Cubismo

Juan Gris (1887-1927): Homenaje a Pablo Picasso, 1912.Juan Gris (1887-1927): Homenaje a Pablo Picasso, 1912.
Óleo sobre lienzo, 93,3 x 74,3 cm.
Inscripción abajo, a la derecha: «Hommage á Pablo Picasso / Juan Gris»
Chicago, The Art Institute of Chicago, Gift of Leigh B. Block, 1958.525.


José Victoriano González, llamado Juan Gris, viajó a la capital francesa en el otoño de 1906. En el invierno o en la primavera del año siguiente, el pintor Daniel Vázquez Díaz, a quien había conocido en Madrid en 1903, le presentó a Picasso. Éste le consiguió un estudio en el sótano del mismo edificio del Bateau-Lavoir en el que el malagueño tenía el suyo propio. Conoció entonces a Guillaume Apollinaire, a André Salmón y a Max Jacob. En 1907, Picasso le presentó a Georges Braque y a Maurice Raynal, a quien retrató en 1911. Asistió en esos años al nacimiento del Cubismo.

Juan Gris pintó esta obra entre enero y febrero de 1912 y la expuso, con otros dos lienzos, en el Salón des Indépendants. Para Apollinaire, que reseñó la exposición el 25 de marzo en L´Intransigeant, este envío representaba lo que podía titularse «Cubismo integral» y narraba la anécdota de un pintor checo (que resultaría ser Bohumil Kubista) que había permanecido largo tiempo meditando ante esa obra hasta que cerraron las salas.

Picasso aparece representado como lo que para Gris era ante todo: un pintor, con su paleta en la mano. La monumentalidad de la figura, la gran anchura de su torso, la rigidez del abrigo y de los botones, que tiene algo de militar, y su construcción a través de pocos planos, señalado por líneas que a menudo se cortan formando ángulos casi rectos, dan al personaje un carácter de solidez que es acorde con el claro papel de jefe de filas que por entonces desempeñaba ya en el Cubismo. En cambio, en la cabeza, la multiplicación de los planos y los ángulos mucho más agudos que forman, especialmente en los ojos, la nariz y la boca, sugieren una actividad lábil y un ingenio creativo. No se trata de un estudio de figura, sino de un verdadero retrato en el que pueden verse, a pesar de la descomposición de los planos, los rasgos personales del efigiado. La relación compositiva con el retrato de Gertrude Stein por Picasso, seis años anterior, apuntada por Rosenthal, sería acorde con el carácter de homenaje, explícito en la inscripción del lienzo, que tiene la obra y también, quizá de manera inconsciente, con el hecho de que la propia Stein apreciara mucho la pintura de Gris.

Como indica Cooper, los dibujos que Gris realizó entre 1909 y 1911 ponen de manifiesto la personal peculiaridad de la aproximación de Gris al Cubismo. A la influencia de Cézanne se suma la del Cubismo analítico de Picasso, muy clara, y que el pintor viene a asumir en su inscripción. Otros artistas, como Jean Metzinger y Henri Le Fauconnier, habían trabajado también los años precedentes con figuras descompuestas en ángulos, pero en Gris aparece perfectamente unificado el conjunto gracias a la luz, que desempeña un papel fundamental. Por otra parte la utilización de la rejilla de planos le permite conseguir que el cuadro sea «una arquitectura plana y coloreada-, como preconizaría años después en su texto Posibilidades de la pintura.

En enero de 1912 André Salmón había saludado a Gris en una reseña como «discípulo de Picasso». Sin embargo, la adscripción de Gris al Cubismo inquietó al pintor malagueño, que fue injusto con él más de una vez, como le recordó Gertrude Stein. La propia Fernande Olivier declaraba que Gris, recibido como amigo por Picasso en su atelier, «estudió los trucos del Cubismo y se sirvió de ello con una especie de inteligencia pero sin arte», dicterio tras el que se percibe cierto recelo del propio Picasso, admirado, en el fondo, ante la lúcida investigación de su compatriota. Una vez fallecido Gris, le diría a Kahnweiler, que fue marchante y amigo de ambos artistas: «Es hermoso, un pintor que sabía lo que hacía».

Fuente texto: Catálogo exposición El retrato español. Del Greco a Picasso.

Señoritas de AvignonLas Señoritas de Avignon (1907), un cuadro pintado por Pablo Picasso (Málaga, 1881 - Mougins, 1973) cumplen cien años y el MoMA lo celebra por todo lo alto con una exposición —Picasso's Demoiselles d'Avignon at 100— que acoge, junto al mencionado cuadro, otros cincuenta y cuatro trabajos del famoso artista malagueño. El cuadro tiene su miga ya que, al margen de pasar desapercibido en su época e incluso de ser poco apreciado, se le considera un punto de inflexión en la pintura contemporánea y origen del cubismo.

No podremos en esta ocasión contar con una exposición virtual pero el MoMa cuenta en su sitio con un lugar dedicado a mostrar el trabajo de restauración llevado a cabo durante varios años.

Les Loisirs sur fond rouge, 1949. Donation Nadia Léger et Georges Bauquier, 1969. Musée national Fernand Léger, Biot. Inv. 9601
Les Loisirs sur fond rouge, 1949. Donation Nadia Léger et Georges Bauquier, 1969. Musée national Fernand Léger, Biot. Inv. 9601

En el Musée National Fernand Léger podemos contemplar una selección de las obras de este artista que, en la estela del cubismo, reflexionó sobre grandes temas de la modernidad y la vanguardia: el maquinismo, la velocidad y la guerra.