Terrorismo de Estado

La historia del terrorismo alcanza a la Antigüedad pero nos limitaremos a nuestra era, la contemporánea, para ilustrar el uso del terror por parte de los Estados. Dejamos a un lado el «terror local» ejercido por determinados Estados en su propio ámbito territorial para centrarnos exclusivamente en lo «internacional». Por supuesto, no es una lista detallada pero nos da, creo yo, una imagen general de la cuestión::

  • La Operación Cóndor (Latinoamérica): durante la década de los setenta los mandatarios de las brutales dictaduras que por entonces imperaban en el Cono Sur (Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Chile y Bolivia) pusieron en marcha esta operación para sembrar el terror entre las filas opositoras. Fue algo así como un «espacio común» por donde los servicios de inteligencia se movían a sus anchas con la finalidad de secuestrar o asesinar a cuantos se oponían a dichos regímenes. Aunque EEUU no se involucró directamente, la CIA apoyo y financió este tipo de terrorismo.
  • EEUU y URSS:
    Durante el período conocido como Guerra Fría la política de disuasión alejó el fantasma de una confrontación directa pues ambos «imperios» eran conscientes de una destrucción mutua si aquélla se producía. No obstante, no cejaron en su empeño de intervenir en terceros países con el fin de generar inestabilidad política. Para alcanzar sus objetivos no dudaron en apoyar a numerosos grupos terroristas.
    EEUU patrocinó, por ejemplo, varias operaciones encubiertas en distintas naciones sudamericanas, africanas, asiáticas y europeas. En América del Sur ya hemos visto su participación en la Operación Cóndor. En Europa los servicios secretos norteamericanos estuvieron detrás de la llamada red de signo reaccionario conocida como «gladio». Esta red, inicialmente apoyada por la CIA, la OTAN y varios países europeos, fue creada para hacer frente a una eventual invasión soviética pero después reorientó su estrategia y los partidos comunistas asentados en Europa Occidental se convirtieron en su objetivo preferido. Las interrelaciones entre las distintas operaciones fueron frecuentes y, por ejemplo, el dinero recaudado por EEUU por la venta de armas a Irán a mediados de los años ochenta fue a parar a los guerrilleros que, por entonces, intentaban desbancar el régimen sandinista nicaragüense.
    Aunque menos conocido, no por ello fue menor el patrocinio de la URSS y sus satélites a otros tantos grupos terroristas. El colapso del bloque soviético y la desclasificación de numerosísima documentación han permitido que en los últimos años se ventilara públicamente abundante información al respecto. Así, dirigentes comunistas de varios países soviéticos -URSS, Checoslovaquia, Hungría y Rumanía principalmente- junto a otros de procedencia árabe organizaron una trama de acogida, formación y aprovisionamiento de grupos terroristas alemanes, japoneses, palestinos y armenios. También se conocen ahora las estrechas relaciones del KGB y la Stasi con casi todos los grupos terroristas que actuaban en Europa Occidental, incluidos el IRA y ETA. Por otra parte, este apoyo fue públicamente reconocido en 1990 por destacados dirigentes como Vaclac Havel, primer presidente electo de Checoslovaquia tras el hundimiento del régimen comunista, o Peter Michael Diestel, por entonces ministro del Interior de la  ex República Democrática Alemana.