Retrato español

Pedro Berruguete – EzequíasPedro Berruguete: Ezequías, ca. 1490. Óleo sobre tabla, 94 x 65 cm. Paredes de Nava, Iglesia Museo Parroquial de Santa Eulalia.


Forma parte del banco del retablo mayor de la iglesia de Santa Eulalia de Paredes de Nava (Palencia) —la villa natal del pintor—, que se conserva in situ. Aunque el retablo —realizado hacia 1490— no está documentado, sí consta su autor —Pedro Berruguete—, en un documento posterior que publicó Miguel Ángel Zalama en 1988. Al cambiar la advocación de la iglesia a mediados del XVI y dedicarla a santa Eulalia, los parroquianos decidieron sustituir el antiguo retablo mayor de Pedro Berruguete por uno nuevo de escultura, que se encargó a Inocencio Berruguete, familiar de Pedro. Por fortuna para nosotros, al no tener los parroquianos los tres mil ducados que costaba, el obispo de Palencia, don Pedro de la Gasea, ordenó que se hiciera uno distinto, de mucho menor coste—contratado finalmente con Esteban Jordán el 15 de diciembre de 1559—, con la imagen de santa Eulalia, y que se incorporaran a él las tablas del antiguo retablo dedicado a la Virgen: en el banco, «los tableros de los profetas de pintura que son seis, que son de berruguete el viejo», y en el cuerpo, «a de llevar tres tableros a cada lado [de la calle central] de pintura que son así mismo de berruguete el viejo», como se llamaba a Pedro Berruguete en el siglo XVI para distinguirle de su hijo Alonso.

En un artículo publicado en 1964, Angulo se refería a que la presencia de verrugas alusivas a su apellido en las obras de Pedro Berruguete era como una especie de firma que permitía identificar su mano, igual que las hojas de roble de Van Dyck, pero lo cierto es que el pintor palentino no es el único que dota de verrugas a sus personajes en esa época, aunque, evidentemente, Ezequías las muestra en su rostro. Tanto por este hecho como por ser el único de los seis reyes-profetas del banco de Paredes, que no lleva cetro, se ha sugerido que podría tratarse del autorretrato del pintor. Como ya he señalado en otras ocasiones, es imposible que Berruguete se atreviera a poner su rostro —o el de alguien conocido por sus paisanos— sobre el altar mayor, encarnando un personaje de la historia sagrada, ya que esto le habría hecho dar directamente con sus huesos en las cárceles de la Inquisición. No obstante, nada impide que los rasgos de Ezequías estén tomados de alguien que conoció en sus múltiples viajes —tanto por Italia como por tierras castellanas—, de quien pudo hacer un dibujo para utilizarlo después, en un lugar donde no le conocieran, aunque no creo que esa fuera su forma habitual de trabajar. Prueba de ello son los frecuentes cambios que Berruguete introduce en sus composiciones desde la fase del dibujo subyacente, como sucede con el rostro de Ezequías, en el que efectúa algunos cambios, en particular los que afectan a la disposición de los ojos —dibujados en un primer momento más abajo y rectificados después—, hasta el punto de transformar por completo la expresión final. Seguir leyendo …

Bartolomé Bermejo Santo Domingo de Silos entronizado como obispoBartolomé Bermejo: Santo Domingo de Silos entronizado como obispo. 1474 – 1479. Óleo sobre tabla, 242 x 130 cm.


Es la tabla central del retablo mayor de la iglesia de Santo Domingo de Silos de Daroca, Zaragoza. De acuerdo con las instrucciones del contrato, el santo aparece vestido de pontifical, con mitra, báculo y libro, y no como el abad benedictino que en realidad fue.

Está sentado en un trono gótico de rica talla dorada con siete estatuas policromadas que representan las Virtudes. Estas son, de abajo arriba: Fortaleza, Justicia y Fe a la izquierda; Caridad en el remate; y Esperanza, Prudencia y Templanza a la derecha.

Según el mismo contrato, las vestimentas eclesiásticas del santo debían estar realizadas con oro en relieve. Al contravenir esta cláusula, Bartolomé Bermejo consiguió dotar a su figura de mayor fuerza y monumentalidad.

El marco es original y los largueros góticos son un depósito del Museo Arqueológico Nacional de Madrid (Texto extractado de: Pintura española del Románico al Renacimiento, Museo Nacional del Prado, 2010, p. 35).

El Museo del Prado presenta una muestra antológica (9 de octubre de 2018 al 27 de enero de 2019) que permite admirar por primera vez en toda su dimensión el virtuosismo técnico y el sugestivo universo visual de Bartolomé Bermejo, un maestro de origen cordobés que desarrolló su actividad profesional en los territorios de la Corona de Aragón.