Crímenes de guerra

Estrasburgo (Francia), 25 ene (EFE).– La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó hoy una resolución en favor de “una condena internacional de los crímenes de los regímenes comunistas totalitarios”, con 99 votos a favor y 42 en contra tras un encendido debate dentro y fuera del hemiciclo.

La Asamblea pone de manifiesto en la resolución que los regímenes comunistas que hubo en Europa “estuvieron marcados, sin excepción, por violaciones masivas de los derechos humanos”, que “incluyeron asesinatos y ejecuciones”. También señala que esos crímenes “se justificaron en nombre de la teoría de la lucha de clases y del principio de la dictadura del proletariado”, lo que “hacía legítima la ‘eliminación’ de las categorías de personas consideradas perjudiciales para la construcción de una nueva sociedad, y por tanto enemigas de los regímenes comunistas totalitarios”. El ponente del informe, el parlamentario conservador sueco Goran Lindblad, justificó su iniciativa porque “el gran público es poco consciente de estos crímenes” por la falta de una investigación exhaustiva sobre lo que ocurrió. En la resolución se argumenta que la condena por parte de la comunidad internacional “favorecerá la continuación de la reconciliación” e incitará a los historiadores de todo el mundo a “establecer y verificar objetivamente el desarrollo de los hechos”. En el texto, en el que se propone rendir homenaje a las víctimas, se invita a los partidos comunistas a “reexaminar su propio pasado y a tomar distancia” de los citados crímenes. Según Lindblad, sólo en China y en la Unión Soviética hubo a causa de esos regímenes 65 y 20 millones de muertos respectivamente.

El debate creó tanta expectación que 63 parlamentarios pidieron la palabra. La mayoría de los diputados de los grupos popular, liberal y demócrata se mostraron a favor del texto. Varios de ellos aseguraron “no conocer ningún país donde el Partido Comunista haya conquistado el poder y haya seguido siendo democrático”. Por contra, representantes del Grupo de la Izquierda Unitaria se opusieron a la resolución, mientras que algún demócrata ruso, como Konstantin Kosachev, quiso subrayar las “diferencias que no vale la pena explicar aquí” entre los crímenes del comunismo y los del nazismo. Diferente opinión mantuvo el diputado ultranacionalista ruso Vladimir Zhrininovski, al asegurar que “los crímenes comunistas fueron más horrorosos que los de los nazis”. Además, Zhironovski, que figura en el grupo de no inscritos de la Asamblea del Consejo de Europa (que integra 46 países) calificó de “tontería” decir que la Unión Soviética salvó a Europa del fascismo. El Grupo Socialista, por boca de su presidente, el español Lluis María de Puig, pidió la devolución del informe a la Comisión de Asuntos Políticos, debido a la “falta de análisis” y a que puede dar lugar a “interpretaciones incorrectas y nefastas”, pero su propuesta fue rechazada por 81 votos en contra y 70 a favor.

Si bien la resolución fue aprobada, no ocurrió lo mismo con un proyecto de recomendación a los gobiernos de los Estados miembros del Consejo de Europa para el que eran necesarios dos tercios de los votos. Tampoco salió adelante la iniciativa de crear, junto a la Unión Europea (UE), un Museo europeo en memoria de las víctimas de los regímenes comunistas totalitarios, con sede en Bruselas, o el lanzamiento de campañas nacionales de sensibilización sobre “los crímenes cometidos en nombre de la ideología comunista”.

En los últimos días hemos contado con los inestimables comentarios de Francisco Veiga, profesor titular en la Universidad Autónoma de Barcelona, sobre el fenómeno terrorista aunque su especialidad vaya por otros derroteros, en concreto, por Europa Oriental. De hecho, acaba de abrir una bitácora dedicada a uno de los sucesos más trágicos de la reciente historia europea: Sebrenica, ciudad donde, en 1995, las tropas serbio-bosnias dirigidas por el general Ratko Mladic ejecutaron a miles de civiles.