nación y nacionalidad

COLABORACIÓN: Wifredo Espina. Periodista y abogado. Ex director del Centre d’Investigació de la Comunicació, Generalitat de Catalunya.

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El Muy Honorable Imprudente

Juego de palabras, pero no un simple juego de palabras. En un confuso malabarismo de equilibrios semánticos y conceptuales, sobre el papel Cataluña está ya reconocida como “nación”, según se desprende de la última redacción del preámbulo del Estatut, aprobada en la Ponencia conjunta del Congreso-Parlament y después en la Comisión Constitucional.

Se ha producido un cambio substancial. “Un vuelco histórico”, al decir de un eufórico Artur Mas, respecto del texto que se barajaba anteriormente. Y Nada menos que el Muy Honorable President del Parlament catalán, acaba de presentarse en Estados Unidos, como “representante de la nación catalana”, gesto que, dada su alta personalidad institucional, parece precipitado e imprudente, incluso contraproducente al dar armas a sus adversarios en pleno debate del texto estatutario. ¿Cómo Zapatero o Rubalcaba podrán desmentir a Rajoy, afirmando que no se ha aprobado la “nación” catalana, si el propio President del Parlament de Catalunya, Ernest Bench, ya se presenta oficial e internacionalmente como su representante?

En aquel primer texto, según las versiones publicadas, se decía que “el Parlament de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de ciudadanos y ciudadanas catalanes, ha definido de manera ampliamente mayoritaria a Cataluña como una nación. La Constitución, en su artículo segundo, reconoce esta realidad nacional de Cataluña como una nacionalidad”. ¿En qué consiste el cambio actual?

Pues que ahora en lugar de decir que el Parlament recoge el sentimiento y la voluntad “de ciudadanos y ciudadanas catalanes” –“de”, pero no “de los”- se afirma que este sentimiento y esta voluntad son los “de la ciudadanía catalana”. Por tanto, no de unos –muchos o pocos- ciudadanos y ciudadanas, sino “de la ciudadanía catalana” en general, de toda la ciudadanía. Y se añade seguidamente que “la Constitución, en su artículo segundo, reconoce la realidad nacional de Cataluña como una nacionalidad”. Aquí, sin embargo, se ha substituido la expresión “esta realidad nacional” por “la realidad nacional” , con lo cual se intenta distinguir entre “lo” aprobado por el Parlament y “lo” que la Constitución reconoce, matiz importante pero que no despeja la ambigüedad del conjunto del texto.

Es decir, “la ciudadanía catalana” se ha “definido” legalmente, a través del Parlament, como “una nación” y la Constitución reconoce “esta” o “la” “realidad nacional” (nación) de Catalunya, si bien la llama “nacionalidad”. Por tanto, la realidad es la “nación”, la denominación “nacionalidad” y la manera como ejerce su autogobierno “comunidad autónoma”. Esto último se deduce del primer artículo del nuevo Estatut (que es prácticamente el mismo que el vigente de 1979) que considera a Cataluña como “una nacionalidad que ejerce su autogobierno constituida como comunidad autónoma”, lo que indica que lo de “comunidad autónoma” es secundario ya que se refiere a la manera de “ejercer” su autogobierno por parte de una “nacionalidad” que es la palabra como es “reconocida” esta -o “la”- “realidad” de “nación”. Y por si hubiera alguna duda, es sabido que el preámbulo es la fuente auténtica de interpretación del articulado.

Por tanto, estamos ante una forma rocambolesca de decir disimuladamente lo que disponía, con más claridad y sin maquillaje, el texto del Estatut salido del Parlament de Cataluña el 30 de septiembre: “Cataluña es una nación”. Por esto Artur Mas exclamó que “este es un gran día”, mientras el celoso y más radical y directo Carod-Rovira, que prefería menos circunloquios para decir lo mismo, había afirmado que “no es un día grande”. Y como el PP , pero por razones contrarias, ha votado también en contra. ERC considera –no sin razón- que con esta redacción confusa se desvirtúa el concepto de “nación” tal como lo aprobó el Parlament para definir a Cataluña; mientras que el PP argumenta que con esta confusa redacción del texto no se oculta un real reconocimiento de Cataluña como “nación” , lo que -en su opinión- le sigue haciendo inconstitucional.

Estamos, pues, ante un nuevo paso de notable trascendencia, pero de claro doble filo. Por un lado, esta interpretación de reconocimiento real de “nación” constituirá una nueva plataforma para poder reivindicar desde ella la soberanía y la autodeterminación. Y, por otro, dará nuevos argumentos a quienes sostienen que se trata de una reforma encubierta, con nocturnidad y alevosía, de la Constitución para acudir al Tribunal Constitucional.

Y en pleno debate, sin esperar como queda finalmente todo esto en las Cortes y quizás en el Tribunal Constitucional, al senyor Benach, Molt Honorable President del Parlament catalán, se le ocurre presentarse ya en California como oficial representante de la “Nación catalana”. Lo que, dada la alta representación institucional que ostenta, no parece precisamente muy oportuno, sino precipitado, partidista e incluso contraproducente. Una política de hechos consumados, propia de todo nacionalismo radical, pero en este caso incluso contraria a la postura de su partido ERC, que considera que lo aprobado hasta ahora traiciona la definición de “nació” tal como decidió el Parlament y después reclamó la masiva manifestación de Barcelona. No es, ciertamente, la mejor forma de ejercer de President del Parlament de Cataluña, país plural con muchos ciudadanos –de diferente ideología y procedencia- que, por lo que votan y nos dicen las encuestas , no lo consideran “su” nación.

En el fondo del crispado debate estatutario, aquí está el meollo de la cuestión.

Por Wifredo Espina.

7 comentarios


  1. apreciado sr. Espina,

    permitame parafrasearle: España, estado plural con muchos ciudadanos –de diferente ideología y procedencia- que, por lo que votan y nos dicen las encuestas , no lo consideran “su” nación.

    Habrá que ir acostumbrandose a que la “realidad” sea reconocida, también, por las leyes. Evitará muchas úlceras de estómago. De hecho no va a ser más o menos nación porqué lo diga el Estatuto, la Constitución o el Libro Gordo de Petete. Efectivamente, el 10% de los parlamentarios a los que no les gustó el artículo 1º representan a muchos ciudadanos de “diferente ideologia”, pero a muchos menos que el 90% restante.

    Es el problema que tiene la democracia…

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  2. Y yo me pregunto: ¿para qué dar tantas vueltas si no consiguen engañar a nadie? Por mucho que lo enrevesen está harto claro lo que buscan los unos y los otros; lo que buscan y para qué lo buscan. Al final, los ciudadanos sólo somos (tratados como) peones más o menos estúpidos o crédulos en una partida cuyos intereses apenas vislumbramos entre OPAS hostiles o cariñosas, deudas canceladas y demás cloacas del Estado. Y lo más insultante es que se justifiquen en la misma ciudadanía o ciudadanos que dejan pudrirse entre bajos sueldos y altas hipotecas. La “realidad” no es más que el producto de la cadena de montaje educativa. Uno-dos, uno-dos, uno-dos, yo soy fiel a papá gobierno… Tres-cuatro, tres-cuatro, tres-cuatro, desde el poder hago la revolución…

    Ya lo decía el Joker: “Está ciudad (esta nación/es) necesita un enema”.

    Salud!
    konde

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  3. Bueno yo creo que el muy HONORABLE PRESIDENT DEL PARLAMENT DE catalaluña (con minúscula y con eñe para que nadie se ofenda), cometió una gran imprudencia al representar a la NACION CATALANA y a sus ciudadanos de diferente ideología y procedencia, que no creencia, en California. Creo ue cometió la imprudencia de representar a una NACION pacífica. Otros presidentes de mayor rango institucional han presentado y representado a España en USA “metiéndolos” en una absurda guerra de ultramar, es decir a la antigua usanza de la brava tierra española.
    Los “terroristas nacionalistas” que representamos en Catalunya el 90 % y que la mayoría no somos ni cazadores de aves, no sin tener nuestra razón que es válida para nosotros, sino que la misma sea admisible y admitida para los del interior.
    Bueno, en definitiva será su problema, porque no es cierto que hay un refrán castellano que dice que no se le pueden poner puertas al campo?
    Si hoy no somos una NACION de pleno derecho, lo seremos en 15, 20, 25 años o más. Yo estoy muy tranquilo.
    Saludos

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  4. Lo que me parece más curioso es que aquellos que nunca han puesto en duda la existencia de la nación Tibetana, la kurda, la gitana o la siux e incluso hubieran recibido a sus representantes con honores de jefe de estado ahora se escandalicen.
    Alguien puede explicarme la diferencia entre nación y nacionalidad?
    Alguien puede explicarme porqué es inaceptable ser una nación y no lo es ser un reino, cómo navarra o aragón, que dicho sea de paso tiene más pinta de sagrada inconstitucionalidad (amén)que lo otro?
    creo que podriamos proponer directamente la definición de Estado (cómo en estados unidos) y matamos el tema de una vez.

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  5. No Navarra no es un “reino” es un “REYNO”, con Y griega, y así se llama el estadio de fútbol del Osasuna, lo que demuestra su pasado histórico y nadie se escandaliza.
    A propósito Vitruvio, he insertado dos comentarios en el tema “El imperialismo catalán”, referidos a los famosos bienes de la Franja y otras cosas. En su díe documenté, como estaba el tema y le he pedido a Miguel que por favor inserte los comentarios por si pueden aclarar algo el asunto.
    Saludos.

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  6. A todos los del foro:
    Lo insertado en cuanto a los archivos de la Corona de Aragón y otros temas referidos a Barbastro, está en el entrada nº 1626 y 1662 del tema “El Estatut catalán documentación”.
    Amigo Miguel utiliza este foro con información prural.
    Ya sé que me dirás que está hasta los c…. de mis entradas y comentarios, lo cual acepto con enorme grado democrático, pacifista y dialogante. Pero es que yo soy así.
    Un saludo a todos

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  7. La verdad, que sí que cumplen bien la constitución que han jurado o prometido. Pero bueno, ¿a estas alturas tienen ya que jurar o prometer la Constitución Española?. Para qué… se han quitado la careta, ahí los teneis. Pues adelante.
    Por cierto, Mediterraneo, por mí no te molestes. No voy a comulgar con ruedas de molino. No me parece coherente que el que usa el sentimiento como herramienta habitual apele a las razones cuando le conviene. ¿No piensas que el pervertir la realidad es muy peligroso?, yo sí. El Vaticano lo ha dicho claro, debeis devolver lo que no es vuestro, no hay más tema. No se trata de comernos el tarro. Es fácil, y lo entiende todo el mundo. Si no lo haceis, la nación catalana va a tener un enemigo. Que os parezcamos despreciables es otra cosa. Aunque el que esteis aquí me hace sospechar que no lo somos tanto.

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