Corrupción

El populismo cuenta con muchas herramientas agitadoras y entre ellas se encuentra el convertir en un circo cualquier oportunidad que se presente. De los diversos espectáculos que se ofrecen bajo la carpa, uno de los más atractivos lo protagonizan los payasos. Tal vez por ello, no pierden oportunidad los podemitas de convertirse en auténticos payasos y no precisamente de circo. Esta actitud la conjugan con el matonismo propio de quienes creen que la violencia está justificada con tal de llegar al poder.

La última gracia ha sido no guardar un minuto de silencio por la muerte de Rita Barberá.  Según Pablo Iglesias, sus parlamentarios no pueden participar en el homenaje político a alguien «cuya trayectoria está marcada por la corrupción». En este punto, uno no sabe si echarse a reír o a llorar. En primer lugar, no se trataba de un homenaje sino de una muestra de condolencia por la muerte de una compañera de trabajo.

En segundo lugar, los diputados de Podemos, con ocasión de la investidura de Rajoy el pasado día 29 de Octubre, aplaudieron a rabiar al portavoz de BILDU, un partido cuya trayectoria está marcada por el terrorismo de ETA. No parece que eso les importara mucho.

Retomamos el matonismo: tras la bronca en el propio Congreso, la discusión siguió en la redes sociales. El diputado Eduardo Maura es un defensor acérrimo defensor de Otegui y demostró lo cerca que se encuentra de ese etarra y de sus métodos violentos: Seguir leyendo …

Ni quito ni pongo: escuchen, lean y extraigan sus propias conclusiones.


La segunda parte del vídeo y el resto de la historia en la página de la revista cafeambllet. La historia tiene su miga porque la revista acaba de ser condenada a pagar 10.000 euros por la emisión de dicho vídeo.

¡Cosas de España!Corrupción, despilfarro, … No hay día en el que los periódicos no informen de algún tejemaneje protagonizado por miembros de la clase política. Ni siquiera nos indignamos; a lo sumo encogemos los hombros y mascullamos ¡Cosas de España!

Al parecer, no hay remedio ni cura para tal fatalidad. Vano intento el nuestro de dar aliento a una democracia pervertida por las mentiras, el robo y el caciquismo… ¡Cosas de España!

Don Mariano, aquí estamos recordando tus palabras —¡Cosas de España!—. Doscientos años han transcurrido desde tu nacimiento y unos cuantos menos desde que te alzabas desde la tribuna para cautivar a tus lectores: «Olvidemos, lo repetimos, esa funesta expresión que contribuye a aumentar la injusta desconfianza que de nuestras propias fuerzas tenemos. Hagamos más favor o justicia a nuestro país, y creámosle capaz de esfuerzos y felicidades. Cumpla cada español con sus deberes de buen patricio, y en vez de alimentar nuestra inacción con la expresión de desaliento: ¡Cosas de España!, contribuya cada cual a las mejoras posibles. Entonces este país dejará de ser tan mal tratado de los extranjeros, a cuyo desprecio nada podemos oponer, si de él les damos nosotros mismos el vergonzoso ejemplo (Revista Española, n.º 51, 30 de abril de 1833. Firmado: Fígaro)».

Si no fuera porque la cacería a la que acudieron el ministro de Justicia y el juez Garzón podría dificultar e incluso anular la investigación sobre la corrupción en la comunidades de Valencia y Madrid —ambas gobernadas por el PP—, la situación provocaría grandes risas. Berlanga retrató con gran maestría y humor los trapicheos de la clase política en época de Franco. Las viejas costumbres parecen perpetuarse incluso con el cambio de régimen y los españoles asistimos incrédulos a la nueva versión de tan crítica y divertida película.

Lo último: el ministro Bermejo cazó sin licencia en tierras andaluzas. «Se me ha pasado. Así de simple», afirmó con toda tranquilidad el susudicho [Fuente: El Mundo]. Por si les interesa, les diré que dicho acto, según el artículo 77.7 de la Ley 8/2003, de 28 de octubre, de la flora y la fauna silvestres, está considerado como una infracción grave y castigada con multa de 601 a 4.000 euros (Art. 82.2).

La frase completa es «IU no hará la pinza con el PP para poner en un brete al gobierno». Si el PP tiene o no razón es lo de menos para IU o, al menos, así se desprende de su actuación.

La historia es la siguiente: el pasado día 25 se celebró el debate sobre el estado de la ciudad de Zaragoza. Entre otras muchas propuestas, se encontraba una del PP en la que se solicitaba la reprobación del alcalde «ante los graves acontecimientos económicos derivados de la aprobación del proyecto complementario del espacio municipal del Seminario, así como del procedimiento de contratación del mobiliario destinado a ese edificio». Pues bien, a pesar del despilfarro en dicho edificio —280.000 euros tan solo en 36 sillas y una mesa—, IU ha preferido apoyar a Juan Alberto Belloch y abortar tal propuesta. A partir de ahora, por tanto, deberemos incluir a IU entre los responsables de malgastar el dinero público.

Es curioso también que Belloch, dos semanas después de conocerse el asunto, pidiera perdón pero no reconociera lo superfluo del gasto. Para el regidor de Zaragoza tan solo era una cuestión temporal: «El problema no es que eso sea conveniente, pero no es prioritario ni urgente. El tema del mobiliario no es imprescindible». Pues bien, ni aunque el ayuntamiento nadara en la abundancia, que no es el caso precisamente, entendería tal dispendio.

Para enrarecer aún más el ambiente, al PSOE no se le ha ocurrido mejor idea que negar al PP y a la CHA la documentación referida al proyecto de obras complementarias del Seminario —IU al parecer no lo ha solicitado—. Así las cosas, hoy el PP ha arremetido de nuevo contra el PSOE por el coste del despacho de Belloch en ese edificio. Desde la alcaldía se han negado los datos facilitados por la oposición y se amenaza con acudir a los tribunales. No se a qué esperan. Tal vez así podamos los zaragozanos averiguar el coste real de una obra cuyo presupuesto se ha ido inflando día a día.

Sí, han leído bien el título de la entrada: ¡malnacidos (*) todos los implicados en el despilfarro de 180.000 euros!

Si hace unos días el Heraldo de Aragón daba a conocer la compra por parte del Ayuntamiento de Zaragoza de 36 sillas cuyo valor total sumaba los 107.323,20 euros, hoy ese mismo periódico desvela otra noticia no menos desoladora: «Urbanismo se gasta 180.000 euros en una mesa a juego con las butacas de diseño italiano». Nada menos que treinta millones de las antiguas pesetas. La sillas, por cierto, son las que reflejaba la primera noticia y cuya compra fue paralizada a última hora debido al escándalo suscitado.

Mientras numerosos proyectos sociales ven amenazados su continuidad por falta de presupuesto y las filas de los parados aumentan día tras día, a nuestro ayuntamiento solo se le ocurre despilfarrar miles de euros para que sus posaderas se acomoden en sillas de reyes y apoyen los codos en mesas de madera de cerezo con sistema informático incorporado.

Si tuvieran algo de vergüenza, todos los implicados deberían dimitir uno detrás de otro, incluido el alcalde.

No me olvido de las «fuerzas vivas» de la ciudad: ¿dónde están los sindicatos? ¿y las asociaciones? ¿y la gente? ¿a qué esperamos para salir a la calle y echar a estos sinvergüenzas de sus poltronas?

Es menester erradicar la corrupción de la vida política de una vez por todas porque lo publicado es solo la punta del iceberg. Ni imaginar quiero lo que se esconde detrás de los «muros» políticos.

Enlaces:

(*) Malnacido: Indeseable, despreciable

Los políticos brasileños no cejan en su empeño por situar a su país entre los más corruptos del mundo. Ayer mismo, el presidente del Senado —Renan Calheiros— anunció la creación de una comisión para investigar a nada menos que a 170 parlamentarios, es decir, a casi un tercio de sus Señorías. En esta ocasión se trata de un fraude relacionado con la venta de ambulancias y material sanitario. Para el Partido Popular Socialista la comisión es «a vitória da dignidade contra atos de corrupção». A este paso, lo de menos será la dignidad: de continuar los escándalos, será la propia democracia la que correrá verdadero peligro.

«La corrupción no sólo llena los bolsillos de las elites políticas y empresariales. Deja al ciudadano común sin servicios esenciales, tales como cobertura médica, y dificulta su acceso a los sistemas de salud y vivienda. En resumen, la corrupción se cobra vidas. Ningún otro sector tiene la corrupción tan arraigada como el sector de la construcción, tema del Informe Global de la Corrupción 2005 de Transparency International. Desde el proyecto Lesotho Highlands Water al conflicto para la reconstrucción de Irak post-guerra, la transparencia en la construcción de obras públicas es en sí uno de los factores más importantes para determinar el éxito de las donaciones que tienen como objetivo el desarrollo sostenido. Los procesos de contratación corruptos legan a los países en desarrollo infraestructura poco adecuada y deudas excesivas» (Peter Eigen, presidente de Transparency International).