No entender nada

A los que consideramos las lenguas desde una óptica más pragmática que nacionalista se nos suele acusar de no entender absolutamente nada. Por supuesto, se nos alinea con los sectores más conservadores, cuando no fascistas. Una pena que millones de personas a lo largo de los tiempos tampoco lo hayan entendido. Sí señor, una verdadera pena.

Así, Felipe V, ese gran imperialista y presunto asesino de lenguas, tenía en tan poca estima al español que nunca lo habló. En aquellos tiempos la lengua cortesana era el francés y ésta era la que se hablaba alrededor del rey. De hecho, no entendió ni una sola palabra del discurso de bienvenida pronunciado en español por el eminente catalán Don Manuel Oms de Santa Pau. Por supuesto, este pragmatismo hacía que lo que se hablara en sus reinos le importara aún menos.

Una pena también que, allá por el siglo XVIII, la Junta de Comercio valenciana rogará a Carlos III su soberana intervención para que “todos los mercaderes y comerciantes, sean naturales o extranjeros, lleven y tengan sus libros en idioma castellano”. Una pena que no entendieran el valor sentimental de las lenguas y se inclinaran ante el pragmatismo.

Podrían anotarse cientos de ejemplos demostrativos de cómo el español fue ampliando fronteras sin necesidad alguna de leyes, y cuando éstas se formularon, fueron en muchas ocasiones los catalanes y valencianos quienes las propusieron. Por cierto, los mayores defensores de las lenguas minoritarias han sido siempre los caciques, los explotadores y, por supuesto, la Iglesia Católica. Lógicamente, esa defensa no se basaba en aspectos culturales; más bien al contrario, pues a una población analfabeta e incapaz de comunicarse con el vecino se le dominaba con más facilidad.

Tal vez por ello, a mediados del XIX los obreros de Barcelona, Vic, Olot, Igualada,… redactaron la mayoría de los documentos relativos a la organización de los gremios en español, a pesar de ser la catalana su lengua materna. Ya por entonces, en Cataluña se produce el efecto conocido como diglosia y el español se va imponiendo por meras razones prácticas. En el País Vasco de principios del siglo XX también las organizaciones obreras recelan del vasco por motivos tan claros que hasta Ramiro de Maeztu fue capaz de reconocerlos: «La tierra de Vizcaya pertenece en el noventa y cinco por ciento de su extensión a una minoría de capitalistas que viven ociosamente en las villas y ciudades de la provincia, con la única preocupación de impedir a toda costa que se alteren los buenos usos y costumbres del país. Para que este sistema perdure es absolutamente indispensable que el casero vizcaíno no aprenda castellano, ni salga del país, ni se roce con gente». (Artículos desconocidos, 1897-1904, Madrid, 1987). También Azaña, tras su viaje a Galicia en 1918, nos legó su opinión: «Los propietarios no han dejado aquí más que esclavos. Ahora que se habla de renovación (y que no puede ser sino anticaciquismo y reforma agraria) la revisten de formas pedantes y estériles, y comienzan a “reivindicar” el idioma». Nos nos engañemos, la izquierda siempre ha defendido lo que se conoce como “internacionalismo lingüístico”; que ahora hayan invertido sus postulados bien merecería una explicación.

Ya bien entrado el siglo XX, durante las discusiones sobre normativa lingüística de la actual Constitución (1978), algunos incluso pretendieron emular la propuesta que Cadalso hiciera en sus Cartas Marruecas, según la cual se construiría un gran canal en forma de aspas que dividiría a España en cuatro partes. En cada una de ellas se hablaría la lengua regional y sus habitantes se distinguirían gracias al correspondiente traje regional. Por supuesto, el gobierno se trasladaría de una parte a otra para que nadie pudiera sentirse ofendido: «la corte irá mudándose según las cuatro estaciones, el invierno en la meridional, el verano en la septentrional, et sic de caeteris». Pues bien, algo parecido se le pasó por la cabeza al diputado por el Grupo Mixto Lluis María Xirinacs i Domenec cuando, con toda naturalidad, propuso que “Las lenguas oficiales de la Confederación serán aquellas que sean oficiales en cada uno de los Estados. Ningún ciudadano está obligado a conocer otra lengua que aquélla que determine su Constitución Nacional». Los diputados de Minaría Catalana también se inclinaban por algo muy semejante: «En los territorios autónomos de España de lengua distinta al castellano cada Estatuto de autonomía determinará el carácter oficial exclusivo o transitoriamente cooficial con el castellano de la respectiva lengua». Es decir, la expulsión del español. Casi treinta años después, están a punto de lograrlo.

En realidad, quien mejor lo entendió fue el protagonista de la novela El separatista (1919) de Juan Caballero quien, ante la reprimenda de un personaje por no enseñar catalán en los ateneos obreros, responde: “Aquí no vengas con esas ranciedades. Fíjate bien, todo en nuestro extenso idioma [español]. Pero además enseñamos francés. Nosotros no tenemos fincas que defender ni casas que cuidar. Para comer hemos de trabajar en cualquier parte, ¿qué más nos da que sea Barcelona que Burgos? Nos avencidaremos allí donde mejor ganemos el pan».

Yo no iré tan lejos y no vetaré la enseñanza de las lenguas minoritarias pero negaré la mayor, es decir, que los territorios tengan lenguas y que éstas tengan derechos. Son los ciudadanos quienes hablan una u otra lengua y quienes tienen derechos. Defender lo contrario sí significa no entender nada sobre las lenguas y menos aún sobre la democracia.

54 comentarios


  1. Amigo(pues)Mediterraneo, gracias y buen fín de semana.

    Me temo que lo de la territorialidad de la lengua, va a ser complicado por lo que he visto en Barcelona. A mí es que ni se me ocurre… es un trabajo para Hércules.
    Y el estado no es que sea divisible, es que ya está dividido.
    En fín, no le demos más vueltas por ahora, disfrute usted que bien se lo habrá merecido.

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  2. Quiero tener amistad y comunicación con gente suiza, comunidad que amo, pues viví casi un año en la parte alemana, aunque la conozco casi toda de este a oeste.
    Los considero como la gente mas civilizada del mundo… Felicitaciones
    Espero sus comentarios, en español Pleace..!

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  3. EL POETA NO ES RAZONABLE, YA lo sabíamos… Y ello tras enseñanzas del propio maestro (en poesía) de quien tantísimo aprendimos (desde mucho antes de su canonización oficial por el Presidente “Z” de actuales Gobiernos y -según él mismo reivindica, también- por el de otros anteriores, del PP…), don Antonio Gamoneda, muy especial mente = “… La belleza brinda una defensa del dolor, el arte es placentero siempre. La poesía es antes sensible que inteligible”… {1}
    .
    Pero qué pena ese ‘asomo’ [sic] en el campo de la polémica más mezquina con dimes y diretes coyunturales (o cadenas media…dictas -periodísticas mentes- a Hunos u Otros…) tan poco imaginables entre los quehaceres intelectuales de su sensatez y sabia senilidad ya más que mostradas. La probidad ciudadana que siempre lució, con su lejanía de peajes al desfilar académico habitual (desde otras voces, por vítores políticamente afectos) ante los poderes gubernamentales de turno, no merecía un BORRÓN final escrito como éste: ¡cuánto recuerda lo que denunció con pesar -él mismo- como baldón terminal a su amigo Ángel González, demasiado fiado en interesada compañia sin escrúpulos, de últimas horas! {2}
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    Va Gamoneda en exclusivo firmante de titulares hoy -’El Manifiesto ya no es razonable…’- para desautorizar al reciente ‘…por la Lengua común’, arrancado expresando ‘…inquietud estrictamente política: se refiere a […] DERECHOS educativos y CÍVICOS de quienes la tienen por lengua materna o la eligen con todo derecho como vehículo preferente de expresión, comprensión y comunicación’. Y se ha prestado a ello aun reconocedor de que -como reza su parrafada final- ‘Dije y digo que el manifiesto era RAZONABLE. En su literalidad LO SIGUE SIENDO, PERO […] tengo que rectificar: El manifiesto ya NO es razonable.” ¡Para ese viaje sobraban alforjas de tantas cervantinas letras! {3}
    .
    Otros viejos zorros más duchos en nada decir para guardar la púrpura, como Gª de la Concha por ejemplo, no han tenido que abjurar de ninguna razón práctica porque ya se cuidaron en tampoco reconocerla de partida. ¡Para sentir tener que ‘rectificar’ luego así… más le hubiera valido a Don Antonio haberse guardado preventivamente, tan bien, imitando artes tontiastutas en -sin tiznes ni descuidos de ’su literalidad’…- conservar la ebúrnea torre algo más impoluta de lo que (como por demás conócese, verbi gracia) acabaron las de los Cela y Alberti! {4}

    1/ http://www.paginadepoesia.com.ar/escritos_pdf/Fornix_num2_1.pdf
    2/ http://www.uniovi.es/prensa/show_news?date=2008-03-07
    3/ http://estaticos.elmundo.es/documentos/2008/06/22/manifiesto.pdf
    4/ http://es.wordpress.com/tag/antonio-gamoneda/

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  4. Quién te ha visto y quién te ve, tan bien reconvertido -en veleta- prof. Branchadell, como eximio paradigma del portavoz mutante para esa obvia ‘razón’ (irracional) de “Un Manifiesto contra España”…!= https://www.almendron.com/tribuna/index.php/20564/un-manifiesto-contra-espana

    – Hace 10 años veías que “Les persones que trien el primer ensenyament en castellà són objecte d’un tracte desigual que no es pot justificar amb l’argument que la llengua catalana, per la seva situació d’inferioritat social, és objecte de discriminació positiva” [y, además, en tu fundamentación teórica de la ‘Normalizatció lingüística’ que había iniciado ya entonces -aunque sin avanzar tanto… ni al TSJC aun insumisa sobre tal tema- la Generalitat: ver la cita bibliográfica que al respecto se nos ofrecía precisamente hace días desde un comentario de P. Glez. Portal sobre “Gamoneda y el manifiesto savaterino”, por Luis Arias Argüelles-Meres= http://es.wordpress.com/tag/luis-arias-arguelles-meres/ ]

    – Hoy avísasnos como problema un “dudoso salto conceptual: de la amplia difusión social del castellano a la condición de lengua política exclusiva…” mientras relativizas lo que ya pueda importar cuanto antes -frente a CiU, sin tanto paño caliente ni tapujos pro domo PSC…- habías denunciado pero ya difuminas: “…Es posible que en Cataluña no se haya garantizado de manera satisfactoria el derecho a recibir las ‘primeras enseñanzas’ en castellano, reconocido desde la Ley de Normalización de 1983… De nuevo se propone algo que ya está en el derecho vigente… Todo lo que habría que hacer es garantizar efectivamente este derecho en todas las comunidades bilingües, reconociendo que se infringe con mayor frecuencia cuando la lengua elegida no es el castellano…” [cfr. ut supra]

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