Fotografía

Weimin Chu: Greenlandic Winter

El fotógrafo Weimin Chu se ha alzado con el primer premio del «Travel Photo Contest 2019» con una fotografía de Upernavik, un pueblo de pescadores en la costa occidental de Groenlandia. Los distintos colores de los edificios no son aleatorios ni están pintados al gusto del dueño sino que sirven para identificar sus diferentes funciones, un idea útil cuando todo el pueblo se cubre de nieve. La foto fue tomada a lo largo de los tres meses que el mencionado fotógrafo estuvo en la zona documentando la vida en Groenlandia.

Ésta y el resto de fotos ganadoras pueden verse en National Geographic (las fotografías pueden descargarse en tres formatos: desktop, tablet y phone).

Realidad abstracta

No todos los animales cuentan con nuestro aprecio. Algunos, como los reptiles, anfibios y arácnidos inspiran un temor casi atávico lo que hace que no apreciemos su belleza. El fotógrafo Michael D. Kern se ha propuesto cambiar miedo por admiración con su serie de fotografías Abstract Reality: «Empiezo fotografiando un animal y luego deconstruyo ese retrato en sus elementos constructivos de una nueva imagen, que modifico con Photoshop: creo una imagen especular a partir de una parte, luego recorto un pedazo de esa imagen especular y vuelvo a espejarla, y así sucesivamente experimento y expando la pieza. El resultado son dos retratos: uno abstracto, otro real.»

The Folk - Japanese Performing Arts

En verano de 2012, durante un festival en el santuario Meiji Jingu de Tokio, conocí por primera vez a los grupos de artes escénicas tradicionales de Tohoku, una región del norte de Japón. Aquella tarde el santuario se había convertido en un maravilloso universo espiritual iluminado con miles de velas y antorchas. Quedé fascinado por los singulares trajes de los artistas y por la energía de sus movimientos en la oscuridad. Fue entonces cuando decidí embarcarme en un proyecto de tres años con el fin de visitar los festivales que se celebran por todo el país y fotografiar los 49 grupos que existen en la actualidad.

Las artes escénicas tradicionales son un patrimonio que se extiende por todo el archipiélago nipón, y existen numerosas asociaciones en todo Japón que, en aras de su conservación, las han transmitido de generación en generación. Además de la Shishi-mai (o danza del león), la Kagura (un baile y una música reservados a los dioses) y las interpretaciones con tambores, destacan los festivales relacionados con el calendario agrícola. También hay espectáculos y rituales en las islas más pequeñas cuya función es asegurar la buena salud y prosperidad de los aldeanos o invocar a los marebito, unos seres divinos que traen la felicidad. Algunas de esas artes escénicas recibieron la influencia de las culturas china y coreana. Pese a que todas ellas existen desde hace siglos, muchos japoneses las desconocen. Por ese motivo me propuse documentarlas en imágenes y mostrar lo importantes que son en nuestra cultura.

En mi viaje, visitaba las aldeas un día antes de que se celebrara el festival, y siempre que podía fotografiaba a los artistas. Las sesiones no duraban más de diez minutos. Aunque las imágenes emulan la fotografía de estudio, era esencial tomarlas en la propia localización donde tenía lugar la representación, porque la energía y atmósfera del momento hacía que las expresiones fueran mucho más vividas, más auténticas. Después añadía un fondo negro a las fotos para eliminar el entorno real del lugar y resaltar la esencia de cada arte escénica.

A lo largo del proyecto descubrí algo inesperado acerca de esas tradiciones: hay grandes diferencias entre quienes las practican. Algunos no conocen su origen ni su historia; para otros, es toda una forma de vida. Hay quien propone cambios radicales en los trajes y en los bailes. Con el paso del tiempo, las artes escénicas han ido evolucionando. En cierto sentido, las nuevas generaciones rompen con la tradición para renovar su espíritu y transmitirlo en los años venideros.

Texto y fotografías de Yusuke Nishimura.


Nota: alguna de esas fotografías también puedes verse en National Geographic (en español).

Fiesta de la Maya. Foto de Daniel Ochoa de Olza
© Daniel Ochoa de Olza

Dicen los viejos del lugar que fenicios y griegos daban la bienvenida a la primavera adornando con flores un tronco de árbol cortado. Lo llamaban «mayo», tal vez en honor de una deidad. La tradición se transmitió a romanos y celtas pero, al igual que otras fiestas paganas, fue despareciendo según se imponían las cristianas o bien cambiaba por tomar elementos prestados de aquéllas.

No obstante, en algunos pueblos se mantuvo la tradición de adornar un tronco o de colocar en una altar a una niña rodeada de flores para representar la fertilidad de la naturaleza. Uno de esos pueblos es Colmenar Viejo (Madrid) donde cada 2 de mayo se celebra la Fiesta de la Maya.

Los altares, que se decoran con flores frescas, son ocupados por niñas entre 7 y 11 años que deben permanecer inmóviles durante las dos horas que dura el acto. Se trata de una celebración efímera pero mágica y hermosa que nos recuerda el poder de la memoria colectiva y nuestra conexión con el mundo espiritual.

El fotógrafo Daniel Ochoa de Olza, que ha dedicado buena parte de su obra, a las tradiciones españolas, realizó una serie de fotografías que merecieron el reconocimiento de la organziación World Press Photo al obtener el segundo premio en la categoría People stories (edición 2016).

Podéis ver la serie completa de fotografías en su página. Aprovechad y recorrer su web de arriba a abajo porque merece la pena descubrir rincones, personas y paisajes de nuestra vieja y nueva España.

Jim Brandenburg. 93 Days of Spring

«No hay sitio como el hogar. En la vida y en la fotografía, una mirada más cercana a lo familiar a menudo puede revelar verdad y belleza. Esta serie de 93 días de primavera en mi estado natal de Minnesota no es una excepción.» —Jim Brandenburg

Día a día, Jim plasma los cambios en la naturaleza de equinoccio a equinoccio. Todas las fotografías se tomaron en Minnesota; la mayoría en Ravenwood y sus alrededores, donde Jim vive, al lado de Boundary Waters Canoe Area Wilderness. El resto fueron hechas en zonas donde él ha vivido y que conoce bien. Las últimas cuatro fotos son de Touch the Sky Prairie, a una milla de donde nació cerca de Luverne, y del Blue Mounds State Park, donde realizó sus primeras fotografías cuando era un niño.

El fotógrafo alemán Kilian Schönberger rinde tributo a la famosa serie de televisión Juego de Tronos con sus fotografías de los paisajes helados de Europa central, sus castillos místicos y los bosques de niebla. Inspirado por el mundo de fantasía de los libros de George R. R. Martin y por la geografía de sus tierras nativas, Schönberger imagina árboles cubiertos de nieve como amenazadores Caminantes Blancos, elevadas cadenas montañosas como El Muro y antiguas estructuras de piedra como el hogar de las familias nobles. El resultado lo podéis ver en Winter Is Coming. A Tribute to Game of Thrones by Kilian Schönberger.

Un pescador enciende su lámpara de parafina lista para una noche de pesca en el río Li con sus cormoranes
Un pescador enciende su lámpara de parafina lista para una noche de pesca en el río Li con sus cormoranes. Los cormoranes se zambullen en el río desde su balsa de bambú y agarran a los peces con sus picos. No pueden tragarlos ya que sus gargantas están equipadas con un torniquete. Provincia de Guanxi, China.

Las telas con las que se fabrican los saris que millones de mujeres usan de forma tradicional en el subcontinente indio; la celebración del color que estalla en la fiesta hinduista primaveral del holi; los vistosos maquillajes de los actores de la ópera china; los adornos faciales de los sadhus, los «hombres sagrados» de Nepal; las piedras con las que han sido erigidos los numerosos templos de la Asia más espiritual.

¿Mi motivación? Como dice mi amigo y maestro Raghu Rai, fotoperiodista indio de la agencia Magnum, «capturar el misterio de las cosas, revelar el misterio en sí. Porque lo demás es solo información». Y hacerlo desde el corazón, porque cuando uno fotografía un hecho que sucede en la vida, debe ser consciente de que le está otorgando una vida eterna. Y eso es mucho tiempo. — Jeremy Horner.

Las siguientes imágenes forman parte del libro Colores de Asia. Tanto éstas como otras muchas, incluidas algunas de España (y en concreto una de Zaragoza), pueden verse en la página web del fotógrafo.

Japanese Macaque

Estos macacos japoneses viven más al norte que cualquier otro primate no humano. La primera vez que los visité en el Joshin’etsukogen National Park, en la isla de Honshu, me sorprendió cuanto se parecían a nosotros. Es fácil empatizar con sus expresiones y comportamientos. Al capturar los rasgos y personalidades de los macacos, espero contribuir a la conservación de esta especie y su hábitat. —Jasper Doest.

La costumbre de bañarse en una de las fuentes termales del parque data de 1960, lo que provocó un problema higiénico ya que también las personas también se bañaban en dicha fuente. Para evitar ese problema, se construyó una piscina para uso exclusivo de estos primates. En la actualidad. cerca de 200 macacos hacen uso de aquélla y se han convertido en un importante reclamo turístico y fuente de negocios.

Pueden ver la serie fotográfica completa en www.jasperdoest.com/snowmonkeys.

La sal de la tierra es un documental de 2014 dirigido por Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado sobre la vida y trayectoria profesional del fotógrafo brasileño Sebastião Salgado.

Desde hace cuarenta años, el fotógrafo Sebastião Salgado recorre los continentes captando la mutación de la humanidad. Testigo de grandes acontecimientos que han marcado nuestra historia reciente: conflictos internacionales, hambruna, éxodos, etc. Ahora emprende camino hacia territorios vírgenes con grandiosos paisajes, descubriendo una fauna y una flora silvestres en el marco de un proyecto fotográfico gigantesco, tributo a la belleza del planeta». Su hijo Juliano, quien le acompañó en sus últimas travesías, y Wim Wenders, también fotógrafo, comparten con nosotros su mirada acerca de su vida y su obra.

El documental fue estrenado en el Festival de Cannes 2014, en donde ganó el Premio Especial. También estuvo nominado al Óscar al mejor documental largo de 2014 y ganó el Premio del Público en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el Premio de la Audiencia en el Festival Internacional de Cine de Tromsø, el Premio Platino a la Mejor Película Documental 2015, y el César a la mejor película documental en 2014.