Tuareg

Cruz de AgadésEntre los aderezos y joyas tuareg, la Cruz de Agadés es, ciertamente, la más conocida y difundida e incluso la más trillada de estas cruces. La encontramos colgada del cuello de todas las mujeres tuareg del Ayr, cuya capital es justamente Agadés, así como entre todas las poblaciones, nómadas o sedentarias, urbanas o europeas, a veces en forma de sortija e incluso de abrebotellas, como emblemas de unidades militares o como símbolo de aventura en los 4×4 de las agencias de viajes. En Europa es producida industrialmente en todos los materiales, y los herreros de Agadés han sabido adaptarse a los gustos de su clientela añadiéndole cobre, latón o incluso oro, particularmente apreciado por los árabes.


Cruz de Agadés: rombo estrecho de plata (no muy pura) grabada, tres de cuyos ángulos acaban en una suerte de peonza, en tanto que el superior se remata con una gran anilla oval. Estilo muy puro.

Los Tuareg han sido siempre, en Europa, un producto de la imaginación popular: jinetes sobre elegantes camellos, viajeros en una tierra infinita, los últimos pueblos libres sobre nuestro planeta. Su conocimiento está teñido de ideas románticas, pero la realidad de estos grupos pastores muestra una difícil adaptación a un medio áspero, frecuentes períodos de hambre y una libertad restringida a las necesidades de pastos para sus rebaños, de los que los tuareg son absolutamente dependientes. En la antigüedad fueron un pueblo poderoso y temido, en guerra permanente contra las ricas ciudades de la cuenca del Niger. En época colonial y, después, con la creación de las naciones africanas, han sostenido luchas desesperadas para mantener su independencia y libertad de movimientos. En la actualidad, su destino es la sedentarización y la necesidad de buscar nuevos medios de vida.

Escudo, agher (Tuareg)Escudo, agher.

Piel de órix, aplicaciones y campanillas de latón.

Recogido en los años veinte.

121 x 74 cm.

Tombuctú, Malí.

Museé d’etnographie, Neuchâtel