Nacionalismos excluyentes

El Parlament cree que la literatura catalana es sólo la escrita en catalán. Así titula el periódico La Vanguardia una noticia que continúa así: El pleno del Parlament aprobó ayer, con los votos de CiU y el tripartito, una moción que pide que la Generalitat priorice a los escritores en lengua catalana en la Feria del Libro de Frankfurt del año 2007. Si nos detenemos aquí, no parece tan grave el asunto pero si continuamos leyendo nos encontramos con el pequeño detalle que justifica el mencionado titular ya que el texto finalmente aprobado insta al Govern a “priorizar la presencia del libro y el multimedia en catalán como identificador único de la literatura catalana“. Tal desatino fue aprobado con los votos a favor de CiU, PSC, ERC e ICV-EUiA mientras que el PP votó en contra [Leer noticia]

Nos encontramos, una vez más, ante un nacionalismo excluyente que antepone la construcción nacional y la etnicidad a los derechos individuales y ciudadanos, a las libertades civiles, a los valores cívicos (no étnicos), a la ausencia de coerción nacional o nacionalista, y a la afirmación y defensa de la sociedad como una sociedad abierta, plural y libre. Al final, tanto imitar al nacionalismo español les ha llevado no sólo a parecerse a él sino también a superarlo en intransigencia.

Ya de paso, aprovecho para criticar el mal uso del lenguaje tanto en el ámbito político como en el periodístico. Que usted o yo, simples ciudadanos, cometamos ciertos errores al expresarnos tiene disculpa pero no así quienes más influyen en la sociedad como, por ejemplo, los periodistas o los políticos. Viene todo esto a cuento por el verbo ‘priorizar’, cuyo uso ya criticaba Fernando Lázaro Carreter en 1990 (*): “Como farolillos multicolores alegran también el aire de ese lenguaje nocturno los verbos que, sobre modelos ingleses o franceses, adoptan un –izar como cola suntuosa: concretizar por concretar, objetivizar por objetivar, culpabilizar por culpar; optimizar por optimar, ilegitimizar por ilegitimar; priorizar por dar prioridad; liderizar por liderar, depauperizar por depauperar, y tantos otros. En 1993 volvió a la carga con el asunto: “No deportivo, sino bien docto quiere ser el priorizar que, sobre el galicismo prioritario, han engendrado gobernantes y políticos de uno y otro color del arco parlamentario, dicho con brillante metáfora actual. Y así un ministro recién nombrado se ha apresurado a dejar constancia de su familiaridad con el lenguaje de las cumbres: «A la vista del presupuesto, ya veré qué priorizo». Decir «a qué concedo o doy preferencia» hubiera sido indicio de bisoñez.

FERNANDO LAZARO CARRETER: El dardo en la palabra, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 1997.
(*) Página 517
(**) Página 651

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