Lucha antiterrorista: ¿qué significa retener los registros de llamadas y correos electrónicos?

A las 20,30 de ayer, día 13, la Agencia EFE informaba de los resultados del Consejo extraordinario de ministros de Justicia e Interior de la UE y entre sus resoluciones destaca la propuesta de retención de datos de comunicaciones. En primer lugar es necesario aclarar que dicha propuesta no es nueva pues se viene tratando en el seno del Consejo de Ministros desde hace más de un año. En segundo lugar, el alcance de la propuesta no afecta al contenido de los e-mail o de las llamadas telefónicas. En concreto se trataría de guardar un registro durante determinado tiempo de la información relativa al usuario y el receptor, lugar de la conexión o aparato utilizado. Es decir, quién llama a quién, desde dónde lo hace y a través de qué medio.
     El archivo en sí mismo bien pudiera conculcar la inviolabilidad de las comunicaciones aunque la cuestión es harto discutible. Pero si el acceso de la policía al mencionado registro no requiere una orden judicial previa, ya no cabe discusión alguna: la propuesta sería sencillamente ilegal y atentaría directamente contra nuestros derechos.
     Menos problemática me parece la decisión francesa de suspender temporalmente la libre circulación de personas que prevé el acuerdo de Schegen. O no es preocupante si es realmente «temporal» ya que se trata de una medida que suele tomarse habitualmente con ocasión de grandes acontecimientos deportivos -v.g. Juegos Olímpicos- o políticos -v.g. cumbres del G-8-. Inglaterra no necesita dar esta paso porque, al igual que Irlanda, no firmó este acuerdo y tampoco afecta a los países recientemente integrados ya que sus fronteras internas no desaparecerán hasta el segundo semestre de 2007. No obstante, llama bastante la atención el hecho que sólo un país haya tomado esta determinación pues muestra la actual descoordinación de los países europeos integrados en el mencionado acuerdo y las discrepancias en el seno de la Unión Europea sobre la efectividad y oportunidad de las medidas antiterroristas a tomar en una situación de crisis como la actual.

14 comentarios


  1. La medida francesa es notablemente inútil desde el punto de vista policial y sobre todo, a efectos de controlar la posibilidad de atentados como el de Londres. Tan sólo expresa el mosqueo (o enfado) que produce en Paris el reciente protagonismo británico al frente de la UE. Además, es una forma de hacerlo hasta cierto punto “educada” sin herir directamente los sentimientos británicos tras los atentados del 7-J.

    El control del correo electrónico y las llamadas telefónicas… bueno, la discusión sobre el tema en Bruselas es relativamente antiguo. Que yo sepa se remonta al 2000 o antes, si no me falla la memoria; al menos sotto voce. se morían de ganas de imponerlo y ahora tienen la excusa perfecta. De todas formas imagino que estáis enterados de que una parte importante del correo electrónico y el tráfico telefónico a escala mundial están controlados desde hace unos 5 años por la NSA. Supongo que habéis oido hablar de Echellon y todo eso, ¿no? Es un tema de procesamiento de datos y los americanos hace ya un cierto tiempo que poseen esa capacidad. Luego, alguna parte de la información obtenida puede fluir hacia países amigos, aunque a veces de formas un tanto curiosas y hasta grotescas.

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  2. Perdón por ponerme un poco pesado y abusar del espacio destinado a comentarios, pero hace un rato encontré una buena dirección donde se explica de forma técnica pero accesible cómo funciona la red Echelon: http://webs.ono.com/usr016/Agika/6temas_relacionados/echelon.htm

    Un párrafo significativo: “El espionaje internacional practicado por la red Echelon no tiene límites. Todo el mundo está dentro de su campo de acción, todo el mundo está potencialmente destinado a ser espiado. Se da el caso curioso de que la legislación de Estados Unidos prohíbe a la NSA el espionaje dentro de sus fronteras (que no en el resto del planeta), así que son los británicos los encargados de espiar a los Estados Unidos y luego se intercambian las informaciones entre agencias. Sin embargo, a raíz de los atentados contra los Estados Unidos del 11 de septiembre del 2001 las leyes estadounidenses se están modificando para otorgar más poderes de espionaje interno a sus organismos de seguridad.”

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  3. Hola Francisco: no hará ni tres semanas que tuve oportunidad de ver un programa dedicado a «echelon» y me quedé muy sorprendido de la magnitud del programa. No obstante, tenían algunos problemillas debido al volumen de información que actualmente viaja por los distintos medios de comunicación. Por decirlo de alguna forma: es el “Gran Hermano” versión 1.0
    Un saludo.

    PD: de pesado, nada :)

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  4. En la versión electronica de hoy del diario La Vanguardia he podido leer el siguiente párrafo referido a declaraiones de Charles Clarke:

    “Estoy seguro de que los ciudadanos aceptarán hacer algunos sacrificios en sus libertades en ciertas circunstancias, siempre que se les asegure transparencia y que comprendan los objetivos”, dijo Clarke tras insistir en la necesidad de un equilibrio entre derechos civiles y exigencias de seguridad en el contexto de la amenaza global del terrorismo. El ministro minimizó los recortes de libertades que se piden; además de las telecomunicaciones, puso como ejemplo las pistas que pueden obtenerse gracias a cámaras de vigilancia urbana como las que parecen estar dando algunas claves del 7-J. Y dijo: “El derecho a no ser grabado por una cámara no puede compararse a otros mucho más importantes, como el derecho a un juicio justo”.

    El problema reside en la confianza que tengamos en:

    a) Cómo se determina el punto de equilibrio entre derechos civiles y exigencias de seguridad.
    b) Qué derechos y libertades no pueden tener recorte y cuáles sí.
    c) ¿Confiamos en las instituciones que gestionarán estas limitaciones de derechos?

    Tal vez, como se insiste desde España (con gran experiencia en la lucha antiterrorista de corte transnacional), la cooperación dentro de la UE es el paso más importante.

    Los frutos del intercambio de información serían muy superiores a los obtenidos con metodos de recorte de libertades. Eso sí, estas medidas de vigilancia y control pueden ayudar mucho a los gobiernos en otros menesteres, pero eso podriamos denominarlo “efectos colaterales”.

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  5. Es que de una forma u otra vamos hacia un control de las comunicaciones, nos guste o no; y los problemas técnicos que puedan tener… se resuelven en cuestión de meses. Pero de hecho es cuestionable que ese control tenga una gran utilidad para prevenir acciones como las de Londres. Hace muuucho tiempo que los terroristas no son como nos los pintan en las pelis americanas. O como decía un colega: “los terroristas también van al cine”. Hoy en día no resulta nada complicado hacerse con un programa de encriptación de comunicaciones tipo PGP, por ejemplo. Y no créais que son tan vulnerables. Y además, si cuatro amigos se ponen de acuerdo para hacer una barrabasada y por encima resulta que hablan en urdu, eso no hay quien lo controle.

    En relación a las cuestiones que propone “cancervero”, pues no tienen respuesta nada fácil. En realidad creo que no tienen respuesta práctica. Al fin y al cabo, ¿quién entrega un cheque en blanco pagadero a seis, diez o quince años? Yo puedo confiar en las instituciones que gestionan actualmente las limitaciones de derechos (suponiendo que podamos hablar de “derechos” en todos los casos). Pero quién sabe en manos de quién estarán tales instituciones de aquí a una década o antes. O cómo cambiará la manera de pensar de las sociedades y los partidos.

    En todo caso, la posibilidad de que Bruselas se lance a legislar y aplicar el control propuesto tiene una vertiente positiva. Siempre nos quejamos de que la UE es un enano político y sin acción exterior, menos aún defensiva. Bien, pues esto parece un primer paso hacia la gestión de un sistma de inteligencia unificado, que es una de las grandes carencias operativas de la UE. Al fin y al cabo, cuando se produce un atentado como los de NY, Madrid y Londres, lo que subyace es un fallo en los sistemas de alerta y prevención.

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  6. El registro no servirá, como bien dices, para prevenir atentados pero permitiría seguir la pista de los contactos que los terroristas hubieran mantenido previamente. Esta sería su única utilidad.
    En cuanto a las preguntas que plantea «cancervero», yo tampoco tengo las respuestas, o al menos no de forma general. Creo que cada medida concreta debe ser discutida y valorada de forma muy cuidadosa, en especial atendiendiendo a su efectividad pues, como dice el refranero, «a río revuelto, ganancia de pescadores».

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  7. Agunos amigos informáticos, cuando programan, suelen alardear del control a posteriori de sus aplicaciones gracias a lo que dan en llamar puertas traseras. Es cierto que en criptografía son públicas algunas rutinas de cifrado que hoy por hoy se consideran seguras. Son siempre descifrables, pero se supone que los reuqisitos de hadware necesarios no están al alcance en llaves de cifrado que alcancen determinados bits. Hago esta observación para matizar aquello de la “creencia en la vulnerabilidad” de programas como PGP (que creo que pasó a ser comercial), y me pongo algo neurótico: no pensemos que los programas que utilizamos son tan invulnerables a la Gran Organización…

    Coincido con Francisco Veiga en la vertiente positiva de estas medidas para la UE. No obstante, artículos como el de Savater ayer en El Pais, me ponen los pelos de punta: Los recortes en derechos y libertades los califica de “restricciones y fastidios de nuestra existencia colectiva”; que no se limite la libertad de expresión y reunión a determinados grupos (¿a cuáles a priori? le preguntaria a Savater) lo denomina “consideración generosa hasta la negligencia de las libertades de expresión y reunión”, y haciendo alarde de su papel de intelectual (¿quién puede ignarar que es uno de los filósofos comtemporáneos más importantes de Europa) llega a despreciar la utilidad del estudio y compresión de las causas del fenómeno terrorista “Me extraña que nadie haya mencionado el Pecado Original”.

    Lo vemos claro: Para muchos nuestros valores son los “únicos” validos y deben abrirse paso en todo el mundo “sin emplear sus (las de los terroristas) propias armas. Sólo falta que nos aclare si los métodos empleados en Irak o los retales de hechos acaecidos en Guantánamo son métodos de uno o de otro.

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  8. Mmm… Creo que cuando se habla de estos temas suele establecerse una confusión entre las intenciones reales de la disposición jurídico-política, la utilidad policial real de la medida y sus efectos sobre la sociedad. El tema es muy complejo y no se puede abordar aquí con eficacia. Pero ahí van algunas ideas.

    a) Supongo que todos sabemos que una cosa es la información sensible obtenida en una investigación y otra muy diferente cómo se usa por parte de la superioridad o incluso del poder político. Hay numerosos ejemplos; uno de los más conocidos es la información que algunos agentes de la policía y la inteligencia USA disponían sobre las actividades de los terroristas que perpetraron el 11-S. En España el CNI “dice” ahora que poseía información previa pero que no se utilizó o se hizo mal. Por lo tanto, no hay ninguna garantía de que la disposición que propone Bruselas relativa al control de las comunicaciones sirva realmente para nada en una investigación a priori. O quizá si, pero podría ser como matar pulgas con un cañón. Como medida a toro pasado, todavía más discutible: como hemos visto, el control de las comunicaciones sirvió en Madrid, no parece que haya sido así en Londres.

    b) A mi modo de ver, la propuesta obedece a dos objetivos:
    b.1. Hace tiempo que deseaban establecer esos controles, como una forma de lograr bases de actuación policial común intercomunitarias. Y han aprovechado el momento para proponerlas (otra cosa será aplicarlas).
    b.2. La propuesta ha sido una forma de “hacer algo” ante una opinión pública europea muy baqueteada en su europeísmo: no se logra aprobar el Tratado constitucional, no nos ponemos de acuerdo, la unión política amenazada, Blair que no levanta entusiasmos y ahora.. tragedia en Londres. Muchos goles en poco tiempo. Había que dar una pronta respuesta y ahí está.

    c) Como “cancervero”, como Savater o como cualquier ciudadano de a pie que se gasta un dinero mensual importante en comunicaciones e información (somos decenas de miles) no puedo sino mirar con sospecha este asunto. A mi no me hace mucha gracia, aunque comprenda por qué ha ocurrido. No me hago muchas ilusiones sobre la utilidad real (policial) de la propuesta, aunque pienso que puede tener sus compensaciones. Una de ellas, que el usuario se esforzará más en idear sistemas que potencien el disfrute de su privacidad. Con lo cual, los estados sólo ganaran un margen de tiempo antes de idear nuevas formas de control. Es la vieja carrera entre la bala y la coraza, porque de hecho nos coloca a todos en la categoría de sospechosos potenciales y en el día a día tendemos a reaccionar un poco como tales. Pero en fin, así son las cosas. En realidad, como nos enseña la historia, al final la solución a este nuevo-viejo brote de terrorista será más política y social que policial. Porque lo siempre se suele olvidar es que el terrorismo no es un fin en sí mismo, no es una “ideología”, sino una herramienta o, si se quiere, una estrategia.

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  9. Todo ésto me recuerda aquella frase acuñada entre “el pueblo llano”, amedrentado y sojuzgado de la dictadura franquista: “si no haces nada malo no te pasará nada”. De ahí a cargarse de un plumazo el derecho de defensa y la libertad de expresión no hay más que un paso.

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  10. Bueno, siempre nos quedará el derecho a la pataleta, no? Al fin y al cabo, con Franco no había Internet (creo).

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  11. Las recientes medidas de control cibernáutico decretadas por otra comisión de pobres diablos reflejadas oportunamente por nuestro almendro favorito y la ultima genialidad de algún alto cargo del ministerio de medio ambiente y futuro premio Nóbel (prohibir los fuegos en el monte como medida de choque para acabar con los incendios), me dan pie a unas reflexiones – tal vez incendiarias -sobre este nudo gordiano de la postmodernidad: libertad y seguridad.

    Los primeros pasos de lo que hoy conocemos como “compañías de seguros” se remontan, como no podía ser menos al “siglo de la Razón”. Los avances en el calculo de probabilidades, que comenzaron en el Cinqueccento cómo ”un juego” sobre los juegos de azar por matemáticos y jugadores” como Tartaglia, Cardano, y desarrollados de forma mas sistemática por de Mere, Fermat y Pascal para luego aplicarse, ya en el XVII, a valores demográficos y comerciales (Simon, Laplace). Se suele nombrar a este respecto la creación, alrededor de 1710, del “mercado de seguros marítimos” del café Edward LLoyds, germen del gigante financiero cuyo buque insignia porta hoy día el nombre de Lloyds Bank. Si el mercader de la edad media confiaba en la Providencia y el aventurero del Renacimiento en la Fortuna el comerciante de la edad moderna unicamente confía su suerte en la Teoría de Probabilidades – y no ha sido hasta el siglo XX, con sus terribles “tormentas”, cuando tipos avisados como Benoit Mandelbrot y el “azar salvaje” o Nassim Taleb y sus “cisnes negros”, recogiendo el ardiente testigo de los escépticos, se dediquen , con paciencia infinita, a desmontar hilo a hilo el ilusorio velo de la seguridad matemática.

    Desde sus titubeantes comienzos en un café, e insensible a los “monstruos que advierten” y las pequeñas catástrofes (como el terremoto de Lisboa, primera grieta del gran dique de la regularidad estadística y comienzo de las “tinieblas románticas”), la figura del seguro siguió su rumbo con paso firme y sus descendientes, las compañías de seguros, no han hecho mas que multiplicarse como esporas en el caldo de cultivo del “miedo y desaforado afán de seguridad” típicamente burgués – pues no en vano hemos tenido que pasar muchos siglos a las afueras del castillo, expuestos a toda suerte de tropelías – y eso , se quiera o no, deja huella :). Hasta tal punto llega “la paranoia del seguro” que hoy mismo, según nos cuenta la prensa, unos recién casados – de luna de miel en un hotel de lujo en de la Riviera Maya – pretenden demandar al “operador” por no haber “prevenido” la llegada de un huracán.

    El despliegue tecnológico, que desde los tiempos de Bacon, avanza inexorable hasta los confines del espacio-tiempo (microscopio, telescopio, relojes atómicos…) no ha hecho más que reforzar este afán de seguridad. Y sin embargo, a pesar – o tal vez a causa – de esos gigantescos diques de contención el dolor y la muerte siguen colándose por los intersticios. El error inesperado, el fatal accidente, el “cisne negro” aparece una y otra vez, con precisión matemática. Y a menudo se daja sentir “una sorda sospecha”, son los propios “pararrayos” los que atraen la catástrofe?. “ La Modernidad en cuanto explicación del contexto queda así encerrada en el círculo viciosos de una superación del miedo mediante la técnica que a su vez genera más miedo” (P. Sloterdijk, Temblores de Aire)

    Habrá siempre, tras algún siniestro total – quien, como los imbeciles de la comisión de seguridad de Bruselas – que propongan un giro mas de tuerca, una restricción mas, “un análisis mas detallado”, unos “controles mas seguros”, “una nueva agencia de seguridad l” pero todo eso no son, en su mayor parte, mas que fantasías “retro-alimentadoras” de las organizaciones de control con las que absorber y distribuir el miedo – y el dinero – de los contribuyentes (son hoy, los EEUU, después del OSS, FBI, NSA, CIA, CSA, ETC… un país mas seguro que cuando cheyenes y kiowas campaban a sus anchas por las grandes praderas?

    Los novelistas de ciencia-ficción, que a fin de cuentas, son los que más saben de esto, y a los que hay que prestar atención (y para convencerse de esto, basta únicamente traer a la memoria la espeluznante precisión con que Haslinger, en su Opernball, imagina la Opera de Viena convertida en una gran cámara de gas, imagen profética de la que vimos como un reflejo en el famoso atentado del cine de Moscu), nunca se han dejado engatusar por los cantos de sirenas de la seguridad y los sueños de control tecnológico. Dejando a un lado las utopías de la Razon, y el Revival del Progreso Indefinido del siglo XIX – quien se acuerda hoy de las novelas de Bellamy y de sus numerosos clubs de fans? – las doctrinas que cabe extraer de la numerosa literatura de anticipación que toca “los mundos del terror” son fundamentalmente dos: primera, que en el mundo de la tecnología cada avance defensivo se contrarresta con uno ofensivo y cada medida provoca una contramedida, y segunda: que la muerte y el dolor parecen de momento insobornables y no conviene entregar ni un ápice de libertad a cambio de una seguridad vacía y engañosa. Por decirlo al estilo Ballard, aunque suene demasiado crudo a nuestros oídos: los atentados, como los accidentes de tráfico, son “inevitables” (lo que no quiere decir que no haya que pintar líneas en la carretera! Entiéndaseme bien!) y más nos valdría “hacernos a la idea” cuanto antes.

    Conviene por tanto, siempre que ocurra una desgracia y la paranoia de la seguridad se desborde entre quienes menos deberían permitirse sus terribles efectos, y llegue el fatal día – ha llegado ya – en el que un perfecto – y poderoso – imbécil, que sin duda no ha pisado el campo en su puta vida, proponga, en un rapto de iluminación prohibir los fuegos en el monte. Conviene, digo, recordar entonces las enseñanzas de Lewis Mumford (posiblemente la figura mas importante de la filosofía de la técnica y sin duda una de las voces mas lúcidas que ha producido el pensamiento americano) sobre los peligros del control excesivo – y el primero de ellos, como saben bien los estudiantes de inmunología lo representa la atrofia de los órganos naturales de defensa por la falta de uso. Y ningún ejemplo es tan “ilustrador” del asunto como esa atmósfera “surreal” de aire acondicionado en la que estamos ya inmersos y que, de cara a enfrentarnos a la “peste negra”, nos coloca en unas condiciones en cierto modo similares a las de la edad media o a las de los indígenas del Nuevo Mundo – y no seria de extrañar, que en un futuro no demasiado lejano nos encontráramos con apariciones explosivas de virus de la gripe. Cuenta Mumford, en su obra definitiva El Mito de la Máquina, como, durante el Gran Apagón de Nueva York – y en contra de lo que hubieran imaginado los freakies del control, la gente de a pie salio de la oscuridad anónima y retomo el mando de las operaciones. Al margen de máquinas burocráticas, el ciudadano común se plantó en medio de la calle para dirigir el tráfico y mantuvo el pulso de la ciudad hasta que la máquina comenzó a funcionar de nuevo. A mi humilde entender, ninguna enseñanza podría ser más reconfortante, pues la seguridad definitiva y la suprema libertad se hallan enlazadas de forma inextricable dentro del corazón de cada uno y es en él, sobre todo en él, en quien debemos depositar nuestra confianza.

    Saludos (y disculpen, si pueden, el desmesurado tamaño de mi intervencion:)
    Martin Venator

    “Si en la vida estamos rodeados por la muerte, así en
    la salud del entendimiento por la locura”
    L. Wittgenstein

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  12. No me interesa este foro o lo que sea pero ese camcervero que escribe aqui es un copion …. plageo mi nombre no se de donde se llama julio tiene 36 años y creo que es de españa…. abeces suelo ser muy malo julio… no me agas enojar

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  13. Estimado señor: si el único «delito» de Jesús ha sido el de utilizar el mismo «alias» que usted usa, no veo el problema por ningún lado. En cuanto a lo de ser «muy malo» y «no me agas(sic) enojar», le agradecería que no utilizase mi casa para proferir veladas amenazas. Y, por favor, absténgase en lo sucesivo de menospreciar esta bitácora.

    PD. Por si el español no es su lengua materna: «abeces» se escibre «a veces» y «agas» es con ‘h’.

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