Canarias

Galaxia Espiral de Andrómeda (M31) y Galaxias Satélite (M110 y M32). Autor: D. López ©IAC
Galaxia Espiral de Andrómeda (M31) y Galaxias Satélite (M110 y M32). Autor: D. López ©IAC

Observar las estrellas bien para disfrute de nuestra vista, bien para fotografiarlas requiere unas condiciones muy particulares. Cielos oscuros y despejados, escasa contaminación lumínica, cercanía al Ecuador y grandes altitudes hacen de Canarias uno de los mejores lugares del mundo para observarlas.

Si tienen pensado viajar a las Islas Afortunadas y desean ver cielos estrellados, es conveniente pasarse por la Fundación Starlight y preguntar por las actividades que desarrollan y echar un vistazo a los alojamientos que proponen.

Para los fotógrafos, imprescindible llevar trípode y muy aconsejable el disparador remoto. Les dejo un manual de fotografía nocturna de cielos y estrellas que les permitirá obtener excelentes imágenes.

En un escalón superior nos encontramos a los que han hecho de la astrofotografía casi una ciencia y para algunos, como Daniel López, un modo de vida. Hablamos ya de técnicas sofisticadas y tecnología telescópica. Para que se hagan una idea de la dificultad que entraña: la imagen que acompaña a este texto es el resultado de sumar 18 exposiciones de 600s en cada uno de los 3 filtros anchos R(rojo), G(verde) y B(azul), más 14 exposiciones de 1.800s en el filtro estrecho Hα con el Astrógrafo Sky Treasure Chest (STC) de la UC3. Pasen y disfruten: El cielo de Canarias.

«Cuando regresé de New York, vine con la intención de convertir mi isla natal en uno de los lugares más hermosos del planeta, dadas las infinitas posibilidades que Lanzarote ofrecía». Estas eran las intenciones de César Manrique y esta es la realidad actual: es imposible imaginarse Lanzarote tal y como es hoy sin las obras de este artista. Era pintor, escultor, arquitecto, ecologista, conservador de monumentos, consejero de construcción, planeador de complejos urbanísticos, moldeador de paisajes y jardines…

Desde pequeños, a los gomeros les cuentan la trágica historia de amor de dos jóvenes: la hermosa Gara y Jonay, un apuesto varón tinerfeño. La familia de ella, y todo su pueblo, se opuso con violencia a la relación, obligando a los amantes a huir monte arriba. Al llegar a la cumbre, afilaron por ambos lados una rama de laurel, la apoyaron en sus pechos y murieron al abrazarse. Así le dieron a la montaña su actual nombre Garajonay.

Numerosos barrancos, que cortan la isla en profundas entalladuras, caen desde su cima, a 1.487 metros de altitud. En su interior alberga más de 400 clases de arbustos, esparcidos por una complicada orografía. Tanto es así que sus gentes tuvieron que idear el famoso silbo gomero para comunicarse, superando de este modo las dificultades del terreno.
En 1981, fue creado el Parque Nacional de Garajonay y, desde 1986, integra el Patrimonio de la Humanidad por una razón muy clara: aquí se conserva el mayor bosque de laurisilva del mundo.

Más datos: Fotos Gomera

El Silbo gomero