Mozart

Tumba de Mozart en el Cementerio de St. Marx (Viena)

El Concierto para clarinete en La mayor, K. 622, de Wolfgang Amadeus Mozart, fue compuesto en Viena en 1791 (el mismo año en el que murió) para el clarinetista Anton Stadler, gran amigo y cofrade masón de Mozart, para clarinete y orquesta.

La orquesta que acompaña al solista consta de dos flautas, dos fagotes, dos trompas y cuerdas. Está escrito en la misma tonalidad que el Quinteto para clarinete y el Cuarteto K. 581, también destinado a Stadler.

A diferencia de todos los demás conciertos de Mozart, este no prevé una cadenza para el solista en su primer movimiento, sí en el Adagio.

Concierto para clarinete en La mayor, K. 622

  1. Allegro [11:32]
  2. Adagio [6:23]
  3. Rondo Allegro [8:13]

Wiener Mozart Orchester

  • Conductor and Basset Clarinet: Ernst Ottensamer.

Descargar el concierto completo (archivos en formato wav).

La Sinfonía concertante es un género de concierto de finales del XVIII y principios del XIX para instrumentos solistas – habitualmente dos, tres o cuatro, pero a veces hasta siete o incluso nueve – con orquesta. El término indica que se trata de una “sinfonía con importantes y extensas partes de solistas” pero la forma es más cercana al concierto que a la sinfonía.

Mozart coqueteó en varias ocasiones con este género musical, siendo la te traemos hoy a colación el mejor ejemplo de ello. Se trata de la Sinfonía concertante para violín, viola y orquesta en mi bemol mayor, K. 364. Fue compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart en 1779 influenciado por la orquesta de la corte de Mannheim que pudo escuchar mientras realizaba un viaje por Europa durante los años 1777 a 1779.

Lo más curioso de esta obra es el protagonismo de la viola, un instrumento considerado de segundo nivel en aquellos años. Aunque la tonalidad de la obra es Mi bemol mayor, la partitura original de la viola está escrita en Re mayor, un semitono más bajo. Por ello, la viola se afina un semitono por encima (Accorda un mezzo tono più alto), lo que permite usar más frecuentemente las “cuerdas al aire”. Es este procedimiento lo que permitía en la época de Mozart dar a la viola una sonoridad más brillante, más cercana a la del violín (y facilitaba también, al mismo tiempo, la ejecución de su parte) para obtener un sonido más claro, más tenso, más vigoroso.

Sinfonía concertante para violín, viola y orquesta en mi bemol mayor, K. 364

  1. Allegro maestoso [13:01]
  2. Andante [11:00]
  3. Presto [6:08]

Wiener Mozart Orchester

  • Manuel Hernández Silva. Conductor.
  • Bettina Gradinger. Violín.
  • Esther Haffner. Viola.

Descargar la sinfonía completa (archivos en formato wav).