Subvenciones

Un gin tonic, por favorDada la actual situación, hablar del precio de un gin tonic podría parecer superfluo y tal vez no me crean si les digo que se trata de un magnífico ejemplo de la deriva a la que va nuestro país. El caso es que hace unos días se levantó cierta polémica acerca de los precios en el bar del Congreso. La cuestión no es tan baladí como pudiera parecer.

Por desgracia de nuevo nos hemos ido por los cerros de Úbeda ya que las críticas se han centrado en lo barato que resultaba tomar una “copa” en dicho bar. Al parecer nadie ha caído en la cuenta de dos cuestiones mucho más importantes: ¿por qué se subvenciona con dinero público un bar? y sobre todo ¿por qué se vende alcohol en un centro de trabajo? Al final, los verdaderos problemas ni se plantean. Ni en este asunto ni en los desahucios, ni en la educación, ni en nada. Así nos va.