François Méchain

François Méchain. Chemin au porc-epic
Chemin au porc-epic

Las imágenes de Méchain me recuerdan la actitud de los pueblos nórdicos ante la naturaleza. Cuando hablan de su entorno llaman a los fiordos y a las montañas por su nombre, con una familiaridad similar al trato que tenemos con las personas cercanas. La gente desarrolla conexiones significativas con los lagos, las piedras, los bosques, etc., y sus explicaciones están relacionadas con las tradiciones locales o con las experiencias individuales del lugar.

Méchain, como un arqueólogo, rastrea los catastros en busca de las denominaciones de la memoria arqueológica del lugar, igual que rastrea los paisajes en largos paseos, continuando con la tradición del land art, al medir la naturaleza con su propio cuerpo.

Chemin au porc-epic está realizada en dos tiempos. El primero, es el de la ejecución de una escultura in situ con 50 árboles muertos replantados en el parque de Lanrentides (Canadá).

El segundo tiempo es el de la fotografía que da testimonio de la acción, pormenorizada en los datos que acompaña a la imagen: Chemin au porc-epic, denominación catastral del lugar, junto a una sucesión hermética de cifras y letras: 170 (talla del artista), 50EP (árboles muertos replantados), 600×10 (medida máxima de las ramas que han podido transportar), 24H (duración del trabajo), 1990 (fecha de la acción).

La fotografía nos ofrece un único punto de vista, los árboles muertos y ordenados en primer plano; detrás, a buena distancia, sus congéneres vivos. La idea de paisaje no se encuentra en el objeto, sino en la mirada y ésta requiere de entrenamiento para contemplar.

Por Teresa Luesma. 2002.

Créditos fotografía: Chemin au porc-epic, 1990. Gelatino bromuro de plata. 150,5 x 121 cm. Colección Julio Alvarez Sotos.

Fuente: Catálogo de la exposición «Mirar al mundo otra vez».Galería Spectrum Sotos, 25 años de fotografía.

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