Sahara Occidental

Entre otros muchos conflictos despreciados por los medios de comunicación, el del Sahara Occidental ocupa un lugar destacado. Resulta aún más incomprensible si pensamos en la responsabilidad contraída por nuestro país en aquella región como antiguo ocupante, o tal vez sea por ello el que casi nadie se acuerde. Los reiterados incumplimientos de Marruecos tan apenas han llamado la atención en las instancias internacionales, menos aún en España.

Luis Portillo Pasqual del Riquelme nos recuerda algunos de los aspectos más importantes del inacabado proceso de descolonización en su artículo «Sahara Occidental». Publicado originalmente el pasado 10 de agosto, en el diario Alerta de Cantabria, su autor ha tenido la amabilidad de remitirmelo para su publicación en esta bitácora.

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Sáhara Occidental

Por Luis Portillo Pasqual del Riquelme, doctor en Ciencias Económicas, ex profesor de Estructura e Instituciones Económicas en la Universidad Autónoma de Madrid, ex jefe de Redacción del Boletín Económico de ICE y ex responsable de Estudios Económicos e Investigación en Información Comercial Española. Revista de Economía. Autor de ¿Alimentos para la Paz? La “ayuda” de Estados Unidos (IEPALA, Madrid, 1987).

El mismo día en que el Consejo de Seguridad de la ONU adoptaba su –hasta ahora- última resolución sobre el Sáhara Occidental (30 de abril de 2007) el diario EL PAÍS publicaba, en sus páginas de Opinión, un artículo de Bernabé López García titulado “Aplazar la utopía, defender la dignidad”, que, en esencia, justificaba la posición del Gobierno marroquí sobre el futuro del Sáhara Occidental. Argumentaba el autor que la oferta marroquí constituye hoy una oportunidad histórica única para que el Pueblo Saharaui se integre en Marruecos, en una región de autonomía limitada, equiparando las concesiones que el Partido Comunista de España (PCE) hubo de hacer al inicio de la transición de España a la democracia, a las que -en su opinión- debería hacer ahora el Frente Polisario, abandonando así su derecho a la independencia (por utópica), lo que permitiría a los saharauis acabar con la diáspora, el exilio, el sufrimiento y vivir con dignidad. Seguir leyendo …

Tras la publicación de la primera parte, Moussa nos ofrece una segunda donde incide de nuevo en la importancia de los recursos económicos en general y los energéticos en particular como factores fundamentales para comprender la situación política de la ex colonia española.

La importancia de los recursos energéticos en el conflicto del Sáhara Occidental

Por Moussa Garduño, profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Para fines de éste trabajo, debe considerarse el replanteamiento del papel de los recursos naturales en la época actual por el valor que toman para el proceso de la economía mundial y por el poder político que de éste proceso emerge hacia las Potencias. Además, los recursos naturales son fuente inmediata de riqueza y poder, y a través de la historia han sido factores imprescindibles para el desarrollo de los pueblos.

De acuerdo con Michael T. Klare la globalización ayuda de tres maneras a fomentar los conflictos por los recursos naturales: en primer lugar, al incrementar la demanda de energía y al aumentar la producción de materiales básicos derivados del petróleo (los países industrializados son los que más consumen energía y los que más producen éstos derivados); en segundo, al contribuir a la creación de una nueva clase media urbanizada en muchas partes del mundo con los valores del american lifestyle que pueda consumir esa producción; y finalmente, por la ayuda que ofrece a las compañías multinacionales a establecerse en cualquier parte del mundo donde existan recursos que puedan satisfacer sus intereses .

La geopolítica del territorio Saharaui

Se considera que hay una estrecha relación entre la existencia recursos naturales y la posición geográfica del territorio saharaui con la existencia de diversas geoestrategias por parte de Marruecos, Argelia, Estados Unidos, España y Mauritania para sacar el mayor provecho de tales factores, mismas que a la vez no permiten una independencia total a la autoproclamada RASD y que contribuyen a un alargamiento del conflicto que el pueblo saharaui sostiene oficialmente solo contra el reino alauita. Otro factor que se puede anexar como una preocupación para Occidente, es la proliferación de movimientos de Islam político en la región del Magreb, donde el conflicto entre el Sahara Occidental y Marruecos es el principal obstáculo a la estabilidad de la zona y llama la atención de aquellos estados que pugnan por la “seguridad internacional” y la lucha contra el terrorismo. Se dice también, que la existencia de este conflicto en el en el norte de África, es la causa principal de la falta de fortalecimiento y crisis de la Unión del Magreb Àrabe (UMA) como bloque económico, instancia que se creó para responder a la creación del mercado común europeo.

Problemas de seguridad regional e internacional, de recursos naturales, de integración económica, de relaciones culturales y fijación de objetivos geopolíticos envisten al conflicto del Sahara Occidental de más complejidad que solo el problema de la descolonización. Ahora, se trata de plantear a este conflicto desde el enfoque de la importancia de sus recursos naturales, donde las Potencias atenderán al valor del territorio y tenderán a “asegurar su dominio” con diversas estrategias con base en la ayuda de factores y medios que siempre las han caracterizado.

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Colaboración: Moussa Garduño. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad Nacional Autónoma de México.

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LA IMPORTANCIA DE LOS RECURSOS ENERGÉTICOS EN EL SAHARA OCCIDENTAL

(Parte I de III)

Introducción

El Sahara Occidental, hoy reconocido por setenta y seis países (entre ellos México) como República Árabe Saharaui Democrática (RASD), es un territorio que comprende una extensión territorial aproximada de 266.000 km2 que limita al norte con Marruecos, al noreste con Argelia, al este y al sur con Mauritania y al oeste con el Océano Atlántico.

Más de 30 años han pasado desde que Marruecos invadió este territorio con la complicidad de España, Francia y Estados Unidos mediante la muy conocida “marcha verde”, en la que, del 2 al 9 de noviembre de 1975, cerca de 350.000 personas cruzaron la frontera sur del Río Dráa para ocupar los territorios que comprenden los yacimientos más importantes de fosfato de la región, uno de los bancos pesqueros mas ricos del mundo y posiblemente una región con cantidades inimaginables de petróleo en el subsuelo. Seguir leyendo …