Juan de Flandes: Retrato de una infanta

Juan de Flandes: Retrato de una infantaJuan de Flandes [Doc 1496 – 1519]: Retrato de una infanta, ca. 1496
Óleo sobre tabla, 31,5 x 22 cm.
Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza, 141 (1930-36)


Desde que se conoció esta tabla y se adscribió a Juan de Flandes se consideró que era el retrato de una de las hijas de los Reyes Católicos. Primero se pensó en Juana —así lo creyó Friedländer en 1930— por su parecido físico con el retrato de Juana en el Kunsthistorisches Museum de Viena (3873), que, evidentemente, es tan grande que se hace muy difícil suponer que no sea ella. Dada la aparente edad de la infanta retratada —entre 12 y 15 años—, podría ser, en efecto, Juana, nacida el 7 de noviembre de 1479, si tenía entonces una apariencia aniñada, lo que no se sabe. Aun así, de lo que no hay duda es de que Juan de Flandes pudo retratar a Juana cuando no había cumplido aún los dieciséis años. Y lo más probable es que hiciera al menos un retrato como recuerdo para su madre, antes del día 20 de agosto de 1496, cuando la infanta, en presencia de la reina Isabel, embarcó hacia Flandes para desposarse con Felipe el Hermoso. El pintor flamenco estaba en Castilla entonces, ya que la primera vez que se registra a Juan de Flandes vinculado a la corte de la Reina Católica es el 12 de julio de 1496, cuando se le pagaron en Burgos seis mil maravedíes «de que su Altesa le fiso merçed para ayuda de su costa».

Siguiendo la sugerencia de Glück en 1931, que llamó la atención sobre la flor que sostiene la infanta, asociada a la rosa de los Tudor, la modelo ha sido identificada con Catalina de Aragón, la hija menor de los Reyes Católicos, nacida en Alcalá de Henares el 16 de diciembre de 1485. Aunque en 1489 llegó la primera delegación inglesa para concertar los esponsales entre Catalina y Arturo, príncipe de Gales, habrían de pasar muchos años (hasta 1501), para que Catalina se desposase con el príncipe, que murió al año siguiente. No obstante, Catalina ya no volvió a Castilla al prometerse y casarse después con su cuñado, el futuro Enrique VIII de Inglaterra. Fue la reina Isabel, que añoraba a su hija, la que envió a su pintor de corte Michel Sittow junto a ella a Inglaterra para retratarla. La efigie de Catalina de Aragón atribuida a Michel Sittow del Kunsthistorisches Museum de Viena (5612) muestra rasgos diferentes a los de la infanta del Museo Thyssen —sobre todo la nariz—. Pese a que la edad que parece tener la infanta en el retrato podría ajustarse a Catalina, que no había cumplido los once años cuando llegó Juan de Flandes y que pudo retratarla al año siguiente. Aunque entonces se estaba concertando definitivamente su matrimonio con un Tudor, consideramos que, al no coincidir sus rasgos con los del retrato de Sittow, lo más seguro es que la efigie del Thyssen no sea de ella.

De no ser Juana la retratada, como sugieren sus rasgos, quizá pueda ser —como ha apuntado Alcolea (2003)— la infanta María, futura reina de Portugal, nacida el 29 de junio de 1482, y que, por tanto, cuando llegó Juan de Flandes a Castilla tenía catorce años. Además, como ya sugirió Elisa Bermejo en 1962, la flor que sostiene la infanta no alude necesariamente a la rosa de los Tudor, sino que se usaba como símbolo de matrimonio. Precisamente, en 1496 los Reyes Católicos estaban concertando con don Manuel de Portugal su boda con una de sus hijas. Aunque María fue la designada por sus padres. el monarca luso prefirió a la primogénita. Isabel, viuda del príncipe portugués don Alfonso, con la que se casó en 1497. Sólo, tras morir su hermana en 1498, María se desposó con don Manuel en 1500. En resumen, aunque no existe completa seguridad de cuál de las infantas pueda ser, si Juana o María, pese a que sus rasgos inclinan la balanza hacia Juana, no hay que descartar que sea María en 1496 o comienzos de 1497, cuando los Reyes Católicos la propusieron como esposa a. rey de Portugal.

La calidad de este retrato —del que existe una réplica en el University Art Museum de Santa Bárbara, California— demuestra la habilidad como retratista de Juan de Flandes, pintor de corte de Isabel la Católica entre 1496 y 1504. Intencionadamente, opta por disponer a la infanta sólo de busto con el fin de que su rostro se convierta en el único foco de atención. Por esta razón, justificado por su supuesta condición de retrato de esponsales, deja ver abajo, a la izquierda, sólo dos dedos de su mano derecha sosteniendo una flor, alusiva a su matrimonio, que pasa desapercibida ante el impacto que causa su rostro, de ojos rasgados —apenas escorzado, como el cuerpo—, ensimismado, como podía tenerlo Juana, tan amante de la poesía entonces. Juan de Flandes simplifica sus rasgos delicados, traduce las distintas calidades y maneja sabiamente la luz. Tal es la maestría con que somete el rostro de la infanta a los efectos de luz que acentúa la sensación de indefensión, de fragilidad. [PSM]

Obras de Juan de Flandes: Detroit Institute of Arts, Michigan :: Kunsthistorisches Museum de Viena :: Metropolitan Museum of Art, New York City :: National Gallery of Art, Washington D.C. :: Museo del Prado, Madrid :: Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid ::

Fuente texto: Catálogo exposición El retrato español. Del Greco a Picasso.

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