Divorcio

Los pasados días 10, 11 y 12 de noviembre se celebró en Cuenca el XIX Congreso de Mujeres Abogadas en el que se trataron cuestiones como la Ley de Igualdad, la última reforma de la Ley del Divorcio y la violencia de género. Pueden leer las conclusiones en el sitio de la Coordinadora Estatal de Mujeres Abogadas.

Tras un año de sequía legislativa, el gobierno socialista culmina su primer año con la aprobación de varias iniciativas de tipo social entre las que se encuentra el ‘matrimonio homosexual’ y el ‘divorcio exprés’. En relación con la primera, Zapatero se ha empeñado en equipar matrimonio a lucha contra la discriminación y a reconocimiento de las uniones afectivas homosexuales pero ni siquiera toda la izquierda europea está de acuerdo sobre el modo de alcanzar esta igualdad. Desde Francia, un amable lector me hace saber que Lionel Jospin, socialista y ex presidente francés declaraba ayer mismo en Le Parisien lo siguiente: On peut réprover et combattre l’homophobie tout en n’étant pas favorable au mariage homosexuel… C’est mon cas (Se puede condenar y combatir la homofobia sin estar en nada de acuerdo con el matrimonio homosexual… Es mi caso). Francia se encuadra, junto a Portugal, Hungría y algunas Comunidades Autónomas españolas, en el grupo de países donde la vía elegida ha sido la de “parejas de hecho” mientras que, en la gran mayoría de países europeos, se ha optado por las “Uniones civiles homosexuales” (Dinamarca, Noruega, Suecia, Alemania, Finlandia y Reino Unido). Tan sólo en dos países -Holanda y Bélgica- se ha preferido el “Matrimonio civil homosexual” y ahora España se une a ellos.

Personalmente me inclino por las “Uniones civiles homosexuales” aunque suele argumentarse en su contra que con este tipo de leyes no se consigue una equiparación total entre aquéllas y los matrimonios. Este es el quid de la cuestión porque algunos creemos que en algunos ámbitos, y en concreto en el terreno de la adopción, dicha equiparación no resulta conveniente (*). Ahora bien, tampoco puede negarse en absoluto dicha posibilidad ya que se pueden plantear casos concretos donde el bien del menor aconseje la adopción por parte de una pareja homosexual. Todo ello me lleva a preferir una regulación de las uniones homosexuales distinta a la del matrimonio heterosexual por cuanto ambas representan realidades sociales muy distintas (ni peores ni mejores; tan sólo distintas). El CIS ofrece alguna que otra pista en este sentido: según este instituto, un 68% de los españoles dicen estar de acuerdo con el matrimonio entre homosexuales pero, al mismo tiempo, un 71% se opone a la adopción de niños por las parejas homosexuales. Curiosa paradoja que debe interpretarse en el sentido de que la mayoría de los españoles rechaza la plena equiparación de las uniones homosexuales con el matrimonio (heterosexual).

Más información en Familia y Matrimonio homosexual (artículos de opinión y documentos)

(*) He retirado la referencia al artículo de Enrique Rojas por motivos que mañana explicaré aunque doy pistas: tal y como dos amables lectores me han hecho ver, subyace en tal artículo un concepto de la homosexualidad que no comparto en absoluto.