Zaragoza

Localización: Barca de Candespina, Sobradiel (Zaragoza) - Fecha: 22/sep/2013 - Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 18 mm - Diafragma: f/8 - Velocidad de obturación: 1/80s - Sensibilidad ISO: 200
Localización: Barca de Candespina, Sobradiel (Zaragoza) - Fecha: 22/sep/2013 - Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 18 mm - Diafragma: f/8 - Velocidad de obturación: 1/80s - Sensibilidad ISO: 200

Con el paso de los tiempos las numerosas barcas, barcazas y botes que unían las dos riberas del Ebro han ido desapareciendo. Una de las que aún sobrevive es la llamada barca de Candespina que se encuentra en el término municipal de Sobradiel. Esta barcaza funciona con un sistema de sirga con poleas y en la actualidad es utilizada casi exclusivamente por maquinaria agrícola.

Río arriba podemos encontrar otra, la llamada Barca del Castellar, que opera con el mismo sistema que la anterior. Se encuentra en el municipio de Torres de Berrellén y muy cerca del yacimiento del Castellar.

Trasmoz (Moncayo)
Localización: Trasmoz (Zaragoza) - Fecha: 30/11/2012 - Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 70 mm - Diafragma: f/7.1 - Velocidad de obturación: 1/125s - Sensibilidad ISO: 200.

En las faldas del Moncayo surge el castillo de Trasmoz, un pueblo donde la brujería y el paganismo camparon a sus anchas desde tiempo remotos.

Una historia que nos describe Nacho Caballero en el artículo Brujería y paganismo en Trasmoz, el único pueblo excomulgado de España:

Un vasto manto de oscuridad envolvió al minúsculo pueblo de Trasmoz en 1512. Un conflicto que tiene su origen en un problema de riego, provocó que el Monasterio de Veruela lanzara una maldición a esta pequeña aldea maña situada a las faldas del Moncayo y custodiada por un imponente castillo. Pero no sólo arrastra esta condena, sino que, doscientos años antes, fue excomulgado del catolicismo por los siglos de los siglos y no ha encontrado su revocación en los últimos meses de vida de 2019.

El halo de misterio que se apropió de este diminuto pueblo no sólo perdura, sino que se ha extendido como la pólvora. Una historia que hace las delicias de los idólatras de lo oculto. Un destino que embruja al turista que se atreve a deslizarse por sus calles vacías de humanidad, pero plenas de enigmas y un embaucador romanticismo becqueriano.

Trasmoz es una especie de pueblo ‘maldito’ que, siete siglos y medio después de ser condenado, continúa excomulgado por la Iglesia Católica. El motivo fue que se negó a someterse al poderoso monasterio de Veruela, el primero de la orden cisterciense de Aragón. A partir de ese momento se han sucedido una serie de acontecimientos que llaman a visitar y aprender de su historia:

Con la Iglesia toparon

En 1255, el abad del Monasterio de Veruela, Andrés de Tudela, arrancó el catolicismo de cuajo de las vidas de los vecinos de Trasmoz. El motivo de este castigo divino halla su explicación en un conflicto por la leña. El clérigo, hastiado de las discusiones con los habitantes del pueblo por la provisión de madera del Monte de la Mata, excomulgó a la aldea, apartándola del Reino de los Cielos para toda la eternidad.

Pero Dios le tenía preparado un destino aún más cruel para la supersticiosa población que moraba por aquel pueblo rebelde. Casi tres siglos más tarde, de nuevo, el Monasterio de Veruela, dirigiría sus iras contra los habitantes de Trasmoz. Esta vez, la leña se sustituía por el agua como eje de un nuevo conflicto con la Iglesia.

El señor de Trasmoz en 1511, Pedro Manuel Ximénez de Urrea, se enfrentó al abad del Monasterio debido a que el curso del agua transitaba por zonas que pertenecían al convento. Los clérigos de Veruela desviaron la natural circulación del agua y esta no llegaba a las familias trasmoceras. Las Cortes de Aragón mediaron en el conflicto en favor del señor de Trasmoz. Pero al abad hizo oídos sordos y maldijo al pueblo.

Según relatan algunos expertos, el abad, en plena madrugada, cubrió el crucifijo del altar con un velo negro y recitaron el salmo 108 de la Biblia – una maldición de Dios contra sus enemigos -. Cada frase iba acompañada de un toque de campana para que los vecinos del pueblo lo escuchasen y constase en acta. Trasmoz fue maldita con nocturnidad y alevosía.

Fiestas paganas

Desde entonces, la leyenda ha marcado con letras tétricas y negras al pueblo de Trasmoz. Brujas, aquelarres, nigromancia… Todas las actividades insalubres para el alma humana transcurrían entre las lindes de esta aldea incómoda para los vecinos con hábito que moraban a escasos kilómetros.

Las oscuras leyendas sobre este área de terreno maldito han perdurado hasta nuestros días. Incluso han inspirado a algunos de los grandes autores de la literatura española. El misterio que envolvió a este pueblo y las supersticiones propias de tiempos pasados en los que el temor a un Dios que les había abandonado se sobreponía a la razón.

Leyendas Románticas

El paso del tiempo moldeó y alimentó estos mitos a su antojo, habitando de por vida en el imaginario colectivo de los trasmoceros y, por supuesto, del resto del país. Pero las llamas de estas leyendas se vieron avivadas gracias a la maestría de un enfermo Gustavo Adolfo Bécquer.

En pleno Romanticismo, el poeta y escritor sevillano, se mudó durante un tiempo al ínclito Monasterio de Veruela para respirar el aire puro que le despojara de la tuberculosis que le perseguía desde 1857. Un lugar idóneo para un romántico, tan apasionado de lo oculto y lo fantástico.

Durante su estancia en el pueblo, Bécquer gestó algunas de sus narrativas más emblemáticas, como el relato de la Tía Casca. En Cartas desde mi Celda, el poeta andaluz, a caballo entre un relato y una crónica periodística, cuenta las andanzas de este misterioso y ‘peligroso’ personaje que habitaba en Trasmoz.

“Los sábados, después de que la campana de la iglesia dejaba oír el toque de las ánimas, unas sonando panderos, y otras, añafiles y castañuelas, y todas a caballo sobre escobas, los habitantes de Trasmoz veían pasar una banda de viejas, espesas como las grullas, que iban a celebrar sus endiablados ritos a la sombra de los muros de la ruinosa atalaya que corona la cumbre del monte”. Así relató Bécquer la información que en este pagano resquicio de España pudo recabar.

En la actualidad, la historia de Trasmoz sigue presente, aunque no muchos conocen sus sutilezas. De hecho, Javier Olivares realizó un pequeño homenaje a esta desconocida historia de nigromancia y paganismo en su magistral creación que lleva por título El Ministerio del Tiempo. En el capítulo Tiempo de Hechizos (3x03), se narra con precisión quirúrgica lo acontecido en esta aldea condenada, a la par que presenta la figura de un Gustavo Adolfo Bécquer atraído por la historia de Trasmoz.

Incluso ha merecido la atención de Cuarto Milenio: La historia y magnetismo de la localidad zaragozana de Trasmoz siguen vivos:

Karla Frechilla: «Abrazo de vida»
Localización: Expo 2008 (Zaragoza, España) - Fecha: 12/09/2008 - Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 18 mm - Diafragma: f/8 - Velocidad de obturación: 1/60s - Sensibilidad ISO: 200.

Hace ya 13 años, desde el 14 de junio al 14 de septiembre de 2008, se celebró en Zaragoza una Exposición Internacional  cuyo eje temático fue «Agua y desarrollo sostenible». De aquella celebración he seleccionado esta foto de entre todas porque el botijo es un elemento tradicional español cuya utilidad no es otra que refrescar el agua, haciéndolo de una forma económica y ecológica..

El botijo, llamado "Abrazo de vida", es obra de la escultora madrileña Karla Frechilla y estuvo expuesto en el recinto de la EXPO durante su celebración. Si no estoy equivocado, esta obra ya no se puede contemplar en Zaragoza ya que se trató de una cesión temporal.

Para recordar o conocer lo que fue aquella EXPO, podéis consultar los siguientes sitios:

La conocida popularmente como la Torre Nueva fue el primer gran edificio construido en Zaragoza tras el descubrimiento de América. Estaba tan inclinada como su homóloga en Italia, pero era 35 metros más alta que esta, lo que la convirtió en el símbolo más importante de la ciudad y uno de los más curiosos de España desde su construcción en 1512 hasta su demolición en 1893.

La Torre Nueva (hacia 1860). Charles Clifford
La Torre Nueva (hacia 1860). Charles Clifford
La Torre Nueva (1881). Anselmo María Coyne.
La Torre Nueva (1881). Anselmo María Coyne
Vista de la Torre Nueva y de la Iglesia de San Felipe (1892). Estudio Coyne
Vista de la Torre Nueva y de la Iglesia de San Felipe (1892). Estudio Coyne
Vista de la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Pilar desde la Torre Nueva (1892). Estudio Coyne
Vista de la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Pilar desde la Torre Nueva (1892). Estudio Coyne

El periódico ABC tiene una sección llamada Historia en la que se desgranan acontecimientos y curiosidades del pasado. Muchos de ellos se apoyan en la centenaria hemeroteca de dicho diario. Hace unos días me llamó la atención que pusieran el foco en una torre que no conoce casi nadie a pesar de haber sido un hito en la arquitectura no solo peninsular sino también europea. Su título lo dice todo: La gigantesca y desaparecida torre inclinada (más alta que la de Pisa) que coronó Zaragoza durante siglos (artículo en PDF).

A finales del siglo XX se construyó un primer monumento conmemorativo en el lugar en el que había estado la torre. Hoy tan solo queda una marca en el pavimento del perímetro de la torre, una escultura de un muchacho que la contempla sentado en el suelo, como si aún existiese, y un mural que la recuerda.

Pozo de Los Aines

Muy cerca de Grisel (Zaragoza) se encuentra el pozo de Los Aines, una dolina formada hace unos cinco siglos aunque su primera referencia escrita data de 1610 cuando Juan Bautista Labaña la reseña en su «Itinerario del Reino de Aragón». El pozo o la sima, como queramos llamarlo, se puede visitar ya que hay escaleras hasta un nivel inferior horadado en la roca donde se ha abierto un mirador; también hay una escala de hierro pegada a la pared con la que se llega casi al fondo. Para bajar del todo hacen falta cuerdas y equipo especializado (planta y sección longitudinal).

Se conocen varias leyendas sobre esta sima pero la más difundida es la siguiente:

Os dejo más información:

Si nos acercamos a verlo, podemos completar el día con una visita a Borja y Tarazona.

¿Qué tal una visita virtual por la zona?

La leyenda del pozo de Los Aines

Información sobre el pueblo y las visitas guiadas en la Fundación Uncastillo y en la web del ayuntamiento.

Sirva de muestra las siguientes fotografías para comprobar que merece la pena la visita: Seguir leyendo ...

Si Platón levantara la cabeza, estoy seguro de que añadiría a su tipología el "Gobierno de los cretinos". Estaría formado por personajillos salidos de las cloacas populistas y con el sectarismo implantado en su cerebro.

Un buen ejemplo de este tipo de gobierno lo encontramos en Zaragoza, donde las consignas y los brindis al sol han sustituido a cualquier acción de gobierno digna de calificarse como tal.

En materia de vialidad, por ejemplo, han decidido que no importa cuantos atascos se produzcan con tal de seguir construyendo el carril-bici. Incluso donde existen soluciones para que coches y bicis discurran sin molestarse unos a otros, se toma justo la decisión que solo un cretino defendería. Nota: jamás uso el coche para moverme la ciudad; voy siempre andando o en autobús. Y por cierto, cuando hace veinte años nadie iba en bici, yo ya la usaba.

Un ejemplo: el Puente del Pilar (más conocido por el "Puente de Hierro"). Como pueden observar en la foto, el puente se divide en tres partes. Las dos laterales para paso de vehículos y la central (ver fotografía inferior) para peatones. Ahora decidimos construir un carril-bici que una las dos riberas y para ello usamos parte del tramo central ya que su anchura es más que suficiente. Pues no; el carril-bici no se construirá allí sino en el tramo izquierdo y para ello se eliminará un carril. Lo dicho: el "Gobierno de los cretinos".

Puente de Hierro: ¿De verdad no se puede hacer un carril-bici en el tramo central?
¿De verdad no se puede hacer un carril-bici en el tramo central?

Dignidad en la victoria

¿Despedida de solteros? ¿hooligans celebrando la victoria de su equipo? Pues no. Son los concejales de Zaragoza en Común (Podemos) a su salida de la toma de posesión. Espectáculo bochornoso e imposible de justificar.

Dignidad en la victoriaLa legitimidad de un gobernante no se reduce a las urnas. En el mismo momento en el que toma posesión, se convierte en representante de todos los ciudadanos (le hayan o no votado) y por tanto el acto no puede ni debe convertirse en una reunión de maleducados e irrespetuosos. Las instituciones públicas y los ciudadanos merecen más respeto que el demostrado por estos elementos. No sirven a sus acólitos sino a todos los zaragozanos con independencia de su color político y eso exige respeto y dignidad, algo de lo que ellos carecieron por completo.

Como una imagen vale más que mil palabras, aquí les dejo la foto del "rambo-concejal" en el momento de usar la banda para menesteres más propios de un borracho a la salida de un bar que de un concejal del Ayuntamiento de Zaragoza.

Para más inri, la celebración estuvo presidida por el odio y el rencor. Sus simpatizantes, dando pruebas de que son cualquier cosa menos demócratas, no ahorraron insultos a los elegidos por otras fuerzas políticas, especialmente a los del PP.

En fin... luego se jactan de demócratas.

Nota: el PSOE debería tomar buena nota de lo sucedido y reflexionar sobre su apoyo a estos "hooligans".

Hoy, 1 de enero de 2015, daba gusto pasear por Zaragoza. . Casi sin coches, tampoco muchos paseantes, calles casi desiertas y mucha, mucha tranquilidad. Allí donde alcanzaban los rayos de sol, la mañana invitaba a sentarse, mirar al cielo y disfrutar de aquéllos. Una Zaragoza en blanco y negro.

Basílica del Pilar
Basílica del Pilar
Plaza de España
Plaza de España
La Seo (desde San Vicente de Paul)
La Seo (desde San Vicente de Paul)
Calle Sepulcro
Calle Sepulcro