Igualdad de género (Continuación)

El Instituto Nacional de Estadística, con la participación del Instituto de la Mujer, ha elaborado la publicación Mujeres y Hombres en España 2006 a partir de diversas fuentes estadísticas. Este trabajo pretende ofrecer información sobre la desigualdad de género en la sociedad, con la pretensión de que la información aportada permita promover políticas idóneas de igualdad. Según recoge esta publicación, se están produciendo avances hacia la igualdad de genero en algunos sectores. Sin embargo, la mujer sigue sin estar adecuadamente representada en muchos otros ámbitos sociales, laborales y políticos en relación con su peso demográfico. Así, sólo el 36% de los diputados, el 35% del profesorado universitario, el 29% del empresariado y el 31% de los altos cargos de la Administración (Ministros y secretarios de Estado) son mujeres.

Según informó EFE la pasada semana, la Comisión para la Igualdad de oportunidades en la carrera judicial del Consejo General del Poder Judicial aprobó por unanimidad tres propuestas para fomentar una mayor presencia de mujeres jueces en cargos gubernativos, en Tribunales de oposición y en cursos de formación. Estas tres propuestas son las siguientes:

  1. Que se procure facilitar el nombramiento de mujeres cuando concurran varios candidatos con similares méritos a cargos gubernativos (presidentes de Tribunales Superiores de Justicia y sus Salas y de Audiencias Provinciales) y magistrados del Tribunal Supremo.
  2. Que se fomente la presencia de mujeres como directoras y ponentes en los cursos de formación de la carrera judicial que organizan las Comisiones de Escuela Judicial y Relaciones Internacionales, equiparándolas a los actuales niveles de representación real.
  3. Que haya una presencia mayor de mujeres en los Tribunales Calificadores de las pruebas de oposición para acceso a la carrera judicial y pruebas de especialización a fin de equipararlas con sus justos niveles de representación.

La primera propuesta -a igual de méritos, se selecciona a la mujer- es sencillamente anticonstitucional por cuanto no se puede discriminar por razón de sexo por mucho que aplaudamos la bondad de la medida. Actualmente la mujer se encuentra infrarrepresentada pero la solución no pasa por 'castigar' a los hombres sino por establecer procesos de selección adecuados. Como en otras áreas de la Administración Pública, el 'favoritismo' hacia los hombres es probablemente consecuencia de factores como la falta de planificación, la definición inadecuada o insuficiente de los puestos que se precisan cubrir, la incorrecta aplicación de criterios de selección y la ausencia de una adecuada política en la gestión de los recursos humanos. En un proceso de selección de personal la proporción entre hombres-mujeres, negros-blancos, rubios-morenos o cualesquiera otra dicotomía basada en el fenotipo es simplemente irrelevante. El objetivo principal es otro muy distinto, a saber, determinar en cada caso qué persona puede desempeñar con mayor éxito el puesto a cubrir. Aumentar los elementos objetivos en la ponderación, ocultar los datos personales al equipo seleccionador y, sobre todo, poner al frente del proceso de selección a psicólogos industriales ayudaría a solventar gran parte del problema. Para el resto de propuestas aplíquese el mismo procedimiento. Si éste es justo, poco debe importarnos la proporción hombres-mujeres en un determinado escalafón pues el resultado dependerá finalmente de los méritos y las capacidades personales de los candidatos y no del sexo de éstos.

Igualdad hombre-mujer: mucha paridad en listas electorales, mucha igualdad en la tareas domésticas, mucha igualdad en el salario... y resulta que casi el cien por cien de los comentaristas que escriben en las secciones periodísticas denominadas "Tribuna Libre" o "Colaboraciones" son hombres. Mal camino llevamos si los primeros que deberían dar ejemplo -los mass media- son precisamente los más machistas. Que alguien me lo explique porque yo no lo entiendo. Buen fin semana.

Según publica EL MUNDO, «en la última reunión de la Comisión de Justicia del Congreso se aprobó, con los votos favorables de todos los partidos excepto del PSOE, una propuesta de la diputada del PNV Margarita Uria en la que se prevé que el Código Civil obligue a los hombres y mujeres a compartir las tareas domésticas». Yo además propongo que dichas tareas se cuantifiquen: diez puntos por fregar, quince puntos por cocinar, otros tantos por planchar,... De esta forma los jueces podrán condenar de forma objetiva al cónyuge que se escaquee. Y ya puestos en faena, podrían también regular quien hace los deberes con los niños, las horas en las que podemos ver la televisión o leer, cuando debemos acostarnos, etc. Todo ello me lleva a plantear la siguiente pregunta: ¿cómo pueden ser tan cretinos?

Como declaración de intenciones, la cooperación de los cónyuges en las tareas domésticas es muy loable pero su inclusión en el Código Civil como obligación representa una ilegítima intromisión en los asuntos privados de los ciudadanos. Dentro de dos semanas el Pleno del Congreso debatirá este asunto: ya veremos en qué queda porque el único grupo que se ha opuesto -el PSOE- ha anunciado, por medio de Julio Villarrubia, que «lo estudiará para ver qué actitud adopta cuando llegue la hora de votarlo en el Pleno.»

Leer Noticia de referencia.

En un mundo dirigido por hombres -mejor dicho, por ciertos hombres- las mujeres siguen preguntándose si algún día desaparecerán las diferencias: «Women and Men in Europe and North America» (elaborado por la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa). Eso en los llamados países civilizados... imagínense la situación en el resto del mundo.

Este mes de junio, exactamente el día 28, se cumplen setenta años de la elección de dos MUJERES en los comicios a Cortes Constituyentes de la II República: Clara Campoamor (Partido Radical) y Victoria Kent (Izquierda Republicana). Se convierten así en las dos primeras mujeres que obtienen - de forma democrática - el acta de diputadas, ocupando ambas sus escaños el 14 de julio de 1931 junto a 463 diputados varones.

Lectura recomendada. CAMPOAMOR, C.: El voto femenino y yo. Mi pecado mortal, Barcelona, La Sal, 1981 (este libro está agotado por lo que, si no lo encuentran en las bibliotecas, pueden leer Clara Campoamor : la sufragista española de Concha Fagoaga y Paloma Saavedra, editado en 1986 por el Instituto de la Mujer)