Restos de una estrella masiva

Con la poderosa Cámara de Energía Oscura (DECam por sus siglas en inglés) de 570 megapíxeles, fabricada por el Departamento de Energía de Estados Unidos, los astrónomos han construido una imagen gigante de 1,3 gigapíxeles que muestra la parte central del remanente de Supernova Vela, un cadáver cósmico de una gigantesca estrella que explotó como una supernova. DECam es uno de los instrumentos de imágenes de campo amplio más productivos del mundo y está montada en el Telescopio de 4 metros Víctor M. Blanco de la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU en el Observatorio Interamericano Cerro Tololo en Chile, un Programa de NOIRLab de NSF.

Esta colorida red de tenues filamentos de gas es el remanente de Supernova Vela, una nebulosa en expansión de desechos cósmicos que quedaron de una estrella masiva que explotó hace unos 11.000 años. Ubicada a unos 800 años luz de distancia en la constelación de Vela, esta nebulosa es uno de los restos de supernova más cercanos a la Tierra. Aunque la estrella progenitora sin nombre terminó con su vida hace miles de años, la onda de choque que produjo su muerte todavía se propaga en el medio interestelar, arrastrando consigo brillantes filamentos de gas.

Seguid leyendo en Filamentos estelares fantasmales capturados con la imagen de DECam más grande jamás publicada. Se incluye el enlace a la imagen sobre la que se puede aplicar el zoom para ver hasta el último detalle (usad para ello los botones que aparecen en la parte superior izquierda).

Clyde Stubblefield © Redferns
Clyde Stubblefield © Redferns

El 20 de noviembre de 1969, en un edificio de ladrillo rojo de Cincinnati (Ohio), se estaba haciendo historia.
Los sonidos de los platillos y las cajas que se filtraban por debajo de la puerta de un garaje incluían un ritmo que probablemente hayas escuchado cientos de veces, quizá sin saberlo siquiera.

En el discreto estudio de King Records, el batería Clyde Stubblefield improvisaba un breakbeat de 20 segundos durante una jam session de James Brown que se conoció como Funky Drummer, un tema que cambió radicalmente el curso del sampling musical y moldeó el género hip-hop que nacería unos años más tarde.

A mitad de los nueve minutos que dura la versión del álbum de este tema (en gran parte instrumental), Brown grita «Hit it» y Stubblefield se lanza a una rotura de batería de gran mérito. Stubblefield es aquí un arquitecto sónico: microtiempos, bombos sincopados, cajas de acento jazzístico y notas fantasma se superponen para construir un espléndido groove.

Brown subraya la genialidad de Stubblefield en el título de la canción y en varios comentarios extravagantes que aparecen a lo largo de la pausa —«Ain't it funky»—, pero el propio Mr Funky Drummer nunca recibió ni un céntimo de los derechos de autor de la canción. Como era habitual en la época, Stubblefield tenía un contrato de trabajo por encargo, lo que significaba que su actuación se atribuía legalmente a Brown. A pesar de cantar «I wanna give the drummer some» sobre las cajas de Stubblefield, Brown nunca le dio ni un céntimo.

«Funky Drummer» no llegó a los 50 primeros puestos cuando se publicó como sencillo en marzo de 1970, pero el disco tuvo una notable vida posterior. Seguir leyendo ...

Pedro de Mena y Medrano (Granada, 1628 - Málaga, 1688): Dolorosa, ca. 1670.Pedro de Mena y Medrano (Granada, 1628 - Málaga, 1688): Dolorosa, ca. 1670.
Fecha: ca. 1670
Dimensiones: 68 x 65 x 54 cm
Técnica: Madera policromada y pasta vítrea.
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Nº Inventario: E-083).


Composición triangular que presenta el busto prolongado de la Virgen, cuya intensa expresión refleja un estado anímico angustiado y un profundo sentimiento de dolor, acentuado por la crispada disposición de sus manos. En el rostro, que forma un óvalo alargado, destacan los ojos de cristal y la mirada horizontal, dirigida a un Cristo invisible cuya presencia, sin embargo, se intuye. Siguiendo la iconografía de la época, característica también de las obras de Mena, la figura lleva manto azul sobre túnica roja, ambos trabajados con gran precisión y finura especialmente en los pliegues de la toca y la túnica que enmarcan la cabeza. Se trata de una escultura concebida para ser contemplada de cerca.

Pedro de Mena es uno de los escultores más interesantes y mejor documentados del barroco andaluz. Formado en el taller de su padre, Alonso de Mena, trabajó después con Bernardo de Mora. En 1658, con treinta años, comienza la sillería del coro en la catedral de Málaga, una obra maestra cuya fama le granjeó numerosos encargos. En 1662 viajó a Madrid y luego a Toledo, en cuya catedral primada se conserva su famoso San Francisco de Asís. Una característica en Mena es la reiteración de sus imágenes devotas, ya que fue haciendo suyos los modelos que le fueron solicitando con mayor frecuencia. Entre ellos figuraban las tallas de Ecce Homo y Dolorosa, concebidas para colocarse en vitrinas emparejadas. El mejor ejemplo de ese conjunto, fechado en 1673, es el del Convento de las Descalzas Reales de Madrid.

Fotografía: Miguel Moliné. Localización: altar principal de la Catedral de Alejandro Nevski (Tallin, Estonia). Fecha: 26/09/2019. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 18 mm - Diafragma: f/3.5 - Velocidad de obturación: 1/5s - Sensibilidad ISO: 400.
Fotografía: Miguel Moliné. Localización: altar principal de la Catedral de Alejandro Nevski (Tallin, Estonia). Fecha: 26/09/2019. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 18 mm - Diafragma: f/3.5 - Velocidad de obturación: 1/5s - Sensibilidad ISO: 400.

No encontramos ante el altar principal de una iglesia ortodoxa construida en honor a Alejandro Nevski (1220-1263), líder ruso de Nóvgorod que fue canonizado en 1547. Destacó como guerrero —derrotó a suecos y teutones— y como político ya que fue capaz de preservar su principado al ponerlo bajo la tutela de los mongoles, la potencia dominadora en aquella época.

Sin embargo, nada de ello guarda relación con Estonia. El mencionado santo es ruso y tradicionalmente los estonios profesan el luteranismo. La catedral se construye entre 1894 y 1900, y se decide levantar una iglesia de este tipo porque en ese momento la actual Estonia formaba parte del Imperio Ruso donde la religión oficial era la ortodoxa.

Durante la ocupación soviética (1944-1991), muchas iglesias, incluida esta catedral, quedaron en ruinas. Tras recuperar su independencia, tanto el edificio como su interior fueron restaurados casi en su totalidad. En cualquier caso, la catedral destaca por su grandiosidad así como por las obras de arte, mosaicos y decoración interior. Podéis contemplar su belleza en esta visita virtual.

Artículos más leídos en los últimos 7 días (semana 11-2024)1. Amnistía: ‘La commedia è finita’. Juan Luis Cebrián.
2. Gobierno PSOE-Podemos: Socialistas de pueblo, uníos. Bueno, ya lo estáis. Andrés Trapiello, escritor.
3. Cultura de la cancelación: La religión 'woke' contra la Ilustración. Jean-François Braunstein es profesor de Filosofía en la Universidad de París 1-Sorbona.
4. Terrorismo: Reportajes periodísticos 11-M. Varios autores.
5. Política: La cara de vergüenza. Antonio Muñoz Molina.
6. PSOE: Sánchez, no olvides que eres español. José Antonio Zarzalejos.
7. Terrorismo: Nihilismo y metafísica en el 11-M. José Luis Pardo, filósofo y ensayista, es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.
8. Literatura: Contra los idiotas. Nuria Barrios es escritora y traductora.
9. PSOE: Puigdemont o el escarabajo enderezado en el estercolero. Pedro J. Ramírez, director de El Español.
10. Amnistía: La amnistía y el retorno de la historia. Josu de Miguel es profesor titular de Derecho Constitucional en la Universidad de Cantabria.

Ryan Stalker, “Ocean Drifter”. British Wildlife Photographer of the Year 2024.
Ryan Stalker, “Ocean Drifter”. British Wildlife Photographer of the Year 2024.

La fotografía ganadora fue tomada en Dorset (Inglaterra) por Ryan Stalker y en ella podemos observar un balón de fútbol al que se ha adherido un grupo de percebes. Es imposible saber donde se inicio el viaje y cuanto tiempo, quizá años, ha transcurrido hasta llegar a la costas inglesas.

Al acceder a la página donde se muestran los ganadores, fijaros en el nombre que le dan a nuestros sabrosos percebes: Goose barnacles (percebes ganso). Tal denominación procede de un mito del S. XII según el cual existían pequeños gansos que surgían de un árbol que crecía a orillas del mar. Los frutos del aquél eran conchas marinas donde los gansos estaban encerrados. Se liberaban cuando les salían las alas: unos salían volando y otros caían al mar.

Elvis Presley on stage in 1956 © Michael Ochs Archives
Elvis Presley on stage in 1956 © Michael Ochs Archives

Era la primera pista de la cara A del álbum homónimo con el que debutó Elvis Presley en 1956. Naturalmente, muchos melómanos han asumido desde entonces que Blue Suede Shoes era original de Elvis. Sin embargo, la canción fue obra de un pionero del rock and roll menos conocido, y tuvo una génesis compleja y extrañamente cómica.

«Blue Suede Shoes» fue escrita, a regañadientes, por el cantautor de Tennessee Carl Perkins. En sus inicios, fue un cantante de country, pero las enérgicas fusiones de rock and roll y la salvaje música tradicional que salía de sus Apalaches natales pronto le valieron el apodo de Rey del Rockabilly.

Perkins firmó con Sun Records en 1954 y, al año siguiente, actuó en Arkansas con Presley y Johnny Cash. Entre bastidores, en un concierto en Parkin, Cash le contó a Perkins historias de un excéntrico personaje que había conocido en Alemania durante su servicio militar.

Cash recordaba a un sargento negro llamado CV White, cuyas iniciales significaban «Champagne Velvet». En sus noches de descanso en Múnich, White solía fantasear con que sus botas negras reglamentarias eran unos elegantes zapatos de ante azul, y advertía a todos los que se acercaban que no las pisaran.

«Deberías escribir una canción sobre eso», sugirió Cash a Perkins.

«¡Pero yo no sé nada de zapatos!», replicó Perkins.

Sin embargo, Cash había plantado una semilla. Unas semanas más tarde, tocando en un baile universitario, Perkins oyó una voz alzada: «¡Eh, no me pises los zapatos de ante!» —y vio a un estudiante iracundo amonestando a su acompañante por rozarle el calzado. Esa noche empezó a escribir «Blue Suede Shoes» en un práctico saco de patatas marrón.

Perkins empezó con una canción infantil estadounidense: «¡Uno por el dinero, dos por el espectáculo!» antes de enumerar los destinos que preferiría soportar antes de que alguien le pisara los zapatos: «Pueden derribarme, pisarme la cara...». Estas frases cómicas fueron a más: »¡Puedes quemar mi casa, robarme el coche, beberte mi licor de un viejo tarro de fruta!».

«Blue Suede Shoes» era muy divertida y fue un gran éxito. Lanzada el día de Año Nuevo de 1956, se colocó en las listas de country y Rhythm and blues, y alcanzó el número dos en la principal lista de pop de Billboard en marzo. Pero entonces la tragedia golpeó a Carl Perkins.

Cuando iba a interpretar «Blue Suede Shoes» en el programa de televisión de Perry Como, Perkins sufrió un terrible accidente de tráfico. Murió un camionero y él resultó gravemente herido. Mientras Perkins estaba en el hospital, incapaz de promocionar su sencillo, éste fue adelantado en el número uno por Elvis con el sencillo «Heartbreak Hotel».

Carl Perkins in Memphis, Tennessee, c1956 © Michael Ochs Archives/Getty Images
Carl Perkins in Memphis, Tennessee, c1956 © Michael Ochs Archives/Getty Images

Ese mismo mes, Presley incluyó «Blue Suede Shoes» en su álbum y su discográfica quiso lanzarla como sencillo. Al principio se resistió a competir con su amigo por las ventas, pero cedió cuando se dio cuenta de que los derechos de autor ayudarían a Perkins a recuperarse. La versión de Elvis, muy similar, alcanzó el número 20.

Inevitablemente siguieron otras versiones. Los Beatles eran grandes fans de Perkins; Paul McCartney afirmó que «si no hubiera existido Carl Perkins, no habrían existido los Beatles». John Lennon, antes de alcanzar la fama, tocó «Blue Suede Shoes» en su banda de skiffle, The Quarrymen; y en The Beatles; como solista; y con Yoko Ono en la Plastic Ono Band. Lennon también fue la voz principal en una versión improvisada de la canción durante las sesiones de «The Beatles’ Let It Be», como se muestra en el documental de Peter Jackson de 2021.

Dave Clark Five le añadió rellenos de piano maníacos. Uriah Heep la convirtió en un lúgubre delirio de rock progresivo. Motörhead se desmelenó, y el cantante Lemmy parecía hacer gárgaras con arena. Black Sabbath subió el tempo desde su habitual sopor y provocó la agradable imagen mental del cantante Ozzy Osbourne con zapatos de ante azul.

Ry Cooder le dio un toque funky a «Blue Suede Shoes» y la convirtió en uno de sus característicos alardes de destreza con la técnica slide de guitarra. La estrella francesa Johnny Hallyday puso su toque galo. Y en 2014, el acólito británico de Elvis, Cliff Richard, hizo un dueto con la voz de Presley de su éxito de 1956.

«Blue Suede Shoes» fue la primera canción de una estrella del country que vendió un millón de copias y pasó al gran público, pero siempre se asociará a Elvis Presley. Perkins reconocía estoicamente que Elvis tenía el atractivo sexual y el factor «X» de las superestrellas que él, con sus orígenes humildes, simplemente no poseía.

«Elvis lo tenía todo», dijo en entrevistas. «Tenía el aspecto, los movimientos, el manager y el talento. Elvis los impacto con las patillas, los movimientos llamativos y sin anillo en el dedo. Tenía tres hijos».

Pero al menos aprendió algo sobre zapatos.

By Ian Gittins.

La edición de bolsillo de The Life of a Song: The stories behind 100 of the world's best-loved songs, editada por David Cheal y Jan Dalley, ha sido publicada por Chambers. Music credits: Sony; Grand Avenue; Yoko Ono Lennon; Dave Clark/BMG; Warner; White Heat; Vox Rock/Sony

Fotografía: Miguel Moliné. Localización: Tallin (Estonia). Fecha: 26/09/2019. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 70 mm - Diafragma: f/4.5 - Velocidad de obturación: 1/80s - Sensibilidad ISO: 400.
Fotografía: Miguel Moliné. Localización: Tallin (Estonia). Fecha: 26/09/2019. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 70 mm - Diafragma: f/4.5 - Velocidad de obturación: 1/80s - Sensibilidad ISO: 400.

Ajena por completo a los turistas que se afanan en captar con su móviles una panorámica de la ciudad de Tallin (Estonia), una joven gaviota argéntea espera paciente su recompensa. Como todas las de su especie, es una oportunista capaz de adaptarse a casi cualquier tipo de dieta.

Anónimo: La casa de Nazaret, hacia 1655.
Museo Nacional de Escultura (Inventario CE2843)
Materia/Soporte: tejido, madera y cera.
Técnicas: tallado, modelado, encolado [Tejido], policromado
Dimensiones
Grupo escultórico: Altura = 24,50 cm; Anchura = 52,50 cm; Profundidad = 25,50 cm
Urna: Altura = 56 cm; Anchura = 63 cm; Profundidad = 30 cm


A comienzos del siglo XVI en Italia, la cera, material dúctil utilizado hasta entonces por los escultores casi exclusivamente para labrar los modelos amortizados tras la ejecución de la obra final, se convierte en un medio adecuado para la realización de obras de reducido formato —relieves y escenas— elaboradas con un alto grado de virtuosismo y que en ocasiones se incorporan a elementos singulares de mobiliario; artistas como los Abondio, Azzolino, Zumbo o Julianis, activos en Florencia y Nápoles, llevan al arte de la ceroplástica a sus cotas mas altas entre los siglos XVI y XVIII, con abundantes obras exportadas a España, aún poco conocidas. La tendencia se intensificará con la llegada al trono español de Carlos III y la presencia en España de obras de cera realizadas en el entorno de la corte napolitana, como las de Giovanni Francesco Pieri (1699-1773), conservadas en las residencias reales e incluso en este museo.

Ante la llegada de piezas importadas ya desde finales del siglo XVI, en España su contrapartida va a ser las producciones de artistas locales formados en dicha especialidad, aún poco valorados y escasamente conocidos. Entre ellos destacan los granadinos hermanos García, el caballero zaragozano Juan de Revenga (entre 1614 y 1684) y en la corte José Calleja (activo a finales del XVII), quien se supone discípulo del gran ceroplasta hispano, el fraile mercedario Juan Gutiérrez de Torices (1625-1709), autor de complejas escenas solventadas con un portentoso detallismo. Tanto en Italia como en España durante todo el siglo XVII estas escenas, reflejadas en los inventarios como escaparates, son el formato preferido, un reducido espacio cercado de maderas finas y aplicaciones de bronce, al interior del cual se figura un fondo arquitectónico o paisajístico en el que pequeñas figurillas representan temas profanos y, más habitualmente, religiosos.

Ambos temas, profano y religioso, se combinan de modo sorprendente en este escaparate, cuya procedencia original desconocemos y que fue adquirido en el comercio del arte en 2003. Como si del argumento de un entremés o un auto sacramental barroco se tratara, un grupo de cazadores junto con un noble a caballo vestidos a la moda del siglo XVII, irrumpen desde la espesura a un espacio doméstico —el taller de Nazaret— donde la Sagrada Familia se afana en sus quehaceres.

Sobre su autoría hay que señalar que la inscripción con las siglas RS o JS entrelazadas y la fecha de 1655 han resultado apócrifas, a pesar de que su supuesta datación cuadra bien con la indumentaria del jinete. Si bien, como ha señalado Urrea, presenta ciertas analogías con el escaparate conservado en el Victoria & Albert Museum de Londres de la Visión de San Eustaquio, obra napolitana de fray Ilario de Rossi datada entre 1666 y 1672 y realizada para el virrey don Pedro de Aragón, no se le puede adscribir con seguridad; quizás podría relacionarse con la aún desconocida producción de Juan Revenga, que según Palomino hacía urnas, cajones y escaparates en cera, de tan extremado primor que desmentía el natural.

Artículos más leídos en los últimos 7 días (semana 10-2024)1. Atentados 11-M (Madrid): 11-M, el fracaso del Estado (Zougam es inocente). Pedro J. Ramírez, director de El Español.
2. Guerra Civil: Lorca de ida, de vuelta y de vuelta y media. Andrés Trapiello, escritor.
3. Amnistía: La reconciliación como amenaza. Ricardo Dudda es periodista y autor de Mi padre alemán (Libros del Asteroide).
4. Amnistía: El borrador de Venecia. Belén Becerril Atienza es profesora titular de Derecho de la Unión Europea de la Universidad CEU San Pablo.
5. Gobierno PSOE-Sumar: A qué juega Sánchez. José Luis González Quirós es filósofo y analista político. Su último libro es 'La virtud de la política'.
6. Partidos políticos: La culpa de la vieja política. David Jiménez Torres es profesor de Historia en la Universidad Complutense de Madrid y autor de La palabra ambigua. Los intelectuales en España (Taurus).
7. Política: Europa y la distorsión cognitiva pepera. Juan Manuel de Prada.
8. Pensamiento: El pasado en construcción. Disculpen las molestias. Irene Vallejo es filóloga y escritora, Premio Nacional de Ensayo de 2020 por su libro El infinito en un junco (Siruela).
9. Atentados 11-M (Madrid): El germen de la discordia. Joaquín Manso, director de El Mundo.
10. PSOE: Que los árboles nos dejen ver el bosque. Jaime Mayor Oreja es presidente de Neos.