Huelga de jueces

Podremos discutir si los jueces, como uno de los pilares del Estado, pueden o no ejercer el derecho a la huelga, pero no cabe discrepancia alguna con sus reivindicaciones. Todas ellas son justas, necesarias y de sentido común. Solo una clase política como la nuestra, ciega y sorda, puede negarlo. Añadamos al problema las ocurrencias del ministro de Justicia en forma de insultos, descalificaciones y amenazas, y ya tenemos fundadas razones para apoyar a los jueces.

Reivindicaciones:

  1. Efectiva y urgente instauración de la nueva oficina judicial, con delimitación precisa de las funciones y las responsabilidades dentro del ámbito de la Administración de Justicia. En ningún caso la organización de la oficina judicial debe restringir la real y efectiva independencia judicial, conservando los jueces la facultad de señalar los juicios y vistas.
  2. Plena incorporación a los Juzgados de las nuevas tecnologías: intercomunicación de las bases de datos judiciales, urgente solución de la interconexión informática entre Juzgados de distintas Comunidades, que actualmente son incompatibles, establecimiento de un sistema de alerta en materias especialmente sensibles, digitalización documental, información compartida entre los tribunales, registro informático común, gestión procesal, intercambio de documentos, firma electrónica, transmisión telemática de procedimientos, notificaciones, peticiones de auxilio judicial, etc.
  3. Formación adecuada de todo el personal al servicio de la Administración de Justicia. Asegurar la inmediata cobertura de vacantes mediante personal titular. Exigencia de una formación esencial básica para todos aquellos que pretendan acceder a funciones relacionadas con la Administración de Justicia de carácter interino.
  4. Que el CGPJ establezca la carga máxima de trabajo razonable que puede asumir cada órgano judicial, que en ningún caso debe ir unido al establecimiento de sistemas productivistas para la retribución de la actividad judicial.
  5. Revisión en profundidad de la actual planta judicial. Partiendo del nuevo sistema diseñado por el CGPJ debe revisarse en profundidad la actual planta judicial, dirigida a la creación y/o supresión de cuantos órganos judiciales fueren precisos a fin de llevar a cabo una distribución realmente equitativa del trabajo y acomodar la planta judicial a la carga real de trabajo de cada partido en función de la entrada de asuntos.
    El éxito de todo esto se complementaría con la radical reforma de la oficina judicial, que no supone necesariamente incrementar el número de órganos judiciales, sino tan solo el número de jueces en cada demarcación, con el mismo número de funcionarios, a través de una organización correcta, buenos servicios comunes y medios informáticos adecuados.
  6. Sustituciones: Arbitrar un sistema adecuado y eficaz de sustituciones judiciales mediante jueces titulares.
  7. Medidas necesarias para asegurar una efectiva conciliación entre la vida laboral y familiar: inmediata supresión del traslado forzoso por ascenso y supresión de determinados requisitos de preferencia y permanencia en los concursos para acceder a determinadas plazas; equiparación en derechos y beneficios sociales entre los Jueces y Magistrados y los restantes integrantes de la función pública; elaboración del plan de prevención de riesgos laborales y contingencias profesionales; y. mejora de las condiciones de jubilación.
  8. Que en cumplimiento de las previsiones de la Ley de Retribuciones de la carrera judicial y fiscal, se proceda a su adecuación quinquenal; especialmente, en lo referente al pago de los servicios de guardia.

Fuente: www.magistratura.es/actualidad/153-documento-reivindicativo-de-la-carrera-judicial

Nota: llama poderosamente la atención el punto 2. Una prueba más de lo que vengo afirmado desde hace tiempo, a saber, que la disolución del Estado y la prepotencia de los reinos de Taifas crece a tal velocidad que, de no rectificar pronto, nuestra capacidad para crecer como sociedad democrática se reducirá a cero.

11 comentarios


  1. Es cierto, no cabe discrepancia alguna sobre las reivindicaciones plantadas. No obstante, se echan de menos algunas consideraciones que no son menores en este contexto, a saber ( y muy resumiditas):

    a) Control efectivo del horario de trabajo del personal de justicia.
    b) Control efectivo de las ausencias al puesto de trabajo.
    c) Control efectivo del trabajo de los jueces en sus respectivos juzgados, impidiéndose que realicen labores en otros juzgados (que bien las cobran) abandonado a su suerte aquel del que son titulares.
    d) Control efectivo de los medios y los gastos en el plan de modernización (nuevas tecnologias).Se dice por ahí que los juzgados fueron los primeros en tener medios importantes (servidores de gran potencia) que con el paso del tiempo quedaron obsoletos sin haberse puesto en marcha. Sin duda no debe ser verdad eso de que fueron muchos los jueces que se opusieron a aprender las chorradas derivadas de la informática esa…
    e) Equiparación salarial de todos los funcionarios del resto de ministerios a los salarios de justicia, y reclasificación al grupo superior, tal como les ocurrió al personal de justicia, desde secretarios a agentes. En especial, podría comenzarse por los de aquellos órganos y ministerio que se han modernizado y formado sin tener a cambio una mejor remuneración, perdiendo en los últimos 20 años un porcentaje enorme de poder adquisitivo en relación al personal de justicia.

    Como que me imagino que no estoy diciendo más que tonterias, será mejor parar y releer las justas reivindicaciones que estos días nos hacen esa casta tan maltratada de los jueces en relación a ellos mismos y a los pobres funcionarios de su entorno.

    Saludos.

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  2. @Julián
    Lo cortés no quita lo valiente. La enumeración que haces de los males de la Justicia se puede generalizar a los funcionarios de cualquier otro ámbito. Se trata de “defectos” endémicos difíciles de curar aunque no por ello debe dejarse de intentar. En este sentido, el punto 1 tal vez ayudara algo.
    Mencionas también la equipación de hardware. No tengo datos al respecto pero fui testigo directo de una mala utilización de sistemas informáticos en otro ministerio allá por 1990. Además de tres ordenadores de sobremesa equipados con Windows 3.1, el departamento contaba con dos estaciones de trabajo IBM y una impresora cuyo coste superaba el millón de pesetas de entonces. Pues bien, dicho departamento se encontraba paralizado por falta de personal cualificado.
    Hace tiempo que no tengo contacto con funcionarios, pero el problema de no querer aprender a usar las nuevas tecnologías también estaba presente. Supongo que este problema se habrá solucionado en gran medida.
    En cualquier caso, piensa que una reforma que solucionara los problemas planteados pos los jueces les dejaría sin excusas. Si lo piensas bien, todos salimos ganando.

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  3. A ver, voy a hacer un “sí pero no”.
    Coincido con que las reivindicaciones de los jueces son justas y los problemas que hay en los juzgados deben resolverse cuanto antes. Pero me vienen a la cabeza algunas preguntas al aire:

    – Por qué ahora, justo ahora, y no antes? Estos problemas llevan años arrastrándose,a lo largo de diferentes gobiernos, y no se pusieron en huelga ni siquiera cuando Trillo redujo el presupuesto en Justicia. Será que les han tocado la fibra corporativista o, simplemente, son ganas de joder, con perdón?

    – Por qué, cuando Bermejo (que no me cae particularmente bien, pero que ha sido el primero en hablar de algo así abiertamente) se atreve a insinuar que se podría reformar el acceso a la carrera judicial, para obtener jueces por vías alternativas a las oposiciones, y teniendo en cuenta que precisamente es la falta de jueces uno de los grandes problemas de nuestra Justicia, se le han puesto las asociaciones en pie de guerra? A mí me parecieron en su día muy válidas las razones que dio, entre ellas el hecho de que muchos jueces pierden durante dos o tres años el contacto con la realidad judicial (y social)mientras se preparan los exámenes, y se resienten luego de ello. Sólo lo pongo como ejemplo.

    – Es esto una huelga de verdad o una prueba de fuerza? Aunque la Constitución no es explícita en esto, explicaba Pérez-Royo hace poco en una interesante entrevista en la radio por qué los jueces no podrían ejercer el derecho de huelga. No sólo por ser uno de los tres pilares del Estado (razón por demás abstracta), sino por el hecho de que son garantes, formalmente hablando, de cualquier proceso electoral y, por ello, en sus manos estaría, de ponerse en huelga, el poder teórico de secuestrar a voluntad la democracia si así lo desearan, sin control superior que lo impida (he aquí un artículo que complementa esto: http://www.elpais.com/articulo/espana/Burdo/fraude/ley/elpepiesp/20090117elpepinac_13/Tes, aunque no encuentro nada sobre la entrevista en cuestión, fue hace varias semanas). Dudo mucho que los jueces convocantes desconozcan estos hechos. Sin embargo… quién juzga o sanciona a los jueces, quién le pone el cascabel al gato?

    Me creo y comparto los motivos alegados para la huelga. No me creo el momento en que ésta se está produciendo, ni que realmente sea por esos motivos. Es una impresión personal, claro.

    Saludos.

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  4. @Manuel Haj-Saleh
    Es posible que tengas razón, Manuel. No obstante, la Justicia necesita una reforma en profundidad y tal vez la huelga ayude a ponerla en marcha.
    ¿Por qué ahora? Porque el PSOE ha intentado asaltar la Justicia desde el primer día. Cuando un poder —el legislativo— intenta imponer a otro —el judicial— medidas tan insanas como la Proximidad de la Justicia (el nombramiento a dedo de los jueces) o colapsa aún más los juzgados añadiendo de forma innecesaria delitos al Código Penal (Seguridad Vial) pues te encuentras con lo que te encuentras.
    ¿Y qué me dices de la Violencia de Género? Pilló tan de sorpresa a la judicatura que aún hoy hay enormes problemas para dotar a los juzgados de los medios y personal necesarios.
    Por otra parte, todas las huelgas son una prueba de fuerza. Cuando los trabajadores salen a la calle lo hacen con la esperanza de reunir a cientos de miles de personas porque saben que su “fuerza” se basa en el número. La de los jueces, por contra, se mide más en términos cualitativos que cuantitativos. No importa tanto el número de jueces que siguen la huelga como la impresión que recibe el ciudadano de pie. Por ello Bermejo intenta descalificarlos y busca argumentos que nada tienen que ver con sus reivindicaciones. Intenta convencer a la opinión pública de que existen razones espureas detrás de la huelga.
    En resumidas cuentas, creo que es un buen momento para que PSOE y PP se pongan de acuerdo y alcancen un gran pacto para reformar la Justicia. Al menos saquemos provecho de la situación…

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  5. La razón, “el hecho de que muchos jueces pierden durante dos o tres años el contacto con la realidad judicial y social”, dada por Bermejo es muy buena. Pero no sólo se debería aplicar a los jueces. ¿Cómo unas personas que, entre luchas intestinas, laberintos de poder y sinecuras parlamentarias hace décadas que han perdido el contacto con la realidad (a secas) pueden diriguir los designios de un país? Que un Presidente de un gobierno desconozca cuánto cuesta una barra de pan es sintomático de su desconocimiento del día a día y que se estudie esos datos antes de cada debate no cambia nada. Bermejo es un cínico.

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  6. Resulta inconcebible que se sucedan los ministros de justicia y no haya ninguno que le meta mano de verdad, no sé realmente qué necesitan que pase ya. Y no hace falta tener un enjambre de asesores, basta con una simple conversación con cualquier abogado o procurador en ejercicio para saber qué está pasando y qué necesita la administración de justicia. Y no es algo de hace unos días, no.
    De La Vanguardia (19/02/2009)
    Enric Anglada, magistrado de la sala civil y penal del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, lleva tres décadas en la carrera judicial. Corría el año 1981 cuando, durante una junta de jueces, propuso la convocatoria de una huelga. “Ni siquiera se tomó en consideración”, recuerda. Sus motivos eran prácticamente idénticos a los que, 28 años después, motivaron ayer el primer paro judicial de la historia de España. “En este tiempo sólo ha cambiado el papel de cebolla y la Underwood por un ordenador en el que prácticamente sólo se puede escribir y consultar algún expediente”, denuncia.

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  7. @ C.Martín
    Carmen, la respuesta a por qué no se soluciona el problema es muy sencilla: solo se gobierna de cara a la galería y con el único propósito de mantenerse en el poder. Lo demás les da absolutamente igual.

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  8. Un interesante punto de vista en este artículo de Andrés Boix: http://www.lapaginadefinitiva.com/aboix/?p=188, con el que comparto, al menos parcialmente, la argumentación. Él tampoco se cree que los jueces hayan ido a la huelga por los motivos que aducen (al menos los que aducían los convocantes), sólo que explica muy razonadamente el por qué de esas dudas. El tercer comentario, también de Andrés, añade alguna cosilla más referida a la transferencia de las competencias de Justicia y a quién correspondería realmente proporcionar los medios.
    Saludos.

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  9. Buenas tardes… yo tenía una pregunta acerca de este tema, porque no me ha quedado muy claro si realmente tienen o no los jueces derecho a esta huelga, puesto que a priori, se puden defender las 2 posturas: por un lado, al ser uno de los 3 pilares, el poder judicial, de nuestro Estado, al ejercitar la huelga (que en teoría es un derecho que no tienen y que está prohibido en el art. 395 de la Ley Orgánica del Poder Judicial), están negando su propia condición como poder del Estado; pero por otro lado, es obvio que las reivindicaciones que establecen para ir a la huelga son totalmente razonables, por poner un ejemplo, la informatización del sistema, que supondría la agilización de los trámites, etc… entonces si me pudierais ayudar… muchas gracias

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  10. @A.Sanchez
    En realidad son dos preguntas: ¿deberían los jueces tener derecho a la huelga? y ¿pueden ir a la huelga teniendo en cuenta la legislación actual?
    Mi respuesta a la primera cuestión es “no”. No tiene sentido que uno de los poderes del Estado ejerza ese derecho, como tampoco lo tendría que lo hiciera el ejecutivo o el legislativo.
    Respecto a la segunda cuestión, hay discrepancias. Echa un vistazo a la categoría España » Justicia. Encontrarás argumentos en uno y otro sentido.

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