Música

Concierto en san Juan de Busa ofrecido por Los Músicos de Acumuer
Concierto en san Juan de Busa ofrecido por Los Músicos de Acumuer

Con esta imagen, en la ermita de San Juan de Busa, y los acordes de Los Músicos de Acumuer os deseo una felices vacaciones. Como ya es costumbre, la Bitácora cierra hasta septiembre.

Antolín Santaolaria (violín) Y Guillermo Planas (Guitarra) han realizado un gran trabajo recopilatorio de la música popular en Aragón a finales del siglo XIX y principios del XX a través de la vida y repertorio de «Los músicos de Acumuer» en su álbum «Melodías de otro tiempo». Como muestra de su trabajo, aquí tenéis La Culebreta (danza de Graus):

Gracias al músico Dave Clark, Freddie Mercury resucita en «Time waits for no one». Se trata de una grabación de 1986 realizada en los estudios Abbey Road de Londres. El genial cantante vuelve para deleitarnos con esta canción inédita que aparece ahora tras cuatro décadas enterrada en un archivo. Se trata de una versión de «Time», una canción grabada en 1986 para el álbum conceptual del musical con el mismo nombre. Más información en Se publica una canción inédita de Freddie Mercury grabada sin Queen en 1986.

Por mi parte, os dejo la canción original «Time»:

La Viola Organista

Leonardo da Vinci, cuya muerte hace cinco centurias recordamos este año, fue un hombre excepcional que tan pronto pintaba como diseñaba máquinas voladoras. Entre sus aptitudes se encontraba la música pues cantaba e improvisaba a la lira da braccio (instrumento de cuerda y arco renacentista). También diseño varios instrumentos musicales como tambores, campanas y flautas. Algunos proyectos no pasaron del papel como la «viola organista» que combinaba teclado y cuerda.

El polaco Sławomir Zubrzycki ha construido, inspirándose en los esbozos de Leonardo, la mencionada viola. Además del teclado, cuenta con un pedal que activa los cuatro arcos circulares revestidos de pelo de caballo que frotan las cuerdas para crear un melodioso sonido. La peculiar historia de este proyecto podéis verlo en Viola Organista (incluye conciertos).

Sinfonía nº 8 en si menor, Incompleta, de Franz Schubert

Hace unos días, la prensa informó de que Huawei había completado la misteriosa ‘Sinfonía inacabada’ de Schubert mediante un algoritmo. No han faltado, y con razón, voces no en contra de este tipo de prácticas más publicitarias que otra cosa sino alertando sobre la imposibilidad de que un programa informático pueda tener en cuanta los aspectos consustanciales a la mente de un creador.

Por otra parte, la famosa “Incompleta” de Schubert, con independencia de las causas que impidieron su total composición, se nos muestra en realidad como un producto perfectamente terminado, acabado y perfecto. Es probable que el compositor, que proyectaba desde hacía años una gran sinfonía –que más tarde tendría su traducción en la Novena-, comprendiera que no cabía nada más después de los dos teóricos primeros movimientos, que se complementan y completan de manera ideal y constituyen un todo de potencia expresiva e intensidad trágica inigualables.

La obra nació en 1822, el mismo año de la “Fantasía del Caminante” para piano. En esta partitura, y superando precedentes limitaciones de sinfonías anteriores, en las que el tratamiento rítmico y modulatorio era más importante que la relevancia temática, encontramos, quizá por primera vez en el músico, que cada uno de los elementos melódicos fundamentales parecen acabar en sí mismos y están tan perfectamente modelados y terminados que no necesitan ningún otro tratamiento. Por eso, un estudioso como Stefan Kunze opina que “la transformación del material melódico y armónico, en lugar del clásico tratamiento de los temas y motivos, constituye claramente el principio constructivo de esta sinfonía”. En todo caso, y esto lo considera fundamental Harold Truscott, en esta obra se dan cita todas las tendencias schubertianas orientadas a reducir la rapidez del pulso de la música. No hay ya mezclas de “tempi”. De lo que no cabe duda es que la “Incompleta” es una maravillosa síntesis de espíritu romántico y forma clásica en la que por momentos asoma, entre luces y sombras, la tragedia.

Los dos únicos movimientos que la configuran mantienen bastantes similitudes entre sí, aunque en ciertos aspectos pueden considerarse –en brillante teoría de José Luis Téllez- el uno el negativo del otro. Ambos son de compás ternario, 3/4 y 3/8 respectivamente, aunque el primero, Allegro moderato, sea más elocuente en su dramatismo, y el segundo, Andante con moto, más sencillo de estructura y de contenido, eminentemente lideristico.

Tres elementos esenciales, de claro perfil melódico, se dan cita al comienzo de la obra: lo que podría considerarse el primer tema, que va a aparecer en numerosas ocasiones a lo largo del movimiento, a cargo de violonchelos y contrabajos, un pasaje de transición, con hechuras de segundo motivo o subtema, de carácter inquieto y desasosegado, y el segundo tema, propiamente dicho, una hermosa frase en Sol mayor a cargo también de la cuerda grave y que incorpora un expresivo acompañamiento de notas repetidas a contratiempo entonadas por clarinetes y violas. Es la primera idea la que se enseñorea de toda la página y la que soporta el peso principal en el desarrollo. Sobre ella recae la gran tensión que anima toda la sección central. El segundo tema, en luminoso contraste, aparece en Re mayor en la reexposición. Es su paso de esta tonalidad a la de la tónica, si menor, la que determina el exacerbado dramatismo y la consiguiente catástrofe.

El Andante con moto está edificado sobre otros tres motivos que, unidos, forman una idea fundamental. Resulta evidentemente curioso que Schubert utilice para este movimiento la, en principio, extraña tonalidad de Mi mayor. El primer motivo, que enuncian las trompas al comienzo, es hábilmente desarrollado con posterioridad. Diversos clímax aparecen a lo largo del movimiento, construido por episodios, ofreciendo de manera variada los motivos básicos. Pero es el lirismo schubertiano más puro, aquel que se contiene en su producción de lieder, el que enmarca todo momento esta música en la que, sin embargo, aletea constantemente la tragedia.

Esta sinfonía, que para muchos abrió en su día una nueva dimensión de la música, y que nos introduce en el mundo más íntimo y personal de Schubert, que es el de los tríos para piano, los últimos cuartetos y el extraordinario Quinteto en Do mayor, fue estrenada después de la muerte de su autor, tras haber sido descubierta en casa de Anselm Hüttenbrenner, en Graz, por Johann Herbeck, director de la Orquesta de la Corte de Viena. La primera ejecución tuvo lugar el 17 de diciembre de 1865 en la citada ciudad” .

Fuente texto: Clásica 2: Franz Schubert. Sinfonía nº 8 en si menor, Incompleta

Live Aid se celebró el 13 de julio de 1985 de forma simultánea en el antiguo Estadio de Wembley de Londres y en el Estadio John F. Kennedy de Filadelfia. Con la intención de recaudar fondos para Etiopía y Somalia se reunieron en aquel acto los artistas de pop y rock más importante de aquel momento. Además, se retransmitió por televisión a 72 países con una audiencia de 1.500 millones  de espectadores.

Hoy se vuelve a hablar de ello gracias a la película Bohemian Rhapsody, que narra la historia de Freddie Mercury y su banda (Queen) y cuyo final reproduce los veinte y tantos minutos de lo que fue la actuación más destacada de aquel concierto. Aunque la película ha sido muy criticada por su falta de rigor histórico, tiene la virtud de mostrar a las generaciones más jóvenes el virtuosismo de una gran banda de rock.

Y sin más preámbulos, ladies and gentlemen, Queen en directo, en el concierto original:

00:36 : Bohemian Rhapsody (fragmento) —- 02:52 : Radio Ga Ga — 06:53 : Ay Oh! — 07:40 : Hammer To Fall — 12:25 : Crazy Little Thing Called Love – 16:03 — We Will Rock You — 17:20 : We Are The Champions — 21:12 : Is This The World We Created…?

Una banda de música aporrea sus instrumentos en la plaza del pueblo. Guirnaldas de colores la iluminan y los chiquillos corretean entre las parejas y las cuadrillas que la abarrotan. Ajenos a todo lo que acontece a su alrededor, una pareja baila en el mismo centro de la plaza: juntos nada más.

El tema es del álbum «Viento y Marea» de Jerez Texas, un grupo formado por un trío de músicos que funden en un estilo propio la guitarra flamenca (Ricardo Esteve), el violonchelo (Matthieu Saglio) y la batería (Jesús Gimeno).

El director del corto, Uri Lotan, nos sitúa en una antigua sala de recreativos donde encontramos a la protagonista, una muñeca de madera prisionera en una caja de música, que nos permite explorar los ciclos de la vida. Las imágenes se combinan con la canción Ma’agalim (Círculos) del grupo Jane Bordeaux. Se trata de una banda de Tel Aviv que toca Country folk americano pero en hebreo.

Nota: merece la pena conocer la letra. Os dejo dos enlaces: una traducción en ingles y otra en español.

El músico Martin Molin no pasará a la Historia de la Música por componer sinfonías o su virtuosismo, pero tal vez lo haga como inventor de instrumentos estrafalarios. A los glockenspiel, traktofon, or theremin debemos sumar su último instrumento y también el más raro de todos, a saber, el Wintergatan Marble Machine. Es algo así como una caja de música gigante que incluye varios instrumentos (bombo, platillo, …) y dos mil canicas de acero. Éstas se mueven por dentro de la máquina gracias a embudos, poleas, etc. Todo ello está programado para reproducir una partitura ya programada.

Podéis seguir este curioso trabajo en su canal de vídeos. Desde clips musicales hasta como se construyen sus instrumentos.