Pintura

Pedro de Campaña - Don Diego, don Alonso Caballero y su hijoPedro de Campaña - Doña Leonor, doña Mencía de Cabrera y sus hijas

Izquierda: Don Diego, don Alonso Caballero y su hijo. 1555-1556. Óleo sobre tabla. 104 x 95 cm. Sevilla, Catedral.
Derecha: Doña Leonor, doña Mencía de Cabrera y sus hijas. 1555-1556. Óleo sobre tabla. 105 x 95 cm. Sevilla, Catedral.


Estas obras forman parte del banco del retablo de la capilla de la Purificación de la catedral de Sevilla, que se conserva en el mismo lugar para el que fue concebido. Esa capilla es conocida también como la del Mariscal, por su fundador el mariscal don Diego Caballero, que, el 12 de enero de 1555, contrató esta obra con los pintores Pedro de Campaña y Antonio de Alfián. Aunque ambos se comprometieron a acabarla al final del mes de agosto de ese mismo año, no cumplieron el plazo. El retablo se concluyó en 1556, ya que, en marzo de ese año, se les satisfizo a los pintores el segundo de los tres pagos estipulados en el contrato. Pese a que no se especifica en el documento, Alfián sólo intervino en la policromía y toda la pintura corrió a cargo de Campaña.

El fundador de la capilla, don Diego Caballero, hizo su fortuna en las Indias. De joven marchó a La Española —la actual Santo Domingo— y después a Perú, participando en su conquista. Al retornar a La Española, en pago de sus servicios a la Corona, Carlos V le nombró contador mayor de la isla y en el año 1536 mariscal de la misma. Cuando volvió a Sevilla en 1540, se le designó caballero veinticuatro de la ciudad. Dedicado al comercio con las Indias, don Diego fundó con su hermano Alonso una compañía de exportación e importación —que continuó su viuda doña Mencía—, que le proporcionó grandes recursos. Seguir leyendo …

John Singer Sargent (1856–1925) Gassed. IWM (Imperial War Museums)
John Singer Sargent (1856–1925) Gassed. IWM (Imperial War Museums)

El domingo 11 de noviembre de 2018 se celebrará el centenario de la aceptación por parte de Alemania de las condiciones del armisticio que ponía fin a la carnicería y al horror de la Primera Guerra Mundial. Inevitablemente Gassed, la épica y conmovedora pintura de John Singer Sargent, se mostrará en documentales y se reproducirá como un icono de ese sufrimiento, como lo ha sido desde que fue pintada en 1919.

Un artículo de Gary Haines repasa el impacto y la historia de esta obra: Comfort vs reality: the early reactions to John Singer Sargent’s ‘Gassed’.

Juan de Flandes: Retrato de una infantaJuan de Flandes [Doc 1496 – 1519]: Retrato de una infanta, ca. 1496
Óleo sobre tabla, 31,5 x 22 cm.
Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, 141 (1930-36)


Desde que se conoció esta tabla y se adscribió a Juan de Flandes se consideró que era el retrato de una de las hijas de los Reyes Católicos. Primero se pensó en Juana —así lo creyó Friedländer en 1930— por su parecido físico con el retrato de Juana en el Kunsthistorisches Museum de Viena (3873), que, evidentemente, es tan grande que se hace muy difícil suponer que no sea ella. Dada la aparente edad de la infanta retratada —entre 12 y 15 años—, podría ser, en efecto, Juana, nacida el 7 de noviembre de 1479, si tenía entonces una apariencia aniñada, lo que no se sabe. Aun así, de lo que no hay duda es de que Juan de Flandes pudo retratar a Juana cuando no había cumplido aún los dieciséis años. Y lo más probable es que hiciera al menos un retrato como recuerdo para su madre, antes del día 20 de agosto de 1496, cuando la infanta, en presencia de la reina Isabel, embarcó hacia Flandes para desposarse con Felipe el Hermoso. El pintor flamenco estaba en Castilla entonces, ya que la primera vez que se registra a Juan de Flandes vinculado a la corte de la Reina Católica es el 12 de julio de 1496, cuando se le pagaron en Burgos seis mil maravedíes «de que su Altesa le fiso merçed para ayuda de su costa». Seguir leyendo …

Cuca Muro - La forma del aguaCuca Muro - La forma del agua

Es necesario pasar un buen rato para admirar la obra de esta acuarelista. Cuca Muro, es vital, colorista y enérgica. Su pintura relata con personalidad el lugar observado. Es una pintora figurativa, pero siempre interpreta todo lo que sus pinceles describen con solvencia en dibujo y técnica. Destaca su variada y rica técnica en el uso del agua y de los pigmentos. Cada obra parece diferente, pero con un nexo común . Su definición a la hora de buscar los amplios espacios y rincones arbolados. Las calles, plazas, las vistas de ciudades y pueblos son su reclamo para poder admirar su trabajo. Cuca es una investigadora de texturas y descripciones., Busca el color como fundamento y esencia del lugar para después jugar con el agua y la creatividad y dejar patente su estilo novedoso y suelto. Siempre atenta y vigilante a nuevas tendencias y estilos , Cuca es fiel a si misma. Vital y llena de energía¡¡¡¡ (Crítica de Juan Ramón Alves, artista Acuarelista).

Exposición: Sala de Exposiciones Caja Rural de Teruel (Paseo Pamplona, 4, 6, Zaragoza. Entrada por calle Bilbao) del 1 al 15 de Noviembre de 2018. La inauguración tendrá lugar el 1 de Noviembre a las 20h.

Pedro Berruguete – EzequíasPedro Berruguete: Ezequías, ca. 1490. Óleo sobre tabla, 94 x 65 cm. Paredes de Nava, Iglesia Museo Parroquial de Santa Eulalia.


Forma parte del banco del retablo mayor de la iglesia de Santa Eulalia de Paredes de Nava (Palencia) —la villa natal del pintor—, que se conserva in situ. Aunque el retablo —realizado hacia 1490— no está documentado, sí consta su autor —Pedro Berruguete—, en un documento posterior que publicó Miguel Ángel Zalama en 1988. Al cambiar la advocación de la iglesia a mediados del XVI y dedicarla a santa Eulalia, los parroquianos decidieron sustituir el antiguo retablo mayor de Pedro Berruguete por uno nuevo de escultura, que se encargó a Inocencio Berruguete, familiar de Pedro. Por fortuna para nosotros, al no tener los parroquianos los tres mil ducados que costaba, el obispo de Palencia, don Pedro de la Gasea, ordenó que se hiciera uno distinto, de mucho menor coste—contratado finalmente con Esteban Jordán el 15 de diciembre de 1559—, con la imagen de santa Eulalia, y que se incorporaran a él las tablas del antiguo retablo dedicado a la Virgen: en el banco, «los tableros de los profetas de pintura que son seis, que son de berruguete el viejo», y en el cuerpo, «a de llevar tres tableros a cada lado [de la calle central] de pintura que son así mismo de berruguete el viejo», como se llamaba a Pedro Berruguete en el siglo XVI para distinguirle de su hijo Alonso.

En un artículo publicado en 1964, Angulo se refería a que la presencia de verrugas alusivas a su apellido en las obras de Pedro Berruguete era como una especie de firma que permitía identificar su mano, igual que las hojas de roble de Van Dyck, pero lo cierto es que el pintor palentino no es el único que dota de verrugas a sus personajes en esa época, aunque, evidentemente, Ezequías las muestra en su rostro. Tanto por este hecho como por ser el único de los seis reyes-profetas del banco de Paredes, que no lleva cetro, se ha sugerido que podría tratarse del autorretrato del pintor. Como ya he señalado en otras ocasiones, es imposible que Berruguete se atreviera a poner su rostro —o el de alguien conocido por sus paisanos— sobre el altar mayor, encarnando un personaje de la historia sagrada, ya que esto le habría hecho dar directamente con sus huesos en las cárceles de la Inquisición. No obstante, nada impide que los rasgos de Ezequías estén tomados de alguien que conoció en sus múltiples viajes —tanto por Italia como por tierras castellanas—, de quien pudo hacer un dibujo para utilizarlo después, en un lugar donde no le conocieran, aunque no creo que esa fuera su forma habitual de trabajar. Prueba de ello son los frecuentes cambios que Berruguete introduce en sus composiciones desde la fase del dibujo subyacente, como sucede con el rostro de Ezequías, en el que efectúa algunos cambios, en particular los que afectan a la disposición de los ojos —dibujados en un primer momento más abajo y rectificados después—, hasta el punto de transformar por completo la expresión final. Seguir leyendo …

Bartolomé Bermejo Santo Domingo de Silos entronizado como obispoBartolomé Bermejo: Santo Domingo de Silos entronizado como obispo. 1474 – 1479. Óleo sobre tabla, 242 x 130 cm.


Es la tabla central del retablo mayor de la iglesia de Santo Domingo de Silos de Daroca, Zaragoza. De acuerdo con las instrucciones del contrato, el santo aparece vestido de pontifical, con mitra, báculo y libro, y no como el abad benedictino que en realidad fue.

Está sentado en un trono gótico de rica talla dorada con siete estatuas policromadas que representan las Virtudes. Estas son, de abajo arriba: Fortaleza, Justicia y Fe a la izquierda; Caridad en el remate; y Esperanza, Prudencia y Templanza a la derecha.

Según el mismo contrato, las vestimentas eclesiásticas del santo debían estar realizadas con oro en relieve. Al contravenir esta cláusula, Bartolomé Bermejo consiguió dotar a su figura de mayor fuerza y monumentalidad.

El marco es original y los largueros góticos son un depósito del Museo Arqueológico Nacional de Madrid (Texto extractado de: Pintura española del Románico al Renacimiento, Museo Nacional del Prado, 2010, p. 35).

El Museo del Prado presenta una muestra antológica (9 de octubre de 2018 al 27 de enero de 2019) que permite admirar por primera vez en toda su dimensión el virtuosismo técnico y el sugestivo universo visual de Bartolomé Bermejo, un maestro de origen cordobés que desarrolló su actividad profesional en los territorios de la Corona de Aragón.

Paul Gauguin(1848-1903), Nevermore, 1897, The Samuel Courtauld Trust, The Courtauld Gallery, London
Paul Gauguin (1848-1903): Nevermore, 1897. The Samuel Courtauld Trust, The Courtauld Gallery, London

Las dos figuras del fondo y el “pájaro del diablo que está vigilando”, como Gauguin lo llamó, parecen estar conspirando contra la mujer reclinada. Ella yace despierta, quizás consciente de ser observada. El título evoca El Cuervo de Edgar Allan Poe, en el que un poeta, enloquecido por la pérdida de su amor, escucha a un cuervo repitiendo interminablemente ‘Nunca más’. Aquí, Gauguin sugiere la pérdida de la inocencia. Estaba profundamente decepcionado por Tahití, donde se había mudado desde París, con la esperanza de encontrar un paraíso primitivo y virgen. En cambio, encontró una sociedad arruinada por la corrupción y el colonialismo.

Barker of Bath: Lansdown Fair, near Bath. Victoria and Albert Museum
Barker of Bath: Lansdown Fair, near Bath. Victoria and Albert Museum

Thomas Barker (Pontypool, 1767; Bath, 11 Dec. 1847) fue un pintor y litógrafo británico que se especializó en paisajes y pintura de género. Nació en Gales pero es conocido por el sobrenombre de ‘Barker of Bath’ por haber trabajado durante la mayor parte de su vida en la ciudad de Bath. Su obra estuvo muy influenciada por Thomas Gainsborough, uno de los artistas más famosos de los que vivieron en esa misma ciudad. Aunque tuvo cierto éxito en vida, su popularidad fue disminuyendo con el pasar de los años y acabó muriendo en la pobreza.

Más información sobre la obra que se muestra en el V&A. En Art UK podéis ver 139 de sus obras.

Retrato de un matrimonio. Lorenzo Lotto. Óleo sobre lienzo, 96 x 116 cm. h. 1523 - 1524. San Petersburgo, The State Hermitage Museum
Retrato de un matrimonio. Lorenzo Lotto. Óleo sobre lienzo, 96 x 116 cm. h. 1523 – 1524. San Petersburgo, The State Hermitage Museum.

Lorenzo Lotto (Venecia, 1480–Loreto, 1556/57) fue uno de los grandes retratistas del Renacimiento por la variedad de tipologías que empleó; por la profundidad psicológica que imprimió a los modelos, y por su inteligente uso de los objetos para definir el estatus, las aficiones y las aspiraciones de los efigiados.

Lotto, que conoció tanto el éxito como el fracaso, cayó prácticamente en el olvido tras su muerte y fue a finales del siglo XIX cuando Bernard Berenson (1865-1959) lo rescató como el primer pintor italiano preocupado por representar los estados de ánimo y, consecuentemente, como el primer retratista moderno. Esta interpretación, aún vigente, encontró terreno abonado en una sociedad cada vez más interesada por los aspectos profundos del individuo, y no parece casual que Berenson fuera coetáneo de Sigmund Freud (1856-1939) y los inicios del psicoanálisis.

Esta exposición, la primera dedicada a los retratos de Lotto, incluye obras procedentes de los lugares donde trabajó este pintor nómada: su Venecia natal, Treviso, Bérgamo, Roma y Las Marcas, realizadas durante cincuenta años. Las primeras traen ecos de Antonello da Messina tamizados por Alvise Viviarini, su maestro, y Giovanni Bellini, a los que se agregaron elementos nórdicos  (principalmente Durero), de Giorgione, Rafael, Leonardo y, en la década de 1540, de Tiziano. Lotto reelaboró estos aportes hasta dotarse de un lenguaje propio en el que miradas, ademanes y objetos se aúnan para trascender la descripción física y el estatus de los retratados y revelar sus sentimientos más profundos. Son retratos con un formidable potencial narrativo que invitan a imaginar las vidas de los efigiados y dan fe de una Italia en profunda transformación [Lorenzo Lotto online]

Fuente texto: Museo del Prado.

Morning (1926). Dod Procter (1892-1972). Presented by the Daily Mail 1927
Morning (1926). Dod Procter (1892-1972). Presented by the Daily Mail 1927

La obra, actualmente en la Tate londinense, fue expuesta en la exhibición de verano de 1927 en la Royal Academy  donde fue calificada por votación como el mejor cuadro del año. El premio hizo que la artista, Dod Procter (1892–1972), fuera conocida por el gran público y le llevó a mostrar su obra tanto en Gran Bretaña como en Nueva York.

La modelo fue Cissie Barnes, la hija de dieciséis años de un pescador de Newlyn (Cornwall), residencia de Dod Procter durante gran parte de su vida.

Treinta y cinco se sus trabajos se pueden ver en Art Uk.