La Catedral Gótica-Mudejar de La Seo

seo1Zaragoza se convirtió en sede arzobispal en 1318, desgajándose de la archidiócesis de Tarragona. Era obispo de nuestra ciudad Don Pedro López de Luna, quien, ante el ascenso, decidió modernizar la fábrica arquitectónica de la catedral. La vieja iglesia de estilo románico se había terminado a fines del s. XII, y 120 años después se veía “baja y oscura”. Con el paso del tiempo se había desarrollado en el norte de Francia un nuevo estilo ­el Gótico­, que con nuevas fórmulas y adecuadas técnicas levantaba templos más airosos y, sobre todo, más luminosos. Justo lo que deseaba el ahora arzobispo Don Pedro. La catedral románica se derribó excepto los ábsides semicirculares que eran de piedra muy bien escuadrada (sillares). Sobre ellos se levantó un segundo cuerpo para darle altura, pero ya en ladrillo. Los albañiles que construyeron la catedral gótica de Zaragoza no eran franceses, sino de por aquí, e incluso muchos de ellos moros (1), pues se habían especializado en este oficio. Por eso el estilo gótico fue aquí interpretado desde una óptica propia, que en arte denominamos mudéjar.

seo2El fondo del valle del Ebro carece de piedra, por lo que hay que traerla de bastante lejos. La alternativa es cambiar de material constructivo, y sustituir el sillar por el ladrillo. Esta pieza de arcilla cocida tiene un tamaño más pequeño lo que lo convierte en más manejable, al tiempo que permite hacer con él toda una serie de dibujos en relieve que palian la monotonía y pobreza visual del material. Estos elementos decorativos se disponen en resalte buscando su complemento natural: la luz del sol, que subraya con negras y perfiladas sombras los dibujos geométricos tomados del viejo fondo del arabesco musulmán. Una vez alcanzada la altura deseada para la cabecera se planteó el resto del edificio: un transepto (2) y un cuerpo de tres naves, siendo la central más ancha y alta que las dos laterales para solventar así el segundo de los problemas. Aprovechando la mayor altura de la nave central se abrieron ventanas en sus muros laterales por donde entraba la luz natural, tamizada con vidrieras al menos desde 1447. Sin embargo a la cabecera no llegaba esa luz y seguía quedando oscura. Por eso se planteó construir un cimborrio (3) sobre el crucero (4). Don Pedro no lo llegó a ver. Se terminó 31 años después de su muerte, en 1376, siendo arzobispo Don Lope Fernández de Luna (cuyo sepulcro se encuentra en la parroquieta). No debió de ser muy bueno, pues se vino abajo en 1403.
Las obras continuaron y el aragonés Benedicto XIII, el papa Luna, mandó hacer un nuevo cimborrio, en forma de tiara papal, que duró hasta finales del s. XV. En ese momento se construirá el actual. En tiempos de Don Alonso de Aragón (1478-1520) el cuerpo de las naves fue ampliado a cinco. De las tres anteriores sólo se conservó la central. Las cuatro nuevas alcanzaron una gran altura, casi igual a la central, por lo que la iglesia adquirió un aire de gran salón.
Como quiera que al aumentar a cinco naves (más las capillas laterales), la iglesia quedaba más ancha que larga, en época de Don Hernando de Aragón, entre 1547 y 1550, se le añadieron dos tramos más en los pies, con el consiguiente desplazamiento de la portada de la Pabostría a su posición actual.

FUENTE: Historia de cuatro ciudades (Ed. Ayuntamiento de Zaragoza-Caja Inmaculada, 2001)
(1) El nombre de moros era el que se les daba en la época, y no el de mudéjares.
(2) Transepto. Nave transversal situada entre la cabecera y el cuerpo de las naves.
(3) Elemento arquitectónico de forma poligonal que se dispone sobre el crucero para iluminar la cabecera de la iglesia.
(4) Espacio cuadrado en el centro del transepto, resultante del cruce de éste con la nave central del cuerpo de las naves.

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