Aztecas

Mono Sedente (Azteca)Mono sedente (Azteca). ca. 1200-1521
Piedra volcánica, 36,4 x 22,9 x 25,4 cm.
Procedencia: Pierre Matisse, Nueva York
Museum of Art, Rhode Island School of Design, Providence, Mary B. Jackson Fund 43.545

Las imágenes tridimensionales de piedra que se sostienen de pie por sí mismas no fueron numerosas antes del período posclásico (ca. 1200-1521), pero durante esta etapa surgió una nueva tradición que se centraba en la representación de deidades, humanos y animales. Aunque en raras ocasiones se despojan por completo de su apariencia cúbica o en forma de columna, estas piezas muestran un nuevo sentido de la observación en sus superficies convexas y detalles naturalistas que rompen con el concepto arquitectónico más severo de la escultura de épocas anteriores. Las características humanas y animales se fusionan en esta interpretación de un mono con grandes aretes en forma de hojas. Su postura, sentado con los pies cruzados y las rodillas levantadas, recuerda la de las esculturas contemporáneas de figuras humanas. Los animales son muy importantes en la mitología azteca y usualmente se les representaba de manera sencilla. En el calendario azteca, el signo del mono, también llamado Ozomatli, era gobernado por Xochipilli-Macuilxóchitl, dios de la música, la danza y los festivales. Se creía que los varones nacidos bajo el signo del mono tenían buen carácter, eran felices y sociables y probablemente serían músicos, bailarines o artesanos. Es posible que las esculturas de este tipo se colocaran junto a imágenes más elaboradas de deidades en santuarios y templos.

Fuente: catálogo de la exposición “El Imperio Azteca”. Museo R. Guggenheim Bilbao, 15 de marzo – 18 de septiembre, 2005

Tlaloc pot. Aztec, ca. 1440–69. Fired clay, 35 x 35 x 31.5 cm. Museo del Templo Mayor, INAH, Mexico City. Photo Michel Zabé, assistant Enrique Macías.
Tlaloc pot. Aztec, ca. 1440–69. Fired clay, 35 x 35 x 31.5 cm. Museo del Templo Mayor, INAH, Mexico City. Photo Michel Zabé, assistant Enrique Macías.

Cuando en la Europa del siglo XV se desarrollaba el revolucionario movimiento intelectual de las ciencias y del arte del Renacimiento, en México dos poderosos estados indígenas, el imperio azteca y el imperio tarasco, construían toda una cultura de la que numerosos restos arqueológicos y objetos de arte realizados por los diferentes pueblos que habitaban la zona en ese momento, dan prueba.
Los orígenes históricos del periodo azteca están ligados a la coalición militar conocida como la “Triple alianza”, en la que tres estados emergentes – México-Aztecas, Acolhua y Tlacopan – unieron sus territorios y su poder dotando a esta cultura de la jerarquía necesaria para extenderse hacia las costas del Pacífico y el Golfo de México. El Oeste, el Norte y parte del centro, quedaban en manos de los tarascos, una rica cultura dotada incluso de un lenguaje propio sin ligazón alguna al resto de lenguas del antiguo México.

Con la importante expansión de los aztecas floreció un estilo artístico internacional, a través de un lenguaje formal y conceptual que reunía las diversas culturas del imperio, creando un diálogo entre ellas y de este modo, una identidad común en la que reconocerse. Se compartían así, los relatos y los conocimientos sobre las deidades y rituales que luego se representaban en las esculturas, las cerámicas y los trabajos de joyería. Pruebas de este estilo común a diferentes naciones son las dos imágenes escultóricas que abren la exposición: Coatlicue –la expresión femenina de la creación y la destrucción de la vida- y Xiuhtecuhtli –el joven dios del fuego o la personificación del sol con el poder del calor y de la luz como esencias de lo masculino.

La muestra “The Aztec Empire” recrea este periodo, organizando el montaje en veinte temas que atraviesan su historia desde el desarrollo hacia el cenit, hasta su posterior declive. Todo ello con la intervención de los arquitectos Enrique Norten de TEN Arquitectos + J. Meejin Yoon que han envuelto la espiral de Frank Lloyd Wright en una ondulante cinta que simula simbolicamente a la serpiente, uno de los protagonistas del bestiario mesoamericano.

Fuente: www.masdearte.com

  • La Cultura Inca: originariamente, los incas constituyen uno de los pequeños grupos tribales que habitaban a orillas del lago Titicaca; seguramente debido a luchas intertribiales, este pequeño grupo se desplazó hasta el fértil valle del Cuzco, en donde, según sus leyendas, fundó la ciudad de este nombre. La cultura de esta tribu era por entonces muy semejante a la de la mayoría de los pueblos andinos (agricultura con azada, irrigación y uso de abonos, conocimiento de las técnicas de alfarería, el tejido y la fundición de materiales preciosos, etc.), pero no había alcanzado el alto nivel de los mochica o de los nazca; no obstante, los incas desarrollaron una cualidad ignorada por los pueblos vecinos: una ilimitada capacidad para la organización, gracias a la cual pudieron conquistar y estructurar uno de los mayores imperios conocidos.
  • Dioses del México Antiguo: Cosmología, cultura, ritos y religión. (Una pequeña introducción a la cultura azteca la podemos encontrar en www.artehistoria.com)