Francia e inmigración

Como ya sabrán ustedes, tras el trágico accidente de dos jóvenes franceses de origen magebrí hace diez días, se inició una violenta revuelta en la barrios periféricos de París que se ha extendido a otras ciudades francesas. A pesar del esfuerzo realizado en los últimos años para evitar la marginación y la discriminación laboral de los inmigrantes, Francia se encuentra ahora mismo sumida en una grave crisis de consecuencias imprevisibles. En breve, tal vez la policía consiga restaurar el orden pero el problema permanecerá soterrado y esperando una nueva oportunidad para estallar si no se consigue la plena incorporación de los inmigrantes a la sociedad francesa.

Para comprender mejor la política de nuestro vecino país e intentar aprender de sus errores y aciertos —tarde o temprano, en España deberemos lidiar con idénticos problemas— he seleccionado un texto de Christophe Bertossi —La ciudadanía francesa: debates, límites y perspectivas, Revista de Occidente, septiembre de 2003— del que ofrezco aquí mismo la introducción:

“A partir de los años noventa, el debate sobre la ciudadanía cambia en Europa de perspectiva. De un problema vinculado a la inmigración y a las políticas de integración de los migrantes en los países de acogida, el debate se orienta a un nuevo desafío: ¿cómo hacer de la ciudadanía un programa concreto de igualdad de acceso a los derechos civiles, políticos y sociales, haciendo nuestra la tríada de T. H. Marshall? Lo que importa no es ya saber si es necesario o no incorporar a los recién llegados a las ciudadanías de acogida. De lo que se trata es de garantizar un contrato social que sitúe la igualdad socio-pública y el respeto de la diversidad cultural y religiosa entre los arcanos de la democracia liberal.

Este paso de una ciudadanía formal, reducida a su dimensión de regalía, a una ciudadanía sustancial que se replantea los fundamentos de la cohesión social de las sociedades de inmigración, se alimenta de los debates sobre el Estado-nación moderno en un contexto globalizado, de los límites de la democracia nacional, y de la apuesta por la igualdad y la diversidad. Estos debates y las perspectivas que abren tienen como telón de fondo un doble contexto. En primer lugar, la transformación de la inmigración en sedentarización definitiva, que hace surgir la urgente necesidad de pensar el plural de otro modo. En segundo lugar, la construcción europea, desafío inédito planteado a los postulados que hacen del Estado-nación el modelo perfecto de la democracia moderna.

Esta evolución ha afectado profundamente al «modelo» francés de ciudadanía. En menos de un decenio, en Francia se ha pasado de una ciudadanía de la integración, fórmula modernizada de la asimilación, a la lucha contra las discriminaciones. Promocionada a mediados de los años ochenta, la integración ha sido en realidad un medio de controlar las fronteras de la ciudadanía, al mismo tiempo frente a las corrientes migratorias y frente a la aparición en la plaza pública de «nuevas» identidades culturales y religiosas. A la inversa, la lucha contra las discriminaciones surge de una nueva metodología de la acción pública y de una doctrina alternativa de la igualdad que emerge a finales de los años noventa.

Reconociendo que la «diferencia» no encaja fácilmente dentro de las categorías clásicas de la igualdad republicana, la nueva orientación de las políticas de la ciudadanía en Francia ha empujado a «reconocer» la diversidad cultural y religiosa. Y, al hacerlo, es también la república lo que se intenta cambiar. ¿Cómo se ha producido esa transformación? ¿Cuáles han sido sus agentes y sus dinámicas? Y, lo que sin duda es aún más importante, ¿cuáles son sus resultados?” .

Texto completo (formato PDF).

13 comentarios


  1. Estooooooooooooo … A aparte de un montón de palabros al uso, ¿qué es lo que el extracto del artículo quiere decir? Porque no parece más que un preámbulo que no abre precisamente el apetito por leer el texto completo :-)

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  2. Jovenes que viven en barrios, hoy, marginales, parados sin muchas perspectivas, hijos a su vez de parados con escasos recursos.

    Al desarraigo del inmigrante hay que sumar el efecto del alto paro (y del trabajo temporal y marginal) en Francia para entender el surgimiento de este conflicto social. Un nivel de vida decente garantiza para la mayor paarte de la población la integración en la sociedad.

    Yo no creo que el modelo francés de integración haya fracasado. Más bien la crisis económica ha impedido integrar la llegada de inmigrantes al ritmo que era necesario. Una alerta importante para estados como el español, con economías más débiles….

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  3. Yo cambio el interrogante: ¿siempre que un colectivo supuestamente desarraigado o marginado se comporte antisocialmente es culpa de nuestra sociedad? Indiscutiblemente es un problema cuya solución a largo plazo no puede ser represiva, ¿pero sería mucho pedir que repartamos las responsabilidades? Creo que con la corrección política de victimizar al culpable estamos eliminando todo vestigio de responsabilidad individual, y esto lo aplico al ciudadano independientemente de su procedencia.
    En Sevilla, por ejemplo, tenemos el fenómeno cani – que no es exclusivo de los barrios marginales sino que se ha convertido en una moda – pero nadie le quiere poner el cascabel al gato. Se habla de la educación, de la falta de alternativas y de mil cosas que estaban mucho peor hace veinte años, pero nadie se acuerda de la falta de valores y de la irresponsabilidad paterna. ¿Ignora un niñato de 16 años que quemar coches y agredir a las personas está mal? Indiscutiblemente no. Pero hace caso omiso. La responsabilidad de la sociedad está en trasmitirle la información de lo que es moral e inmoral según nuestro sistema de creencias y valores, dándole acceso a una serie de servicios poúblicos, pero el ciudadano individual tiene la obligación de interiorizarlo y asumirlo como propio. Habría que plantearse cuánto de automarginación acomodaticia hay en muchos de estos fenómenos.

    Y quede claro que no digo que no haya que poner los máximos medios para conseguir una sociedad igualitaria.

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  4. La cuestión no pasa tanto por buscar la culpabilidad como por poner remedios. Si no hay marginación ni desarraigo no hay conflicto social protagonizado por desarraigados. Con un ejemplo: Los mafiosos que tragicaban con alcohol en los EEUU de principios del siglo XX eran evidentemente responsables individualmente de su comportamiento y crímenes. Pero la solución no era la represión (independientemente que fuera necesaria) sino la eliminación de la prohibición.

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  5. Por supuesto que las soluciones son importantes. Pero la responsabilidad de cada parte determina el diagnóstico, y el diagnóstico (completo) es la primera fase de la solución.

    Ej: los canis son violentos -> la educación falla -> la culpa es de los profesores -> aumentemos el presupuesto para formación de profesores

    Simplificadamente, un claro error de diagnóstico. Yo propongo que el diagnóstico contemple otras facetas del problema en vez de las consabidas.

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  6. Muy breve —estoy preparando la documentación sobre el debate del Estado de las Autonomías—: el documento analiza los procesos de integración y nacionalización que prevalecen en Francia, su historia y también marca las diferencias con otros países y otros modelos. Aunque sea un poco “tocho” recomiendo su lectura.

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  7. A diferencia del “mayo del 68” francés, que estuvo propiciado por estudiantes utópicos y soñadores que reflejaban el papel de la juventud como nuevo motor de la transformación revolucionaria de los 60, con aquellas frases tan idílicas de “la imaginación al poder”, “debajo de los adoquines está el mar” o el maravilloso “prohibido prohibir”, la revuelta de “noviembre” refleja la ira y el desencanto de los jóvenes del “lumpen” proletariado que se mueven por frustraciones personales de carácter socio-económico. Estos “alborotadores” son víctimas del fracaso escolar y del desarraigo cultural y más tarde o temprano, aparecerá tras ellos el islamismo radical…
    y ya hemos topado otra vez con “la madre del cordero”

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  8. Si todos los que tienen un trabajo que les disgusta, peor pagado de lo que quisieran y que viven en casas que les cuestan demasiado – o sin posibilidades de comprarla – se pusieran a quemar coches, aquí ardía Troya. Quizás el gran error de nuestra forma de vida es la tolerancia con lo intolerable. Somos la encarnación del complejo de culpa.

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  9. BUENAS TARDES A TODOS-AS,EL PROBLEMA PARA MI ES EDUCACIONAL NO SOLO POR EL FACTOR SOCIO-ECONOMICO QUE HACE DE DETONANTE SI NO POR UN MODELO EDUCATIVO TOTALMENTE FRACASADO,RECORDEMOS EL MODELO LABORISTA INGLES,EL SOCIALISTA FRANCES Y POR LOS CUATRO MODELOS QUE LLEVAMOS EN ESPAÑA EN POCO MAS DE 10 AÑOS, ES HORA DE MIRAR AL ESPEJO FRANCES POR LO QUE PUEDA VENIR.

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  10. Todos para España que este es el pais de Jauja, es un chollo.
    Al final salfremos los españoles en patera.
    Nos van a poner mirando para La Meca.

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  11. Ahora esta de moda ser solidario y progre .
    Pero que casualidad ninguno de esos lleva a los inmigrantes para su casa.Son solidarios con el dinero de los demas .
    Y encima no se puede decir nada que es uno racista y xenofogo.
    Estan haciendo un verdadero estropicio con los españoles, a muchos de nosotros nos estan negando absolutamnente todo para darselo a esa gente, nos estan ANULANDO.
    Esto no puede ni debe acabar bien.

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  12. Francia esta de vuelta con esto de la inmigracion,no como en Españaque a estas alturas el personal va de progre y solidario aun a costa de destrozar elpais , cuando en realidad lo que son es unos mercaderes e interesados.
    Vaya en que manos estamos.

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