Música

Una banda de música aporrea sus instrumentos en la plaza del pueblo. Guirnaldas de colores la iluminan y los chiquillos corretean entre las parejas y las cuadrillas que la abarrotan. Ajenos a todo lo que acontece a su alrededor, una pareja baila en el mismo centro de la plaza: juntos nada más.

El tema es del álbum “Viento y Marea” de Jerez Texas, un grupo formado por un trío de músicos que funden en un estilo propio la guitarra flamenca (Ricardo Esteve), el violonchelo (Matthieu Saglio) y la batería (Jesús Gimeno).

El director del corto, Uri Lotan, nos sitúa en una antigua sala de recreativos donde encontramos a la protagonista, una muñeca de madera prisionera en una caja de música, que nos permite explorar los ciclos de la vida. Las imágenes se combinan con la canción Ma’agalim (Círculos) del grupo Jane Bordeaux. Se trata de una banda de Tel Aviv que toca Country folk americano pero en hebreo.

Nota: merece la pena conocer la letra. Os dejo dos enlaces: una traducción en ingles y otra en español.

El músico Martin Molin no pasará a la Historia de la Música por componer sinfonías o su virtuosismo, pero tal vez lo haga como inventor de instrumentos estrafalarios. A los glockenspiel, traktofon, or theremin debemos sumar su último instrumento y también el más raro de todos, a saber, el Wintergatan Marble Machine. Es algo así como una caja de música gigante que incluye varios instrumentos (bombo, platillo, …) y dos mil canicas de acero. Éstas se mueven por dentro de la máquina gracias a embudos, poleas, etc. Todo ello está programado para reproducir una partitura ya programada.

Podéis seguir este curioso trabajo en su canal de vídeos. Desde clips musicales hasta como se construyen sus instrumentos.

Tumba de Mozart en el Cementerio de St. Marx (Viena)
Tumba de Mozart en el Cementerio de St. Marx (Viena)

El Concierto para clarinete en La mayor, K. 622, de Wolfgang Amadeus Mozart, fue compuesto en Viena en 1791 (el mismo año en el que murió) para el clarinetista Anton Stadler, gran amigo y cofrade masón de Mozart, para clarinete y orquesta.

La orquesta que acompaña al solista consta de dos flautas, dos fagotes, dos trompas y cuerdas. Está escrito en la misma tonalidad que el Quinteto para clarinete y el Cuarteto K. 581, también destinado a Stadler.

A diferencia de todos los demás conciertos de Mozart, este no prevé una cadenza para el solista en su primer movimiento, sí en el Adagio.

Concierto para clarinete en La mayor, K. 622

  1. Allegro [11:32]
  2. Adagio [6:23]
  3. Rondo Allegro [8:13]

Wiener Mozart Orchester

  • Conductor and Basset Clarinet: Ernst Ottensamer.

Descargar el concierto completo (archivos en formato wav).

La Sinfonía concertante es un género de concierto de finales del XVIII y principios del XIX para instrumentos solistas – habitualmente dos, tres o cuatro, pero a veces hasta siete o incluso nueve – con orquesta. El término indica que se trata de una “sinfonía con importantes y extensas partes de solistas” pero la forma es más cercana al concierto que a la sinfonía.

Mozart coqueteó en varias ocasiones con este género musical, siendo la te traemos hoy a colación el mejor ejemplo de ello. Se trata de la Sinfonía concertante para violín, viola y orquesta en mi bemol mayor, K. 364. Fue compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart en 1779 influenciado por la orquesta de la corte de Mannheim que pudo escuchar mientras realizaba un viaje por Europa durante los años 1777 a 1779.

Lo más curioso de esta obra es el protagonismo de la viola, un instrumento considerado de segundo nivel en aquellos años. Aunque la tonalidad de la obra es Mi bemol mayor, la partitura original de la viola está escrita en Re mayor, un semitono más bajo. Por ello, la viola se afina un semitono por encima (Accorda un mezzo tono più alto), lo que permite usar más frecuentemente las “cuerdas al aire”. Es este procedimiento lo que permitía en la época de Mozart dar a la viola una sonoridad más brillante, más cercana a la del violín (y facilitaba también, al mismo tiempo, la ejecución de su parte) para obtener un sonido más claro, más tenso, más vigoroso.

Sinfonía concertante para violín, viola y orquesta en mi bemol mayor, K. 364

  1. Allegro maestoso [13:01]
  2. Andante [11:00]
  3. Presto [6:08]

Wiener Mozart Orchester

  • Manuel Hernández Silva. Conductor.
  • Bettina Gradinger. Violín.
  • Esther Haffner. Viola.

Descargar la sinfonía completa (archivos en formato wav).

Jimmy Smith

La combinación Jimmy Smith + Hammond B-3 resultó explosiva. Smith pasó a ser para el órgano lo que Charlie Christian para la guitarra: el emancipador del instrumento. “Gracias a su intervención, el órgano se convirtió en un instrumento con igualdad de derechos ante todos los demás instrumentos del jazz” (Berendt). Su lenguaje se caracterizaba por la ejecución de líneas musicales propias de los instrumentos de viento como el saxo (Charlie Parker) y la trompeta (Dizzy Gillespie), mientras se acompañaba a sí mismo con los pedales de bajos del instrumento (faceta en la que Smith estuvo considerado como un auténtico virtuoso).

El éxito inmediato de su música tuvo que ver con un repertorio en el que tenían cabida las nuevas corrientes del hard bop, el rhythm & blues y la música soul. “Mi música es hard bop y es blues, es soul jazz, es todo ello junto. Ése es su secreto”. Con apenas 25 años, Jimmy Smith estaba considerado como la nueva estrella en el firmamento del jazz: el mejor organista de la historia. “Entonces todo el mundo empezó a llamarme por el mote por el que se me conoce: The incredible Jimmy Smith”.

En su condición de nueva estrella del jazz, a finales de 1955, hizo llamar a un semidesconocido John Coltrane para acompañarle durante dos semanas de actuaciones en el club Spider Kelly’s de Filadelfia. Cumplidas las dos semanas, el joven saxofonista recibió la oferta de permanecer junto al astro por tiempo indefinido; el tipo de trabajo estimulante, seguro y lucrativo que cualquiera en su lugar hubiera aceptado sin pensárselo.

Para desgracia del organista, su oferta coincidió con otra que recibió Coltrane de parte del trompetista Miles Davis, quien, a la sazón, se hallaba organizando un nuevo grupo. Finalmente, el saxofonista llamó a su amigo Odeon Pope para sustituirle con Jimmy Smith, y se fue a Baltimore para tocar con Miles. Un año más tarde, el prestigioso sello discográfico independiente Blue Note incorporó a Jimmy Smith a su nómina de músicos en plantilla. “Todo empezó la noche en que un tipo vino a Filadelfia y me escuchó y me presentó a Alfred Lion”.

Entre los años 1956 y 1963, The incredible Jimmy Smith grabó para Blue Note la friolera de 32 álbumes, lo que da idea de la capacidad creativa del organista en esos años y la amplitud de su repertorio. La sintonía entre el artista y los padres fundadores del sello, Alfred Lion y Frank Wolf, era absoluta: “Éramos un matrimonio a tres” (Jimmy Smith).

Blues in the Night:

[Descargar Jimmy Smith (11 temas)]

Gato Barbieri al saxofón (1966)
Gato Barbieri al saxofón (1966)

La famosa película El último tango en París marcó el despegue de uno de los más importantes y rompedores jazzmen de los años setenta y ochenta del pasado siglo: Gato Barbieri. Justo después de esa banda sonora, y sin duda gracias a ella, el músico argentino pudo inventarse su personal visión del latin jazz (cuando todavía ni ese estilo ni ese nombre se habían puesto de moda entre los aficionados), dejando una huella imborrable en la historia de esta música.

Como sucede a menudo en el mundo del jazz, la casualidad marcó el inicio de ese trabajo. En realidad, no era Gato Barbieri el primero al que recurrió Bernardo Bertolucci para poner música a su película. El director italiano pensó primero en Astor Piazzolla, el indiscutible inventor del tango contemporáneo que, además, en aquellas fechas vivía en Italia. El bandoneonista y compositor argentino no aceptó el encargo (al parecer de forma bastante airada) al enterarse de la naturaleza del tema tratado y de algunas imágenes explícitamente utilizadas. Posteriormente, y viendo el impacto del filme y de su música, Astor Piazzolla tuvo tiempo suficiente para arrepentirse de su decisión.

Nunca podremos saber de qué nos privó ese plante de Piazzolla a Bertolucci, lo único cierto es que sirvió para que el director italiano, que tenía muy claro en su mente que la música tenía que moverse por los derroteros del tango contemporáneo mezclado con el jazz más prospectivo, pensara en un saxofonista con el que ya había trabajado años antes. En efecto, en 1963 (cuando Gato Barbieri vivía en Italia) Ennio Morricone utilizó al saxofonista para interpretar dos canciones de Gino Paoli en la película de Bertolucci Prima della revoluzione. El director se quedó con aquel sonido cálido y sensual y, años después, decidió darle una oportunidad en su nuevo filme. Gato aceptó tras visionar tres veces el primer montaje de la película (¡que duraba cuatro horas!), y el resto es ya historia, historia del cine e historia del jazz.

Europa (Earth’s Cry Heaven’s Smile):

[Descargar Gato Barbieri (10 temas)]

Fred Astaire y el jazz

Fue el número 1 entre los bailarines del cinematógrafo, un más que estimable cantante, buen actor y un enamorado del jazz, género que cultivó con asiduidad en su doble faceta de bailarín y cantante, en la compañía de los grandes astros: Benny Goodman, Oscar Peterson, Count Basie…

La pasión de Astaire por el jazz queda reflejada en sus numerosas grabaciones con las orquestas de Leo Reisman, Ray Noble, Artie Shaw y Benny Goodman; también en sus shows televisivos acompañado por la orquesta de Count Basie y el conjunto del trompetista Jonah Jones, un aventajado discípulo de Louis Armstrong que resultó ser el perfecto partenaire para quien se distinguió por trabajar el aspecto musical de sus interpretaciones con la misma minuciosidad que las coreografías. “Todo es una misma cosa, el canto, la ejecución y el baile. Todo forma un bloque”.

Así, The Astaire story no sólo es el mejor disco en la historia del cantante sino también el mejor ejemplo de la canción estándar llevada al jazz: “El secreto de The Astaire story es que establece un vínculo entre Broadway, la música de Hollywood de los años treinta y el jazz de los años cincuenta”.

[Descargar Fred Astaire’s Finest Hour]

Wes Montgomery

“Puede que lo que hago no sea técnicamente correcto, pero la música fluye por sí sola”, palabras modestas para definir lo que el resto del planeta consideraba como una pequeña revolución en el mundo de la guitarra y no sólo en el campo del jazz sino en el de toda la música en general. “Los que me critican por tocar jazz de forma muy simple están olvidando lo esencial: siempre toco con un concepto jazzístico, pero lo que estoy tocando es música popular y debe ser entendida como tal”

Así era Wes Montgomery, tan sencillo y directo en lo personal como sorprendente y rompedor, mágico a fin de cuentas, con la guitarra en las manos.

Revolucionario, primero sin saberlo, después sin pretenderlo, Wes Montgomery ha sido el espejo en el que se han mirado casi todos los guitarristas posteriores. Unos para caminar sobre sus pasos, otros para colocarse en la acera de enfrente, pero siempre con su guitarra Gibson L-5CES como referencia inevitable. Nombres tan prestigiosos, y actualmente más populares que el propio Montgomery, han aceptado sin discusión su influencia, casi podría decirse su paternidad: George Benson, Jim Hall, John Scofield, Lee Ritenour o Pat Metheny, entre muchos otros.

Su especial forma de tocar basada en la utilización de octavas puede encontrarse tanto en Jimi Hendrix como en Joe Satriani o Carlos Santana (por poner sólo tres ejemplos aparentemente alejados entre sí), y de su sonoridad clara y transparente pero siempre cálida pueden encontrarse trazas incluso en los últimos trabajos de Andrés Segovia (el maestro lo admitió agradecido).

La influencia de Wes Montgomery ha sido sumamente importante y no sólo en guitarristas. Por ejemplo, Stevie Wonder ya en su disco Signed, sealed and delivered de 1970 utilizaba la técnica de octavas de Montgomery, del que siempre se ha considerado deudor.

Miquel Jurado

Bumpin’ on Sunset:

[Descargar Wes Montgomery (16 temas)]

Wayne Shorter

“Wayne andaba por ahí en su propio aeroplano, dando vueltas alrededor de su propio planeta” (Miles Davis)

El tercer más grande compositor en la historia del jazz tras Duke Ellington y Thelonious Monk; miembro del histórico quinteto de Miles Davis en los años sesenta; fundador del grupo de jazz fusión Weather Report; maestro indiscutible de los saxos tenor y soprano… Wayne Shorter es uno de los creadores más dinámicos y sorprendentes del jazz.

Vendiendo alegría:

[Descargar álbum Alegría (10 temas)]