¿Ha perdido su carisma Zapatero?

Colaboraciones: Wifredo Espina, periodista y ex director del Centre d’Investigació de la Comunicació.

Zapatero, con el lirio y la chistera

Se desmorona la imagen de Zapatero. Nunca es buena noticia que el concepto público de un presidente de gobierno pierda credibilidad y genere desconfianza. Es totalmente negativo. Y en determinadas circunstancias –como las actuales- mucho más.

Nadie debe alegrarse de ello. Ni la oposición. Porque es peligroso para todos. Disminuye la moral del país, que se siente desorientado y desamparado, resta capacidad de reacción ante los graves problemas que se viven, y merma las propias facultades de gobernación de quien preside el Ejecutivo. Es malo para todos.

En ciertos momentos, de especial gravedad –como el que ha creado ETA con la criminal explosión que ha roto su tregua- el presidente del gobierno debe sentirse apoyado, aunque sea para ayudarle a rectificar en sus errores y a cambiar de rumbo.
Es la mejor política de oposición que se puede hacer en estos casos, y no parece que el Partido Popular esté decidido a optar por esta vía, al menos de forma unánime e inequívoca, pese a algunas matizaciones de Rajoy.

Es cierto que ha sido el propio Zapatero quien se ha metido en esta ratonera. Su personalidad no es fácil de comprender. Parece una amalgama de inocencia, inmadurez, inexperiencia, autosobrevaloración, narcisismo, buena intención y maquiavelismo. Va por el mundo con el lirio en una mano y la chistera de los supuestos conejos mágicos en la otra. Así, se puede gobernar un tiempo, pero no mucho; justo lo que dura para que se produzca el desencanto de la gente que le votó con ilusión y esperanza. Ilusión y esperanza quizás más virtuales que reales, como parecen demostrar los últimos acontecimientos.

Es fácil levantar ilusiones y esperanzas prometiéndolo todo a casi todos. En catalán hay una frase que dice que “prometer no hace pobre”, no cuesta nada, es gratis. Lo malo es que algún día llega la hora de la verdad, la de cumplir lo prometido. Lo prometido es deuda. Entonces no valen ni el lirio de la inocencia ni la chistera del juego de manos.

Y esto está ocurriendo con lo del “proceso de paz” y con el cumplimiento del Estatut de Catalunya, por citar los dos ejemplos más significativos y candentes. Creerse que él podría erradicar el terrorismo etarra, sin contar con el principal partido de la oposición, era una visión irreal de las cosas y un afán de lucimiento personal que le están llevando al ridículo. Comprometerse a aprobar íntegramente el estatuto que saliera del parlamento catalán era o una quimera o un engaño, y tuvo que darle una vuelta de muchos grados. Y pese a ello, ahora tampoco lo puede cumplir, como se ha evidenciado en la entrevista Zapatero-Montilla; todo se ha aplazado.

Por todo esto, y otras cosas, se está desmoronando la imagen del presidente Zapatero. Y esto es malo. Como fue malo que se creara esta falsa imagen de que gozaba. No vale ir de inocente ni de prestidigitador, y menos si no se tienen estas facultades. La cruda realidad de la política está reñida con los lirios en la mano y con los juegos de magia. El tiempo se encarga de demostrarlo. Y los hechos pasan factura. Tome nota el señor Zapatero.

6 comentarios


  1. Parece ser que algunos ya se andan frotando las manos, esperan obtener buenos réditos del fracaso del proceso de paz. Es más que evidente que más de uno en el PP y en su órbita en el fondo se ha alegrado de lo que ha ocurrido: esperan recoger la cosecha en las próximas elecciones. Es cierto que la imagen del presidente se ha visto dañada porque ha pecado de ingenuo y de bien intencionado, sin embargo no se dan cuenta de que a los ojos de muchos ciudadanos esto es perdonable, lo ha intentado y ha fracasado, pero a diferencia del PP en la tregua del 98 no ha hecho ninguna concesión. Sin embargo durante todos estos meses el PP ha mostrado su peor cara, que ya nos enseñó entre el 11 y el 14 de marzo: la del sectarismo, la mentira y la desvergüenza, que le ha llevado a propalar infundios, debilitando la posición del gobierno y por ende la de la sociedad entera, facilitando que los terroristas se envalentonaran y creyeran que, si el PP lo decía debía ser verdad, el gobierno estaba a punto de rendir el estado de derecho, sólo hacía faltar apretar un poco más. Ahora se rasgan las vestiduras. Que amplitud de miras, que generosidad. No nos debe extrañar: a estas alturas el PP todavía sigue dando pábulo a un discurso insensato y delirante sobre los atentados islamistas del 11 de marzo y no han sabido asimilar que fue su ineptitud y su mala fe la que les llevaron a perder las elecciones.

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  2. Es verdad, como son estos chicos del PSOE. ¡Qué banda de ingenuos! Mira que todos se lo decíamos, a ZP, a D. Alfredo, a Dª Mª Teresa… ¡Tened cuidado que son gente mala! Y ellos como si nada, sin querer escuchar, metiéndose en la boca del lobo, con lirios y chistera incluidos. Yo desde luego no soy tan tonto, no he sido de los que se dejaban engañar y siempre he sabido que el día menos pensado ETA mostraba su verdadera cara y que no eran los chicos malos que nuestros gobernantes creían.
    De todos modos lo más curioso del asunto es que he podido descubrir que aproximadamente 43.999.997 españoles sabíamos lo que iba a pasar y por eso ahora podemos jactarnos con lo de ¡no, si ya se veía venir! Y a estos 3 tontorrones los han engañado como a un chino.
    Nos pasamos el día pidiendo a otros, por ejemplo a los palestinos y los israelitas, a las “familias irakies”, a los rusos y los chechenos, etc. que sean sensatos y aunque el enemigo nos esté masacrando a bombazos hay que dialogar para buscar la paz. Pero, ¡aaaamigo mío! Spain is diferent, y aquí el que negocia es tonto, o cobarde, o traidor, o vendepatrias, o lleva lirios. Si el negocio sale bien es porque seguro que nos ha vendido; si sale mal surge el ¿ya decía yo que no había que fiarse!
    Es la primera vez en 40 años que tras un atentado de ETA, el 90% de la información que se produce, vía artículos, comentarios, tertulias, sesudos análisis editoriales o columnas, va dirigida a analizar el futuro político o la personalidad del Presidente de Gobierno, y el 10% restante se detiene un poco a reflexionar sobre los que han puesto la bomba y las consecuencias políticas del asunto.
    Inmadurez, inexperiencia, autosobrevaloración, narcisismo … Si, estoy de acuerdo. Sobre todo cuando van referidos a los que astutamente nos ilustran sobre la enorme cantidad de paja en el ojo ajeno mientras se “esmorran” en la viga propia creyendo haber hecho un solemne ejercicio de lucidez literaria.

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  3. En relación al artículo que abre este hilo, estoy de acuerdo con la descripción de la personalidad del Presidente que hace Espina. Es una mezcla entre insolvencia intelectual y mucho, pero que mucho de prejuicios de “niño-bien progre”

    A su forma de actuar, se le ha denominado “pensamiento Alicia”, por parte del filósofo Gustavo Bueno, y es una descripción acertada del mismo, una mezcla entre ensoñación, y falseamiento de la realidad, con una utilización ridícula de los términos, acuñando expresiones tan faltas de contenido como de esencia.

    Y es que se puede engañar a todos algún tiempo; se puede engañar a algunos todo el tiempo; pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.

    Espero que a algunos la venda se les caiga de los ojos, y se den cuenta que tras el talante no hay nada de nada, salvo una sonrisa vacía, y una carencia de ideas total.

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  4. Si nos atenemos a lo que dice la RAE; Carisma es la capacidad de atraer o fascinar a las personas.
    Creo que ZP puede ser el Presidente del Gobierno más anticarismático de la democracia española después del inolvidable Leopoldo Calvo Sotelo. Lo que ocurre es que ha tenido una suerte extraordinaria, aunque todo parece indicar que se le acaba. El carisma no lo puede perder porque no lo ha tenido nunca.
    El mismo Max Weber dice que el líder carismático es un personaje seguro de sí mismo, dominante, tiene un fuerte deseo de influenciar a su entorno, es persuasivo (Adolfo Suarez), motiva, debe ser fotogénico y un gran comunicador (Felipe González). Posee una especie de “don de mando”, es personalista, tiene una fuerte necesidad de controlarlo todo (recuerden el cuaderno azul de Aznar), es poco dado a delegar responsabilidades en otros y padece una necesidad de mandar y de que se le note que manda (véase cualquiera de los mencionados más arriba).
    Pónganse la mano en el corazón y que levante la otra mano el que haya visto algo así en ZP.
    Un saludo.

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  5. yo como hombre normal de la calle,que voto al pp o psoe,desde el momento que zapatero fue presidente del gobierno algo me decia que no era trigo limpio.

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  6. ¿carisma?,lo único de lo que puede presumir,es de ser todo un mediocre con letras mayúsculas,sustentado en el seguidismo que le hacen los medios de comunicación,que no le critican por miedo al “descomunal ” aparato mediático Socialista,formado por una legión de periodistas,pelotillas,presentadores de tv,que como en las mejores dictaduras,están siempre vigilantes ante cualquier pensamiento crítico hacia este gobierno.

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