Franceso Borromini

En San Carlino, Borromoni utiliza formas cóncavas y convexas que se articulan en un muro ondulante, lo que da como resultado un espacio interior dinámico. La cubierta de este complejo organismo es una cúpula ovalada sobre un área de transición de pechinas. Los motivos del artesonado del interior de la cúpula, octógonos, hexágonos y cruces, disminuyen progresivamente de tamaño en dirección a la linterna, con lo que se crea una ilusión óptica de mayor profundidad.

La luz proviene de dos puntos: de la linterna y de las ventanas situadas sobre el anillo ornamental que remata la cornisa que da paso a la cúpula: “de este modo, la cúpula, con su brillante blancura y su luz uniforme sin profundas sombras, parece estar suspendida sobre las formas sólidas y compactas del edificio en las que el espectador se mueve” (Wittkower).

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