Mis libros del 2005

Fernando Polo ha tenido la amabilidad —¡ya te pillaré por banda!— de enviarme uno de esos «memes» tan de moda últimamente: Mis músicas del 2005. Pero el «meme» ha sufrido —cosas de la informática— una mutación clase A y, tras recombinarse con mis neuronas, se ha convertido primero en “mis libros del 2005” y, finalmente, en “los libros que recomiendo”. Allá vamos:

La guerra del fin del mundo, de Vargas LLosa: «El hombre era alto y tan flaco que parecía siempre de perfil. Su piel era oscura, sus huesos prominentes y sus ojos ardían con fuego perpetuo… Era imposible saber su edad, su procedencia, su historia, pero algo había en su facha tranquila, en sus costumbres frugales, en su imperturbable seriedad que, aun antes de que diera consejos, atraía a las gentes». Así irrumpe la figura mesiánica y apocalíptica de un nuevo «profeta». Veintitantos años más tarde, su lectura adquiere nueva vigencia a la luz de los recientes acontecimientos mundiales.

Mater dolorosa. La idea de España en el siglo XIX, de Álvarez Junco: este excelente ensayo cubre un hueco en la historiografía española por cuanto en las últimas décadas son los estudios sobre los nacionalismos periféricos los que merecen la atención de los historiadores. Por su temática, esta obra puede compararse a las de Eugen Weber sobre Francia, Georges Mosse sobre Alemania o Linda Colley sobre Inglaterra. En todo caso, el autor en el prólogo deja bien claras sus intenciones: «Dado que soy historiador y parto de la base de que las naciones y los nacionalismos son identidades y sentimientos construidos históricamente, y que este libro es precisamente una indagación sobre el proceso de construcción de España y lo español, los españolistas no deberían ofenderse si captan el mensaje de que no hay una España eterna; ni los antiespañolistas si leen que la española es una identidad muy antigua y que ha resistido muchos y muy fuertes embates a lo largo del tiempo. Ambas cosas son ciertas.»

La transformación de la política, de Daniel Innerarity: filosofía política en estado puro que puede resumirse en una frase, a saber, estamos obligados a pensar de nuevo la función de la política en el siglo XXI, a contemplar aquélla de forma no convencional y abrir nuestra mirada a una realidad mucho más compleja. Quien desee seguir el consejo de Hirschman e intente «abordar causas públicas con entusiasmo, pero sin el arrebato y las expectativas milenaristas que garantizan el fracaso y la decepción generalizada», encontrará en este libro un nuevo modo de entender la actividad política.

Los judíos en España, de Joseph Pérez: el prestigioso historiador se permite el lujo de revisar la cultura sefardí y su extraordinaria ligazón a la tierra de donde fueron expulsados. Y lo hace además con un lenguaje sencillo y ameno, más propio de una novela que de un ensayo histórico. Aunque su propio autor  aclara que «no se pretende aportar nada sustancialmente nuevo», el trabajo sintetiza con acierto lo que «se puede saber ahora sobre el tema judío y sefardí.»

El último negro, de Ramón Buenaventura: cambiamos de tercio para introducirnos en el genero novelístico y, de paso, declarar «esperpéntica» la última obra de Ramón Buenaventura que, por cierto, versa sobre el mundillo literario. Sutil, socarrona, crítica,… y además con una original técnica narrativa y un dominio del lenguaje escrito que muchos otros escribidores quisieran para sí mismos. Yo me incluyo entre los envidiosos.

Ahora toca pasar este engorro —perdón quería decir «meme»—. ¡Y el afortunado ha sido…! Un momento, rectificamos: ¡Los ganadores han sido…!
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Cinco libros, cinco víctimas.

7 comentarios


  1. Hombre, hombre… eso no se hace!
    jejeje, a ver si cojo un momento y lo respondo, porque una es muy bien mandada, que si no…

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  2. Coño, qué cabrón XD
    Y para colmo, libros, con lo difícil que es para mí “favotitizar” en estas cosas.

    La madre que… bueno, esta noche me pongo.

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  3. Anda que…, con deberes a estas alturas del año…, tengo aquí a los Reyes majos ayudándome a envolver regalos, la maleta con problemas de organización y ahora pensar los libros de este año…, ya veré si me da tiempo mañana.
    Ah, y feliz Navidad.

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  4. Coño, coño.
    Qué mutación más chula. Me apunto todas las recomendaciones, aunque pondré en último lugar el de los judíos, que así de primeras me pilla más lejos.

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  5. Miguel… que yo cuento seis víctimas, chico. Y mira que las he recontado. Así que te toca poner un libro más, jejeje.

    Te lo contestaré más tarde, no sé si en el blog o aquí mismo. A ver si acabo las obras en mi página y me pongo con ello (que eres un mamón aunque seas maño, vaya la que me acabas de echar encima ;-)

    Felices fiestas, amigo. Y para tu familia, también.

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