Mascotas

Jasper Doest: Sacred No More
Jasper Doest: Sacred No More

El macaco japonés, más conocido como «mono de las nieves», es venerado como puente entre el hombre y los dioses, pero en los últimos años se ha habituado tanto a los humanos que su población se ha multiplicado por diez. Ahora, la creciente población de monos en el campo debe asaltar las cosechas para sobrevivir, y los agricultores responden con toda clase de medios; mientras tanto, los macacos llevados a las ciudades para la industria del entretenimiento son un gran éxito entre lugareños y turistas. A pesar de su protección, ahora es legal y aceptable criar y adiestrar macacos japoneses: su vida como primates salvajes puede estar llegando a su fin.

En el verano de 2020, el fotógrafo y director Tom Krawczyk (Instagram) volvió a su casa de Chicago aprovechando un descanso en sus estudios en la Escuela de Lodz (Polonia). Cuando llegó, su madre le acompañó a una habitación donde le mostró una extraña criatura sin pelo dentro de un caja de zapatos. Era una ardilla.

Su madre la había encontrado abandonada en el jardín. Se puso en contacto con los refugios de animales cercanos, pero estaban saturados a causa de la pandemia del Covid y decidió cuidarla ella misma. Tom supo de inmediato que estaba ocurriendo algo especial y cogió una cámara para documentarlo. Su madre, una inmigrante polaca que le había criado sola, cuidó de la ardilla con amor y cariño hasta que finalmente tuvo que hacer los que hacen todas las madres: dejar que su hijo saliera al mundo.

Localización: Granada - Fecha: 24/abril/2014 - Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 70 mm - Diafragma: f/4.5 - Velocidad de obturación: 1/50s - Sensibilidad ISO: 400
Localización: Granada - Fecha: 24/abril/2014 - Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 70 mm - Diafragma: f/4.5 - Velocidad de obturación: 1/50s - Sensibilidad ISO: 400

Los perros llevan acompañándonos desde hace miles de años. Los restos de las presas abatidas por los cazadores les impulsaron a merodear por los campamentos de nuestros antepasados iniciando así un proceso de domesticación que ha perdurado hasta nuestros días. Los gatos tardaron algo más en acercarse a nuestras casas. Tuvo que desarrollarse la agricultura para que estos felinos descubrieran que cerca de los campos cultivados había abundancia de presas. Ambos son sin duda las mascotas por excelencia.

Hoy en día, sus antiguas ocupaciones, como la caza, se han transformado en lo que podríamos llamar «hacer compañía». También les hemos encontrado otras utilidades como la de perro-cartero, tal y como se puede observar en la imagen. La fotografía fue tomada en una céntrica calle de Granada y el perro caminaba decidido con el periódico en la boca para entregarlo a su dueño. Le seguimos con la mirada hasta que se metió en una bocacalle, lo que nos llevó a pensar que se dirigía a su casa para cumplir el recado encomendado.

La fantástica adaptación tanto del perro como del gato a nuestros hogares ha hecho que el número de mascotas haya aumentado de forma exponencial en los últimos años. Tanto es así que incluso el Papa Francisco ha terciado en el debate, llegando a decir que las personas que tienen mascotas en lugar de niños son egoístas y que el cuidado de las mascotas «nos quita humanidad». Yo creo, sin embrago, que tener un peludo cerca nos hace mejor personas.

No obstante, corremos el peligro de que la tenencia de mascotas acabe, si no lo es ya, en una mera moda cuyas consecuencias serían a la postre el maltrato y el abandono. Y esto ya es una realidad porque España es el país de Europa donde más se abandona a los animales: Infografía. Él nunca lo haría. Estudio de abandono y adopción 2022 (publicado por la Fundación Affinity en 2022 con los datos extraídos del Estudio sobre Abandono y Adopción de animales de compañía del año 2021).

Por todo ello, es necesaria una regulación legal que proteja a las mascotas. Y en eso está el Gobierno, pero dudo mucho que tenga éxito. Comencemos con lo que podría ser una mera anécdota si no fuera porque retrata, y no para bien, al proyecto de Ley.

A Isabel II le regalaron una perra de raza corgi al cumplir los 18 años. A lo largo de su longeva vida disfrutó de la compañía de más de 30, casi todos ellos descendientes de aquella primera a la que llamó Susan. Incluso inventó una nueva raza, la llamada dorgi, resultante de un enlace accidental entre uno de sus corgis y el perro salchicha de la princesa Margarita.

El hecho es que, una vez aprobada la «Ley de protección, derechos y bienestar de los animales», ninguno de nosotros podrá hacer lo mismo que la difunta reina. En lugar de promover la esterilización voluntaria de las mascotas, se limita a prohibir su reproducción. Ni siquiera contempla la posibilidad de poder solicitar permiso para que nuestra mascota tenga descendientes.

El tono «prohibicionista» no es su único defecto. Es evidente que está redactada por personas que desconocen por completo el mundo rural e incluso me atrevería a decir que tampoco conocen la vida de los animales. El anuncio además de que el PSOE quiere enmendarla para excluir a los perros de caza no hace sino ahondar en la insuficiencia manifiesta de esta ley.

Por otra parte, estoy seguro de que organizar una Seguridad Social para perros y gatos que incluyera, por ejemplo, la esterilización, el chip y la consulta veterinaria así como una rebaja en los medicamentos y en las operaciones conllevaría sin duda un gran beneficio tanto para las mascotas como para sus dueños. Esto sí que de verdad promovería el cuidado de las mascotas y no el curso al que quieren obligar a todo aquel que quiera disfrutar de la compañía de un animal.

En cualquier caso, la tramitación de la Ley no ha hecho sino comenzar.

Natalie y sus cuatro hermanos fueron abandonados en una caja de cartón en una colonia felina todavía lactantes. Estaban condenados a la muerte. Hubo suerte. La gente de la protectora llegó a tiempo. Fotografía de Andrés López.
Natalie y sus cuatro hermanos fueron abandonados en una caja de cartón en una colonia felina todavía lactantes. Estaban condenados a la muerte. Hubo suerte. La gente de la protectora llegó a tiempo. Fotografía de Andrés López.

El fotógrafo Andrés López se ha embarcado en una aventura cuya finalidad es rescatar del olvido a miles de mascotas abandonadas que viven en refugios o casas de acogidas. Lo consigue retratando de forma altruista a estos supervivientes para luego compartir su historia en su cuenta de instagram.

Mi primera intención fue transcribir una de esas historias que deberían conmover incluso a los que no tienen empatía alguna con los animales. Es el caso, por ejemplo de Pili, casi ciega, y Mili, su hermana que hace de lazarillo, dos gatas que con apenas unas semanas de vida fueron introducidas en una bolsa vacía de pienso y arrojadas a la basura. En plena ola de calor. Salvaron la vida de milagro. Hoy viven en una casa de acogida esperando una adopción conjunta.

Sin embargo, demostrar que hay personas que son auténticos monstruos no es el verdadero objetivo de estas letras. El protagonismo debe ser para esas mascotas abandonadas a las que personas de gran corazón recogen, cuidan e intentan darles una nueva vida. Algunos lo consiguen. Como Rúa. Tiene ocho años y fue adoptada cuando era una cachorra. Abril tiene cuatro meses. Viven juntas. Rúa posa en el estudio de Andrés, pero se muestra inquieta. Marta, la madre, coloca a Abril junta a Rúa y ésta ni se mueve. Y se come a besos a la niña. Es la familia.

Por desgracia, España es el país de Europa donde más se abandona a los animales: Infografía. Él nunca lo haría. Estudio de abandono y adopción 2022. Publicado por la Fundación Affinity en 2022 con los datos extraídos del Estudio sobre Abandono y Adopción de animales de compañía del año 2021.

Gracias Andrés. Muchas gracias por ayudar a esos miles de animales, sobre todo perros y gatos, que esperan una oportunidad para ofrecer su amor. Y gracias por hacerlo como mejor sabes: fotografiándolos y contando su historia al mundo.

Nuestro gato "Nina" paseando por la barandilla sin peligro gracias a la red.
Nuestro gato "Nina" paseando por la barandilla sin peligro gracias a la red.

A pesar de su notable agilidad y su bien merecida fama de equilibristas, el accidente más frecuente de los gatos domésticos es el caerse desde una ventana o balcón. Dos segundos con una ventana abierta es suficiente para que nuestro gato vaya a la repisa; más frecuente es encontrarlo paseando felizmente por la barandilla del balcón o tumbado plácidamente en algún macetero colgado del vacío. En cualquier caso, un pájaro que pase cerca volando o un ruido fuerte en la calle puede provocar el accidente, así que más vale prevenir que curar.

La coexistencia con nuestros amigos gatunos implica, además de la responsabilidad de cuidarlos, ciertos sacrificios. En el caso que nos ocupa, es obvio que no podemos tabicar las ventanas o el balcón pero sí es conveniente instalar algún tipo de protección. Ganará nuestro gato al evitar un accidente y ganaremos nosotros al poder tener la tranquilidad de abrir ventanas y balcones sabiendo que no hay riesgo alguno para nuestra mascota.

En cuanto a las ventanas, lo ideal es ponerlas abatibles y así de paso aprovechar para mejorar la eficiencia energética de nuestra casa. Aún así, hay que tener cuidado mientras el gato sea pequeño porque podría colarse por la rendija.

Para los balcones, la única solución realmente eficaz es la de «cerrarlos» con una red. Tras navegar por la Red en busca de sistemas, encontramos uno que nos llamó la atención: consta de tres elementos, a saber, la red de nylon, unos perfiles de aluminio y arpones de poliamida. La empresa que lo gestiona —Balcón Seguro— tiene página web donde podéis ver el sistema, incluyendo manuales, fotografías y vídeos. Está ubicada en Marbella y no se traslada para realizar el montaje. Ahora bien, les mandáis las medidas y fotografías, y ellos te hacen el estudio y te envían por mensajería el material necesario. Cualquier instalador de ventanas, mosquiteras o que se dedique a las reformas puede instalarlo sin problemas porque es realmente sencillo. Como es obvio, también sirve para ventanas.

Nota: «Nina» es macho pero eran tan pequeño cuando los adoptamos que creímos equivocadamente que era hembra. No le hemos cambiado el nombre y no creemos que a él le importe mucho.