Nuestro gato "Nina" paseando por la barandilla sin peligro gracias a la red.
Nuestro gato «Nina» paseando por la barandilla sin peligro gracias a la red.

A pesar de su notable agilidad y su bien merecida fama de equilibristas, el accidente más frecuente de los gatos domésticos es el caerse desde una ventana o balcón. Dos segundos con una ventana abierta es suficiente para que nuestro gato vaya a la repisa; más frecuente es encontrarlo paseando felizmente por la barandilla del balcón o tumbado plácidamente en algún macetero colgado del vacío. En cualquier caso, un pájaro que pase cerca volando o un ruido fuerte en la calle puede provocar el accidente, así que más vale prevenir que curar.

La coexistencia con nuestros amigos gatunos implica, además de la responsabilidad de cuidarlos, ciertos sacrificios. En el caso que nos ocupa, es obvio que no podemos tabicar las ventanas o el balcón pero sí es conveniente instalar algún tipo de protección. Ganará nuestro gato al evitar un accidente y ganaremos nosotros al poder tener la tranquilidad de abrir ventanas y balcones sabiendo que no hay riesgo alguno para nuestra mascota.

En cuanto a las ventanas, lo ideal es ponerlas abatibles y así de paso aprovechar para mejorar la eficiencia energética de nuestra casa. Aún así, hay que tener cuidado mientras el gato sea pequeño porque podría colarse por la rendija.

Para los balcones, la única solución realmente eficaz es la de «cerrarlos» con una red. Tras navegar por la Red en busca de sistemas, encontramos uno que nos llamó la atención: consta de tres elementos, a saber, la red de nylon, unos perfiles de aluminio y arpones de poliamida. La empresa que lo gestiona —Balcón Seguro— tiene página web donde podéis ver el sistema, incluyendo manuales, fotografías y vídeos. Está ubicada en Marbella y no se traslada para realizar el montaje. Ahora bien, les mandáis las medidas y fotografías, y ellos te hacen el estudio y te envían por mensajería el material necesario. Cualquier instalador de ventanas, mosquiteras o que se dedique a las reformas puede instalarlo sin problemas porque es realmente sencillo. Como es obvio, también sirve para ventanas.

Nota: «Nina» es macho pero eran tan pequeño cuando los adoptamos que creímos equivocadamente que era hembra. No le hemos cambiado el nombre y no creemos que a él le importe mucho.

José de Ribera (1591-1652): Demócrito (?), 1630.José de Ribera [1591-1652]: Demócrito (?), 1630.
Óleo sobre lienzo, 125 x 81 cm.
Firmado: «Jusepe de Ribera español / , F, 1630»
Madrid, Museo Nacional del Prado, P-1121

Esta pintura, que fue recortada por el lado derecho, es el más antiguo de los «filósofos harapientos» fechados de Ribera, quien parece haber sido en gran medida el inventor de ese tipo de de pintura, que tuvo gran éxito en Italia durante el siglo XVII. La tradición ha identificado a este filósofo con Arquímedes, el matemático siciliano, por el compás que tiene en la mano. Sostiene también un manojo de papeles con dibujos geométricos, y a la izquierda se ven más papeles y algunos libros. Desde que Delphine Fitz Darby propuso en 1962, sobre la base de su sonrisa, que se le identificara como Demócrito, el filósofo riente, se suele dar ese título a la pintura. Podría ser el «Filósofo con un compás» que perteneció al tercer duque de Alcalá, virrey de Nápoles de 1629 a 1631 y el principal cliente de Ribera en esos años, que poseyó varias pinturas de filósofos, entre ellas otras tres de Ribera.

Para pintar este cuadro Ribera debió de hacer posar al modelo ante él como habría hecho en el caso de un retrato. Los rasgos fisonómicos propios del modelo están captados con gran fidelidad: la nariz ancha y la boca grande, las patas de gallo profundamente marcadas en la cara por una sonrisa sin duda perenne y los dedos largos y huesudos. La tez, pintada con empaste áspero, tiene una alegre luminosidad, y el halo de pintura más clara que circunda la cabeza (efecto visual de una base de pigmento espeso en esa zona) le presta una vivacidad optimista. Spinosa ha comentado elocuentemente el carácter individual y arquetípico de la representación: «Un verdadero retrato de cualquier campesino encontrado en los callejones de la Nápoles virreinal, en el que el pintor supo captar justamente las señales del antiguo origen greco-levantino, inserto en un contexto de irreductible vitalidad y de humanidad típicamente mediterránea» (Spinosa 1978, n.° 40, P- 99).

La pintura data del año en que Velázquez visitó Nápoles, y, si bien es cierto que no muestra la menor huella de influencia estilística del sevillano, se ha señalado a menudo su parentesco con Los borrachos, 1629 (Madrid, Museo del Prado). Velázquez tuvo que recordar ésta y otras pinturas semejantes de Ribera cuando pintó sus filósofos [Esopo y Demócrito].

Fuente texto: Catálogo exposición El retrato español. Del Greco a Picasso.

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'Easy Company,' 2nd Battalion of the 506th Parachute Infantry Regiment of the 101st Airborne Division, at Sainte-Marie-du-Mont, Normandy.

El 6 de junio de 1944 los aliados atacaron la «Fortaleza Europea» combinando un asalto aerotransportado con un desembarco anfibio. Es lo que conocemos como el «Día D», arranque de la «Operación Overlord».

Los recursos en la Red son bastantes amplios. De todos ellos destacamos los siguientes:

José de Ribera Magdalena Ventura con su marido (La mujer barbuda)José de Ribera [1591-1652]: Maddalena Ventura, con su marido («La mujer barbuda»), 1631.
Oleo sobre lienzo, 196 x 127 cm.
Inscrito en la parte superior: «DE FOEMINIS ITALIAM QVE GERENS MI [?R]ANDA FIGVRA ET PVERVM LACTANS OCVLIS MIRABILE MONSTRVM» (Una mujer italiana de apariencia milagrosa que se nos muestra como un admirable monstruo lactando a un niño)
Inscrito en los bloques de piedra a la derecha: «EN MAGNV[M] / NATVRA / MIRACVLVM / MAGDALENA VENTVRA EX- / OPPIDO ACVMVLI APVD / SAMNITES WLGO, EL ABRVZZO, REGNI NEAPOLI-TANI ANNORVM 52 ET / QVOD INSOLENS EST CV[M] / ANNVM 37 AGERET COE / PIT PUBESCERE, EOQVE / BARBA DEMISSA AC PRO-/ LIXA EST VT POTIVS / ALICVIVS MAGISTRI BARBATI / ESSE VIDEATVR, QVAM MV- / LIERIS QVAE TRES FILIOS / ANTE AMISERIT QVOS EX / VIRO SVO FELICI DE AMICI / QVEM ADESSE VIDES HABVERAT. / IOSEPHVS DE RIBERA HISPANVS CHRISTI CRVCE / INSIGNITIVS SVI TEMPORIS ALTER APELLES / IVSSV FERDINANDI IJ / DVCIS, IIJ DE ALCALÁ / NEAPOLI PROREGIS ADVIWM MIRE DEPINXIT. / XIIIJ KALEND. MART. / ANNO MDCXXXI.»

(Un gran prodigio de la naturaleza Maddalena Ventura del lugar de Accumoli de los Samnitas, vulgo Abruzzo, en el Reino de Nápoles, de 52 años de edad. Y lo notable es que a los 37 años empezó a echar barba, llegando a tenerla tan espesa y larga que más parece propia de un hombre barbudo que de una mujer que ha parido tres hijos, como ella de su marido Felice De Amici, a quien aquí se ve. Jusepe de Ribera, español, condecorado con [la orden de] la Cruz de Cristo, en su tiempo otro Apeles, lo pintó del natural para Fernando II, tercer duque de Alcalá, virrey de Nápoles, el 16 de febrero del año 1631.)
Legado Lerma. Toledo, Palacio Tavera, Fundación Casa Ducal de Medinaceli.


Esta sorprendente pintura representa a una mujer de los Abruzzos llamada Maddalena Ventura, que en 1631 ganó cierta notoriedad en la corte virreinal de Nápoles por su acusado hirsutismo, que, como declara la prolija inscripción del murete de piedra, empezó a manifestarse cuando contaba treinta y siete años de edad. Fue invitada del virrey, el duque de Alcalá, que llamó a Ribera para retratarla en el palacio real. El episodio está recogido en una carta del 11 de febrero de 1631 escrita por Marc’Antonio Padovanino, «residente», es decir, representante diplomático, veneciano en Nápoles, al Senado de Venecia: «Nelle stanze del Viceré stava un pittore famosissimo facendo un ritratto di una donna Abbruzzese maritata e madre di molti figli, la quale ha la faccia totalmente virile, con più di un palmo di barba nera bellissima, ed il petto tutto peloso, si prese gusto sua Eccellenza di farmela vedere, come cosa meravigliosa, et veramente è tale» (De Vito 1983).

Ni que decir que es el retrato de Ribera lo que ha asegurado la fama de Maddalena Ventura a lo largo de los siglos. Se conocen varias copias, y, cuando Goya dibujó una mujer barbuda con un niño en brazos (Estados Unidos, colección particular), añadió esta inscripción: «Esta muger fue retratada en Nápoles por José Ribera o el Españoleto, por los años de 1640».

Ribera la muestra dando el pecho a un niño, pero dada su edad, cincuenta y dos años, y el exceso de hormonas masculinas que la aquejaba, es obvio que no puede ser suyo; la inscripción especifica que había tenido tres hijos de su marido, el tímido y afligido Felice De Amici que acecha en la sombra a la izquierda, antes de que le saliera la barba. El rostro de Maddalena, como comentó Padovanino, era «totalmente viril», y Ribera lo representa sin el menor rastro de femineidad en los rasgos ni en la textura de la piel. El niño figura, pues, como atributo paradójico de su sexo femenino y su maternidad, lo mismo que el vestido, la cofia, el anillo de boda y el copo de lana en un huso de metal (emblemas de la domesticidad femenina) sobre el murete de la derecha.

Pérez Sánchez ha comentado que «la maestría del artista ha conseguido transformar este «caso clínico», anormal y casi repugnante, en una soberbia obra de arte, en la que la belleza del tratamiento pictórico se alía a una evidente sugestión misteriosa» (Ribera, 1591-1652 [Madrid] 1992, p. 228). La pintura demuestra así la preocupación del artista por ofrecer un registro veraz de aquel fenómeno de la naturaleza, que sin duda era lo que quería el cliente, y al mismo tiempo crear una obra de arte digna de su fama. Fernando Afán de Ribera y Enríquez (1583-1637), tercer duque de Alcalá y virrey de Nápoles entre 1629 y 1631, fue un coleccionista de inclinaciones académicas y científicas —poseía numerosos instrumentos científicos y matemáticos—, y el inventario de la colección que reunió en la Casa de Pilatos de Sevilla (y la lista de la colección separada que se vendió en Génova a su muerte en 1637) revela que además de «La mujer barbuda» tuvo retratos de enanos y gigantes y pinturas de otros caprichos de la naturaleza, como un toro con tres cuernos. En la inscripción Ribera se califica con orgullo de nuevo Apeles de su tiempo, en alusión al mítico artista griego; en el epíteto va implícito que pintaba para un nuevo Alejandro Magno, el duque de Alcalá, que fue sin duda uno de sus mecenas más brillantes.

Fuente texto: Catálogo exposición El retrato español. Del Greco a Picasso.

Artículos más leídos en los últimos 7 días (semana 22-2019)1. Negociaciones del PSOE con ETA: El ropaje de Gorburu. Por Cayetana Álvarez de Toledo, diputada del Partido Popular.
2. Divulgación científica: Carta a los elementos de la Tabla Periódica. Adela Muñoz Páez es catedrática de Química Inorgánica de la Universidad de Sevilla y escritora.
3. Elecciones: La derecha de Casado y Rivera rumbo a las cavernas. Diego Fonseca es un escritor argentino que vive entre Phoenix y Barcelona.
4. Ideologías: Antropología neoliberal. Amador Fernández-Savater es editor.
5. Caso Procés: Detención e inmunidad de Puigdemont. Plácido Fernández-Viagas B. es magistrado y Doctor en Ciencias Políticas y Letrado de Parlamento de Andalucía.
6. Sociedad: Pintar bigotes a las Meninas. Carmen Posadas es escritora.
7. Sociedad: ¿Por qué la ficción triunfa sobre la verdad?. Yuval Noah Harari es un historiador israelí.
8. Nacionalismo: Cumpleaños de Alfonso Guerra. Francisco Vázquez, embajador de España, fue alcalde de La Coruña por el PSOE.
9. Podemos: Asesinato en el Consejo Ciudadano. Germán Cano es profesor de la UAH y fue consejero estatal de Podemos.
10. Democracia: Rito y democracia. Andrés Betancor es catedrático de Derecho administrativo de la Universidad Pompeu Fabra.

Realidad abstracta

No todos los animales cuentan con nuestro aprecio. Algunos, como los reptiles, anfibios y arácnidos inspiran un temor casi atávico lo que hace que no apreciemos su belleza. El fotógrafo Michael D. Kern se ha propuesto cambiar miedo por admiración con su serie de fotografías Abstract Reality: «Empiezo fotografiando un animal y luego deconstruyo ese retrato en sus elementos constructivos de una nueva imagen, que modifico con Photoshop: creo una imagen especular a partir de una parte, luego recorto un pedazo de esa imagen especular y vuelvo a espejarla, y así sucesivamente experimento y expando la pieza. El resultado son dos retratos: uno abstracto, otro real.»

The Folk - Japanese Performing Arts

En verano de 2012, durante un festival en el santuario Meiji Jingu de Tokio, conocí por primera vez a los grupos de artes escénicas tradicionales de Tohoku, una región del norte de Japón. Aquella tarde el santuario se había convertido en un maravilloso universo espiritual iluminado con miles de velas y antorchas. Quedé fascinado por los singulares trajes de los artistas y por la energía de sus movimientos en la oscuridad. Fue entonces cuando decidí embarcarme en un proyecto de tres años con el fin de visitar los festivales que se celebran por todo el país y fotografiar los 49 grupos que existen en la actualidad.

Las artes escénicas tradicionales son un patrimonio que se extiende por todo el archipiélago nipón, y existen numerosas asociaciones en todo Japón que, en aras de su conservación, las han transmitido de generación en generación. Además de la Shishi-mai (o danza del león), la Kagura (un baile y una música reservados a los dioses) y las interpretaciones con tambores, destacan los festivales relacionados con el calendario agrícola. También hay espectáculos y rituales en las islas más pequeñas cuya función es asegurar la buena salud y prosperidad de los aldeanos o invocar a los marebito, unos seres divinos que traen la felicidad. Algunas de esas artes escénicas recibieron la influencia de las culturas china y coreana. Pese a que todas ellas existen desde hace siglos, muchos japoneses las desconocen. Por ese motivo me propuse documentarlas en imágenes y mostrar lo importantes que son en nuestra cultura.

En mi viaje, visitaba las aldeas un día antes de que se celebrara el festival, y siempre que podía fotografiaba a los artistas. Las sesiones no duraban más de diez minutos. Aunque las imágenes emulan la fotografía de estudio, era esencial tomarlas en la propia localización donde tenía lugar la representación, porque la energía y atmósfera del momento hacía que las expresiones fueran mucho más vividas, más auténticas. Después añadía un fondo negro a las fotos para eliminar el entorno real del lugar y resaltar la esencia de cada arte escénica.

A lo largo del proyecto descubrí algo inesperado acerca de esas tradiciones: hay grandes diferencias entre quienes las practican. Algunos no conocen su origen ni su historia; para otros, es toda una forma de vida. Hay quien propone cambios radicales en los trajes y en los bailes. Con el paso del tiempo, las artes escénicas han ido evolucionando. En cierto sentido, las nuevas generaciones rompen con la tradición para renovar su espíritu y transmitirlo en los años venideros.

Texto y fotografías de Yusuke Nishimura.


Nota: alguna de esas fotografías también puedes verse en National Geographic (en español).