francisco Ramírez, el 21 de marzo de 2005. El 11 de julio de 2006, tras descubrir que Ramírez había sustituido el original por otro donde no figuraban las observaciones, vuelven a entregar el mismo informe a su nuevo jefe, José Andradas. Si se confirma que ambos documentos eran idénticos, y no hay pruebas en contra —así lo indica el propio auto de Grazón—, la acusación de falsedad no se sostiene; en todo caso, deslealtad a J. Andradas.
  2. En cuanto a Fco. Ramírez, si se confirma que mutiló un documento sin el conocimiento de los peritos que realizaron el análisis —y todo parece indicar que así fue—, la acusación debería mantenerse. No debe olvidarse que no firmó como “jefe de servicio” sino como perito y, hasta donde sabemos, no realizó ningún tipo de análisis. ¿Por qué eliminó las referencias bibliográficas?
  3. Y en último lugar, tenemos a un juez, Garzón, que, como mínimo, peca de imprudente por no esperar a la resolución del recurso presentado por la fiscalía en contra de la decisión de la Audiencia Nacional de trasladar las diligencias a los Juzgados de Instrucción ordinarios.

ACTUALIZACIÓN: 04/10/06.

La Audiencia Nacional declara que la competencia es del Juzgado Central de Instrucción núm. 5 de la Audiencia Nacional y, por tanto, el juez Garzón no es competente para investigar a los peritos [El Mundo :: ABC]. El País, de momento, no se hace eco de la noticia (13:58 h). Ahora sí, aunque hablando de manipulaciones, el titular de la noticia no tiene desperdicio alguno. Intenta defender al juez Garzón con un argumento inverosímil al intentar establecer que la Audiencia Nacional «no frena la causa de Garzón» cuando, en realidad, la Sala sólo ha resuelto un recurso de súplica que nada tiene que ver ni con la actuación de dicho juez en relación con una denuncia de la plataforma España y Libertad y menos aún con las medidas tomadas por el mismo contra los tres peritos. ¿Cómo va a frenar algo que ni siquiera ha sido tratado o cuestionado?

23:11 hora local: Tanto El País como ABC han modificado el titular con el que se abría la noticia.

ACTUALIZACIÓN. 06/11/06: La juez de Madrid Gemma Gallego ha anulado la imputación por falsedad que hizo el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón a los tres peritos que elaboraron un informe sobre el ácido bórico, en el que se relacionaba a ETA con los atentados del 11-M [Seguir leyendo en El Mundo] [Auto de la juez].

ACTUALIZACIÓN. 10/11/06: La juez ve indicios de delito de falsedad en los superiores de los peritos del 11-M [Seguir leyendo en El Mundo] [Auto de la juez].

ACTUALIZACIÓN. 04/12/06: Tras la presentación de un recurso por parte de los policías encausados según el cual la juez no respetó el plazo de diez días que establece la Ley de Enjuicimiento Criminal (LEC) entre que se levanta el secreto del sumario y la conclusión de las diligencias (10 de noviembre), la juez ha decidido revocar el auto y dar un plazo de siete días a los acusados para evitar «que un simple defecto formal —que no se contrasta, pero subsanable en todo caso— pudiera en su caso provocar la ulterior nulidad de parte de las actuaciones […]» [Seguir leyendo en El Mundo] [Auto de la juez].

ACTUALIZACIÓN. 23/02/07: La Audiencia de Madrid confirma el juicio a los mandos policiales por el caso de los informes policiales del ácido bórico.

ACTUALIZACIÓN. 21/03/07: La juez Gemma Gallego, instructora del sumario, dicta la apertura del juicio oral.
La sentencia

ACTUALIZACIÓN. 04/07/08: Se publica la sentencia del caso absolviendo a los imputados. La sentencia argumenta que, aunque hay indudables irregularidades administrativas entre las cuales está eliminar la referencia a ETA del informe original, sin embargo estas irregularidades no son acreedoras de imputación penal para sus autores.

Ayer mismo comentaba con Orlando Suárez— lo que, a mi juicio, suponía un error por parte del periódico El Mundo. Me refería, en concreto, a la publicación de entrevistas con individuos presuntamente implicados en el 11-M. En realidad, la crítica iba dirigida no tanto a las entrevistas en sí mismas como a la presunción de veracidad con que dicho periódico las envuelve. Supone un paso atrás en la credibilidad de la línea editorial por cuanto se echa al traste muchos meses de investigación y trabajo basados en la confrontación de hechos, datos, fechas, etc.

La contraprogramación no se ha hecho esperar y, hoy por la mañana, El País publicaba la transcripción de una conversación mantenida por Trashorras con sus padres en la cárcel con un título muy explícito: “Mientras ‘El Mundo’ pague, yo les cuento la Guerra Civil“. La revelación sirve de base, asimismo, para el editorial “A cualquier precio” en el que se acusa al periódico El Mundo de «amarillismo».

No obstante, me preocupa la táctica escogida porque matar al mensajero no rellena los agujeros negros que tan concienzudamente ha investigado el periodista Fernando Múgica. Al margen de las teorías que cada uno pueda extraer, los datos están ahí y quedan muchas incógnitas por despejar.

ACTUALIZACIONES:

El periódico El Mundo aloja una página desde la que puede descargarse el auto de procesamiento por el 11-M:

Confirmación del Auto de procesamiento: en formato HTML | en formato PDF (25.03 MB.)

He leído con detenimiento todos y cada uno de los artículos publicados por El Mundo bajo el título Los agujeros negros del 11-M y debo reconocer que Fernando Múgica, su autor, ha realizado un excelente trabajo. Tan magnífico que el juez Juan del Olmo ha ordenado la realización de varias diligencias como consecuencia de las informaciones y datos aportados por el periodista.

Otra cuestión sería el aprovechamiento político de dichas informaciones y la elaboración de “teorías conspirativas” a partir de ellas. Éstas, si están bien urdidas, presentan la ventaja de explicar lo sucedido con coherencia aunque siempre a favor de los intereses de quien las elabora. Recordemos, por ejemplo, las elucubraciones a raíz del 11-S o las cientos de teorías que pretenden resolver el asesinato de John F. Kennedy. Aunque su muerte se produjo hace 43 años, aún hoy surgen nuevas hipótesis: la última en enero de 2006 —Castro, la muerte de Kennedy y el silencio cómplice—. Sin embargo, todas presentan un grave defecto: a partir de los mismos datos resulta plausible establecer dos, tres, cuatro, o más hipótesis bien trabadas sin que haya forma de reconocer cuál es la verdadera (si es que alguna lo es).

En cuanto a los “agujeros negros’, no había ni hay elementos que permitan sustentar las variadas interpretaciones que algunos realizan y mucho menos demostrar una conspiración contra el gobierno de Aznar. No obstante, el último capítulo, centrado en la furgoneta Renault Kangoo aparcada junto a la estación de tren, bien merecería una meticulosa investigación por parte del juez instructor.

“Los primeros agentes que acudieron al lugar en el que estaba aparcada, permanecieron varias horas junto a ella y la abrieron con una palanca, sostienen que en su interior no había nada – El auto de procesamiento establece que contenía «61 evidencias» incluidas dos mantas, un jersey, dos bufandas, tres guantes, 14 chalecos de fútbol y una bolsa de Carrefour, además de los detonadores y la cinta coránica – La versión de los agentes, a quienes Del Olmo no ha tomado aún declaración, coincide con la del inspector jefe Luis Martín ante la Comisión del 11-M: «La zona de carga estaba vacía, no había nada ahí.” [Leer artículo completo]

De ser ciertos los datos publicados, “alguien” trabajó muy rápido para encauzar y agilizar la investigación con la finalidad de detener lo antes posible a los componentes de la “celula islamista”. ¿Por qué? Elaboremos nuestra propia teoría sin poner en duda la autoría del atentado:

  1. “Alguien” conocía de antemano las intenciones de los terroristas o tenía fundadas sospechas pero no intervino a tiempo. En modo alguno contemplo que algún órgano policial conociera los planes y se inhibiera premeditadamente.
  2. Una vez cometido el atentado, ese “alguien” decide corregir el error e introduce pistas en la furgoneta para facilitar la detención de los verdaderos culpables.

¿Cuál es la suya?

El director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Alberto Saiz, realizó el pasado sábado unas declaraciones que, en cualquier otro país, le hubiera costado el puesto de forma fulminante: “Antes del 11-S y el 11-M, las sociedades democráticas no tenían un sentimiento de falta de seguridad, pero el riesgo existía. Los servicios de inteligencia hicieron su trabajo y, a mi juicio, las autoridades políticas no fueron capaces de valorar suficientemente aquella información que, bien utilizada, podría haber servido para evitar estas masacres“. Olvídense por un momento del contenido de sus declaraciones o imaginen que hubiera dicho todo lo contrario pues lo realmente importante cae fuera de lo meramente afirmado. Lo importante es dejar claro la cobardía de quien se sabe protegido por la Ley y se atreve a criticar (o alabar) la política antiterrorista de gobiernos anteriores. Es cobardía porque si le exigiéramos pruebas, acabaría alegando lo que repitió una y otra vez en la Comisión de Investigación del 11-M: “es una información que no les puedo dar“. De hecho, acabó con la paciencia de todos los comisionados: comparecencia de Alberto Saiz.

Sus Señorías se lo han tomado con calma: desde el 15 de diciembre del año pasado la Comisión de Investigación no se ha vuelto a reunir y todo parece indicar que acabará como el Rosario de la Aurora. Analizar lo sucedido en los días posteriores al atentado es tarea casi imposible ya que influyen demasiados factores. Cada uno de nosotros tendremos seguramente una opinión distinta en función de nuestra ideología que a su vez se ve influenciada por los medios de comunicación que leemos habitualmente. Además, todos vivimos aquellos días en medio de una confusión mediática y política tan tremenda que nuestros juicios de valor bien pudieran ser completamente erróneos. Para tener una idea clara de todo lo sucedido deberíamos analizar todo lo dicho en la Comisión de Investigación, leer los reportajes publicados por El Mundo y El País, ver de nuevo los videos que muchos de nosotros grabamos,… tarea hercúlea y al alcance de muy pocos -no por capacidad, sino simplemente por tiempo-. Como en muchas otras ocasiones, acabaremos creyendo a unos u otros basándonos exclusivamente en cuatro o cinco ideas que, desafortunadamente, serán más propagandísticas que informativas.

En mi caso, guardo en la memoria tres apuntes. Primero: el empeño del Gobierno en acusar a ETA de la matanza. Segundo: el papel jugado por la COPE y, especialmente la SER; sencillamente, nauseabundo. Tercero: la rapidez con que se produjeron las primeras detenciones. Lo dije entonces de palabra y lo mantengo ahora por escrito: los asesinos estaban controlados por la policía, ésta los conocía y sabía donde buscarlos.

El video de Telemadrid: por si quedara alguna duda sobre las intenciones este video, la nota que mandó Manuel Soriano (director general del ente público RTV-Madrid) a Regino García-Badell (director del gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre) las despeja por completo: «Querido Regino. Te mando la primera parte del documental que daremos el jueves y el viernes en ‘prime time’. Pásaselo a la Presidenta. Creo que ha quedado bastante bien cinematográficamente e ideológicamente. Un abrazo. Manolo». La nota es más que suficiente para cesar a Manuel Soriano y a quienes le encargaron el video (¿Esperanza Aguirre?).

Si Ramón del Valle-Inclán -creador del esperpento- levantara la cabeza, no dudaría en calificar a la Comisión de Investigación como el culmen de dicho género literario. Ya la primera intervención, la de D. Luis Garrudo Hernández, fue un ejemplo de los despropósitos que, comparecencia a comparecencia, se han ido produciendo. (recordemos que D. Luis fue convenientemente aleccionado por un miembro del PSOE). Luego vendrían las sabrosas declaraciones de los mandos de la policía: ahora, gracias a la prensa sabemos que, en mayor o en menor medida, muchos de ellos no dijeron la verdad y toda la verdad. Finalmente subieron al cuadrilátero los «pesos pesados» y como buenos políticos se dedicaron a sacudir mamporros bien a la derecha, bien a la izquierda. Para rematar la faena no se les ha ocurrido otra cosa que visionar el video de la FAES: ya me explicarán ustedes qué pinta dicho video, por muy mezquino que sea, en la Comisión. Y más si tenemos en cuenta, por ejemplo, que los principales actores de la llamada «trama asturiana» siguen sin aparecer por el estrado. En definitiva: un año desde la apertura de la Comisión de Investigación y no sólo no se ha aclarado lo sucedido en aquellos aciagos días sino que las incógnitas aumentan día a día. Bueno… una al menos ha sido despejada: entre el 11 y el 14 de marzo de 2004 el que no corrió (PSOE-IU), voló (PP) para aprovecharse políticamente de la situación. Por eso es inútil la Comisión de Investigación.

El pasado día 31 de marzo criticaba en esta misma página tanto el video realizado por Telemadrid como el de la FAES y del primero decía que, sin faltar a la verdad, era tendencioso. Tras leer el comunicado de los trabajadores de Radio Televisión Madrid y efectuar algunas comprobaciones, debo decir que dicho documental no sólo es tendencioso sino que también manipula los acontecimientos para arrimar el ascua a su sardina. No obstante, el comunicado también hace bueno el refranero y así, el titular “No hubo suicidas. Se supo once días más tarde” tampoco se corresponde con la realidad ya que Carmen Baladía – Directora del Instituto Anatómico Forense- emitió un informe el 17 de marzo en el que descartaba esa posibilidad. Además, declaró en la Comisión de Investigación que “a las doce horas o doce horas y media de haber iniciado las autopsias [madrugada del día 12] ya las habíamos concluido y conocíamos todos los cuerpos, sus fragmentos, sus ropas, sus pertenencias, sus tatuajes, sus pearcing, de tal manera que ya sabíamos, a las doce horas de haber iniciado las autopsias, que no había ningún dato que nos hiciera pensar en la existencia de un suicida.” El propio Acebes afirmaba el día 15 de marzo por la tarde que no había ningún indicio de que entre las víctimas de la matanza del 11-M hubiera un terrorista suicida. Este comentario fue recogido, entre otros medios de comunicación, por EL PAIS en su edición del día 16 (leer noticia).