Irán

Oriente lejano y misteriosoHong Kong. Actor de la Ópera de Beijing, un espectáculo que combina música, canto, danza, mimo y acrobacias. Tradicionalmente el reparto era solo masculino, pero hoy incluye también a mujeres.

Oriente lejano y misteriosoJapón. El Jardín Saihoji de Kioto está alfombrado por 120 variedades de musgo, un mundo mágico de tonos verdes realzado poel rojo de las hojas de arce.

Oriente lejano y misteriosoChina. Diversas especies vegetales coronan un tocón sumergido en las aguas del lago del Panda, en la Reserva Natural de Jiuzhaigou, un enclave montañoso de la provincia de Sichuan.

Oriente lejano y misteriosoJapón. Envuelto en la bruma, un puente al pasado conduce al Castillo de Matsumoto en la prefectura de Nagano, isla de Honshu. Esta es una de las fortalezas mejor conservadas de la época de los samurais (siglos XII-XIX)

Oriente lejano y misteriosoChina. Un lago cristalino resplandece entre la niebla en la Reserva Natural de Jiuzhaigou, en Sichuan. Una antigua leyenda cuenta que es uno de los pedazos caídos del espejo que un dios tibetano regaló a una diosa.

Oriente lejano y misteriosoIrán. En Bandar-abbas, una ciudad portuaria del sur del país donde Marco Polo describió gente de «piel negra», apareció esta mujer musulmana con el rostro oculto tras un elaborado hiyab lavando la ropa en un riachuelo.

Oriente lejano y misteriosoChina. Apretujados para resguardarse del frío, unos niños tajik, minoría islámica del oeste de China, ojean sus cuadernos a la puerta de la escuela de un pueblo del Pamir, en la región Autónoma Uigur de Xinjiang.

Fotografías de Michael Yamashita, el ‘Marco Polo’ de la fotogragía, que fue entrevistado por Jacinto Antón para El País el año pasado: Michael Yamashita: “El fotógrafo es la mosca en la pared”.

Podéis seguir su trabajo en su página web e Instagram.

Nota: el texto que acompaña a la fotografías ha sido tomado de la revista National Geographic (agosto 2017).

Entre criticar la política israelí y desear la desaparición de todo un pueblo, media un abismo y, sin embargo, todo un presidente de gobierno, como el iraní Mahmud Ahmadi Neyah, proclama a los cuatro vientos que la nación musulmana no permitirá a su enemigo histórico vivir en su corazón para, seguidamente, calificar al Holocausto de mito inventado por Occidente. Su ideología política, tal y como manifestó en 2004, tampoco invita al optimismo: «el gobierno islámico significa un gobierno cuyos objetivos, posicionamientos y voluntad es ejecutar los dictámenes islámicos, es decir, conseguir que la sociedad esté dirigida a través de las leyes islámicas. Significa un gobierno que crea en que el islam es una religión perfecta y que es capaz de responder de forma completa a las necesidades del hombre, llevándole a la felicidad».

Por desgracia no es el primer político iraní que se manifiesta en esos términos. El supuestamente moderado Rafsanyani lo expresó en 2001 de una forma aún más clara: «Si un día el mundo islámico dispone también de armas como las que ahora posee Israel, entonces la estrategia de los imperialistas se estancará, porque bastará el uso de una sola bomba nuclear en Israel para destruirlo del todo, mientras que al mundo islámico sólo le hará daño. No es irrazonable pensar en esa posibilidad». Para más inri, estas palabras fueron pronunciadas en un discurso dirigido a toda la nación con ocasión del Día de Quds.

¿Debemos tomar en serio sus amenazas? Cuando Hitler, ya en 1920, expresó su intención de exterminar a los judíos, los líderes occidentales consideraron tales palabras como bravatas pero, en cuanto tuvo oportunidad —ejército y armas—, desencadenó el mayor genocidio de la Historia. No repitamos el mismo error: amenaza real o baladronada, la ONU debe tomar cartas en el asunto y no limitarse, como tantas veces, a emitir declaraciones de «consternación». En primer lugar, debe declarar un embargo «nuclear» a Irán para evitar así que pueda dotarse de misiles nucleares. En segundo lugar, presionar a Israel y a su principal aliado, EEUU, para avanzar en la cuestión palestina e impedir que las amenazas iraníes justifiquen actitudes más agresivas de aquéllos como, por ejemplo, los reactivados asesinatos selectivos. Por último, apoyar al gobierno palestino en las reformas democráticas emprendidas recientemente y exigirle también una lucha más eficaz contra los grupos terroristas. Sin duda, una gran oportunidad para la estrategia definida en la Alianza de Civilizaciones.