Indonesia

El dibujo más antiguo de la Humanidad, de hace 400.000 años, se atribuye a un antepasado nuestro conocido como Homo erectus. Se trata de un sencillo trazo en forma de zig-zag realizado con un diente de tiburón en la concha de un mejillón. Aunque las pruebas no son definitivas, las evidencias apuntan a que también otros humanos más primitivos tenían capacidades similares a las nuestras en cuanto al nivel de pensamiento complejo: El dibujo más antiguo de la humanidad.

En cualquier caso, los recientes descubrimientos ponen en tela de juicio —una vez más— los conocimientos sobre nuestros antepasados. La semana pasada, en un artículo publicado en Nature, se daba cuenta de lo que podría ser la pintura narrativa más antigua de la Humanidad ya que fue pintada hace 43.900 años.

Cueva de Leang Bulu’ Sipong (Indonesia)
Cueva de Leang Bulu’ Sipong (Indonesia)

La composición incluye dos jabalíes y cuatro búfalos enanos en torno a los cuales pueden verse hasta ocho figuras mucho más pequeñas que parecen humanas. Algunos de ellos parecen acechar a sus presas con lanzas o cuerdas. La datación de los depósitos minerales acumulados sobre tres de las figuras de animales indica que se pintaron hace al menos 43.900 años. A juzgar por el color y su grado de desgaste los científicos piensan que todas las figuras se hicieron a la vez y por lo tanto componen la narración de una historia, la primera de la que hay constancia.

De lo que no cabe duda es que el arte es tan consustancial al Homo Sapiens como el bipedismo o el pulgar oponible.

Cronología de las pinturas humanas

Si queréis más información, aquí tenéis unos enlaces a seguir:

Hadis, de 36 años, lleva 10 años como minero a tiempo completo. Recientemente empezó a trabajar como cocinero en un restaurante turístico cercano, pero regresa periódicamente a la mina para obtener ingresos extra.
Hadis, de 36 años, lleva 10 años como minero a tiempo completo. Recientemente empezó a trabajar como cocinero en un restaurante turístico cercano, pero regresa periódicamente a la mina para obtener ingresos extra.

Cada día, los mineros emprenden un duro trayecto ascendente por las laderas de 2.000 metros del Ijen (Indonesia) en plena oscuridad antes de descender 900 metros en el interior del cráter, donde una red de tuberías de cerámica artificiales canaliza los gases responsables de precipitar el azufre elemental.

Envueltos en humos tóxicos y calor, excavan los bloques endurecidos y sacan cargamentos de entre 70 y 90 kilogramos del cráter dos veces al día, ganando una media de 4 euros por trayecto.

Leer la historia en Impresionantes fotografías de los hombres que trabajan en un volcán activo.

Durante una visita a los volcanes Ijen y Bromo Tengger Semeru en el este de Java, el fotógrafo Reuben Wu capturó la visión inusual del azufre fundido que fluye de las fumarolas en la base del cráter Blue Fire en Ijen.

La peculiaridad de este volcán es el descomunal acúmulo de azufre que alberga en su interior. Un elevado porcentaje de este elemento químico emerge en estado líquido y desciende creando ríos rojizos que se solidifican y cristalizan en contacto con la atmósfera; se originan así grandes bloques de color amarillo intenso. Otra gran parte del azufre, sin embargo, es eyectada en estado gaseoso.Sometido a enormes presiones y a temperaturas de más de 600 °C, mucho más altas que su punto de ignición, de 360 °C, el gas es canalizado por cualquier vía de escape –una grieta, una fisura o una fumarola– y eyectado en plena combustión, envuelto en llamas. Una vez en el exterior, los gases de azufre arden de nuevo en contacto con el oxígeno, pero en cuanto la temperatura desciende, el gas se licúa y forma pequeños ríos de azufre líquido sobre los cuales «navegan» esos fuegos brillantes y azules, una tonalidad que se debe a la presencia de dióxido de azufre [Más información y fotografías en Fuego Azul).

Reuben Wu: Fuego azul.

Si ayer eran asesinados en Iraq más de 150 personas, la mayoría de ellas civiles que buscaban empleo, hoy ya son 31 los muertos a consecuencia de varios ataques llevados a cabo por suicidas. Esta vez, los policías se han llevado la peor parte. Aunque algunos medios nombran a los terroristas como «insurgentes», no debemos olvidar que su derecho a la resistencia se acaba justo cuando sus objetivos carecen de valor táctico y su estrategia pasa indefectiblemente por causar terror. Porque esa es la cuestión: el terrorismo se define más por sus métodos que por sus fines. Así, por ejemplo, los palestinos intentan alcanzar un fin laudable -liberarse de la opresión israelí- pero los ataques suicidas contra población civil convierte a los grupos que lo practican en terroristas. Y no, no me olvido de Israel que ha hecho del terrorismo una táctica auxiliar en su particular guerra contra los palestinos. En cuanto a Iraq, EEUU debería plantearse sustituir sus fuerzas por otras procedentes de países musulmanes bajo mandato de la ONU. Probablemente, y teniendo en cuenta que los terroristas no hacen distinción alguna entre civiles y militares, continuarían los ataques pero, si éstos fueran dirigidos contra tropas musulmanas, perderían buena parte de su actual legitimidad popular.

Y hablando de Israel: también hoy el Tribunal Supremo de este país ha fallado a favor de los palestinos al ordenar la destrucción de un tramo del «muro de seguridad» en el distrito cisjordano de Tulkarem, junto al asentamiento judío de Alfei Menashé. Los jueces, que no han entrado en la ilegalidad o no del muro, han basado su fallo, según informa la agencia EFE, en la necesidad de equilibrar «las necesidades de la seguridad y hasta qué punto esa obra perjudica los derechos civiles de los palestinos». En este sentido, recordemos que hace ya catorce meses, la Corte Internacional de La Haya declaró ilegal dicho muro.

Pero no todo son malas noticias y, como dice el refranero, no hay mal que por bien no venga. La destrucción casi completa de la costa oeste de Aceh por el tsunami, ha facilitado un acuerdo entre el Movimiento para la Liberación de Aceh (GAM) y el gobierno indonesio. Según dicho acuerdo, el GAM abandona la lucha armada y renuncia a la independencia de Aceh a cambio de una mayor autonomía para la región. Teniendo en cuenta la duración del conflicto -30 años- y las intenciones del GAM -crear un estado islámico-, este acuerdo parecía casi imposible y arroja un rayo de esperanza a la población que tan duramente fue castigada por la naturaleza.