Impuestos

No hay día en el que la clase política no demuestre su incapacidad para respetar las más elementales normas democráticas. Esta semana, el Tribunal Supremo sorprendió a tirios y troyanos a cuenta del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos. Tras mantener durante años que era el prestatario quien debía pagar ese impuesto, una sentencia da un giro de 180 grados y dictamina que es la Banca quien debe hacerlo. Posteriormente, el pleno del Supremo decide mantener la jurisprudencia y devuelve al cliente tal obligación. Inmediatamente, todos los partidos anuncian que apoyaran cualquier medida dirigida a evitar que sean los consumidores quienes se hagan cargo del tributo. Incluso alguno, como el Partido Popular, ha propuesto que directamente se elimine.

A primera vista, parecería que tal unanimidad a favor de los ciudadanos es toda una victoria de la democracia. Sin embargo, se trata en realidad de una reacción populista encabezada por el gobierno ilegítimo del okupa Pedro Sánchez y a la que se han sumado el resto de partidos.

En primer lugar, el Texto Refundido de la Ley del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados fue aprobado por Real Decreto Legislativo en el año 1993, es decir, hace ¡25 años!. Gobernaba por entonces Felipe González (PSOE). En dicho texto refundido se recogieron preceptos existentes en otras disposiciones que también fueron aprobadas por el Gobierno socialista. Su artículo 29 reza así: «Será sujeto pasivo el adquirente del bien o derecho y, en su defecto, las personas que insten o soliciten los documentos notariales, o aquellos en cuyo interés se expidan.»

En 1995, dos años más tarde, aprobaban los socialistas el Reglamento del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados. En su sección 2 (Sujeto Pasivo), artículo 68 (Contribuyente) se copiaba literalmente el artículo 29 del Texto Refundido pero además se añadía un segundo párrafo: «Cuando se trate de escrituras de constitución de préstamo con garantía se considerará adquirente al prestatario.» Fue precisamente este párrafo el anulado por Sentencia TS (Sala Tercera, Sección 2.ª) de 16 de octubre 2018, Rec. 5350/2017. Posteriormente, el Pleno de la Sala III del Tribunal Supremo ha acordado desestimar los recursos planteados y volver al criterio según el cual el sujeto pasivo del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados en los préstamos hipotecarios es el prestatario [Nota informativa de la Sala Tercera del Tribunal Supremo (6-11-2018)] Seguir leyendo …

Con las elecciones a la vuelta de la esquina, los partidos políticos acostumbran a sacar conejos de la chistera para deleite y gozo de los parroquianos, siendo el de los impuestos uno de los más socorridos. El PSOE ha propuesto eliminar el impuesto sobre el patrimonio, y PP promete una gran rebaja fiscal. Por otra parte, el impuesto sobre sucesiones y donaciones ha desaparecido en algunas Comunidades Autónomas, y algunas noticias indican que el PSOE estudia dejar el impuesto del IRPF con un tipo único. Rebajas, rebajas y más rebajas….

En primer lugar, todas estas medidas implican una reducción de impuestos a los grupos de mayores ingresos. En segundo lugar, supone aumentar el peso de los impuestos indirectos —el mismo, sea cual fuere nuestra renta— y al mismo tiempo disminuir los directos —en función de la renta personal de cada uno—, lo que nos lleva a un sistema fiscal menos progresivo, menos solidario y, por lo tanto, más injusto.

Aunque usted, estimado lector, no estuviera de acuerdo en el diagnóstico no podrá sino concluir conmigo que si tan positivas fueran esas rebajas, los países con mayor presión fiscal se encontrarían entre los menos eficientes y competitivos del mundo. Por desgracia para los amantes de las políticas neoliberales, sucede justo lo contrario.

Hemos seleccionado los seis primeros países europeos que, superando a España en la carga fiscal sobre el trabajo (impuestos sobre el trabajo más cotizaciones sociales, dividido entre la remuneración bruta total de los trabajadores), estuvieran entre los 10 más altos en la carga fiscal global (total de los impuestos y cotizaciones de seguridad social). Para elaborar esta información hemos tomado como fuente el documento Taxation trends in the uropean Union [Formato PDF]. El segundo paso ha consistido en comparar dichos países con España en doce variables (The Global Competitiveness Report 2007-2008). Y los resultados son los siguientes:
Impuestos
Como puede comprobarse, los seis países nos superan ampliamente en todas las variables. Tan sólo tres países ocupan un puesto inferior al nuestro en la variable núm.3, y cuatro en la variable 10. En el resto, España ocupa una posición inferior.

Quienes proponen una rebaja de impuestos suelen argüir que con ello aumenta la productividad y la inversión y, por lo tanto, el crecimiento. Sin embargo, los datos presentados demuestran justamente lo contrario.

No, la solución en esta cuestión no pasa por reducir los impuestos sino por aplicar una política de gasto público —la otra cara del sistema impositivo— coherente y útil, y por combatir la evasión fiscal de forma más eficiente. Sanidad, infraestructuras, educación, seguridad ciudadana, sistema judicial,… todos estos elementos coadyuvan al desarrollo económico y social de un país y, por lo tanto, mejorar los servicios públicos debería convertirse en la principal preocupación del próximo gobierno. Rebajar los impuestos, especialmente los directos, no ayuda precisamente a conseguirlo; más bien todo los contrario.

Variables: [1] Institutions [2] Infraestructuras [3] Macroeconomic stability [4] Health and primary education [5] Higher education and training [6] Goods market efficiency [7] Labor market efficiency  [8] Financial market sophistication [9] Technological readiness [10] Market size [11] Business sophistication [12] Innovation