Papel Mojado

La anunciada reforma de la Constitución para incluir en ella una limitación del déficit es papel mojado. No debe, por tanto, preocuparnos lo más mínimo. Tampoco debe quitarnos el sueño si se convoca o no un referéndum. Para sustentar tales afirmaciones basta examinar la “calidad” de nuestra democracia. Aunque son varios los pilares, mencionaré tan solo dos: separación de poderes e imperio de la Ley.

Sobre el primero baste decir que el sistema electoral elimina de golpe la separación entre ejecutivo y legislativo hasta el punto que ambos se confunden. Los diputados y senadores, cual dóciles borregos, pulsan el botón indicado por su respectivo portavoz y aquí acaba para la gran mayoría su contribución como servidores públicos. En cuanto a la justicia, aún se vislumbraban rayos de esperanza en lontananza, pero la sentencia del Tribunal Constitucional que permitió la presentación de la coalición Bildu a las elecciones dejó bien claro que era el Gobierno quien dictaba la sentencia. Solo así puede entenderse que dicho Tribunal pasara de ser competente en el amparo de los derechos fundamentales a realizar una nueva valoración de las pruebas e invadiera de esta forma el campo propio del Tribunal Supremo. Adiós definitivo a la separación de poderes.

Nos queda aún el imperio de la Ley. Los servidores públicos deberían dar ejemplo, pero resulta que no hay día en el que los medios de comunicación no informen de autenticas tropelías. Lo peor de todo es que a los políticos les sale gratis incumplir la ley, y no me refiero sólo a los casos más graves de corrupción sino al día a día en la gestión de los recursos públicos. En Zaragoza, por ejemplo, la segunda fase del tranvía se comenzó sin el pertinente permiso de Patrimonio. Se adujo que era más importante comenzar las obras que respetar la ley. Sin duda, un buen ejemplo para los ciudadanos.

¿Qué importancia tiene entonces la reforma de la Constitución? Ninguna. El gobierno de turno la acatará o incumplirá en función de sus intereses, es decir, de cómo ganar las próximas elecciones. El colmo de la inocencia es pedir una reforma integral aprovechando la ocasión ¡Pobres ilusos! ¿acaso creen que somos islandeses?

Actualización (25/08/11 – 21:02): Ni siquiera papel mojado. Los socialistas han convencido a los populares de que la “cifra concreta de déficit no figure en la Constitución sino en una posterior ley orgánica” (El País). Los futuros gobiernos ni siquiera tendrán necesidad de incumplir la Constitución pues les bastará modificar la ley orgánica, un procedimiento más sencillo y menos costoso en términos políticos.

2 comentarios


  1. Estoy totalmente de acuerdo. Palabra por palabra.

    Aunque estoy de acuerdo en que se limite de forma estricta el déficit del país, las comunidades y los ayuntamientos, no quisiera que se llevara a cabo sin previo referendum.

    La prosperidad económica es, desde mi punto de vista, solamente una de las cuatro patas de la calidad de vida. Son las otras tres un medio ambiente limpio, la seguridad ciudadana y finalmente, y sobre todo, UNA DEMOCRACIA OPERANTE, mediante la que los ciudadanos puedan alcanzar cualquiera de las otras tres.

    Algún día se enterarán nuestros queridos políticos que la diferencia entre el franquismo del que tanto abominan y la democracia es precisamente la LIBERTAD POLITICA.

    Libertad que ellos tienen secuestrada junto con la falta de independencia de los tres poderes.

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  2. De acuerdo, y gracias por adelantaros: acabo de toparme con esto tras leer otro post de hoy =

    ¿Dar ‘confianza’ retocando esa Constitución que violan al no llevar ningún Presupuesto a Cortes?

    Ayer despidió su curso el Parlamento, desobedeciéndose art. 134.3 CE (“el Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos 3 meses antes de la expiración de los del anterior año“), ¡y aquí nadie dice tan siquiera nada sobre tan irresponsable despropósito, en medio de las Crisis que nos están machacando!

    No sólo están las incertidumbres por tal incumplimiento flagrante con inseguridad jurídica -desde Año Nuevo próximo… respecto a pensiones, gastos en los servicios públicos, inversión sobre infraestructuras, política fiscal, Salarios Mínimos, etc.- al no poder aprobarse ya ningún Presupuesto con el que iniciar 2012, ni siquiera prorrogando el mismo del Ejercicio anterior, sino que sin más es ninguneado mandato solemne por nuestra Ley de Leyes vigente para que cumplan los gobernantes y hagan su deber preparando cuando menos algún borrador de aquellas Cuentas colectivas a debatir entre los comunes Representantes públicos elegidos desde toda la conciudadanía.

    ¡Muchos blablablás cuentistas -por Hunos u Otros, partidistas…- en cuanto a ‘la exigencia de los Mercados…’ pero bien que dimiten de sus tareas como Ejecutivos y Controles democráticos, respectivamente! Hace unos días consensuaban de prisa y corriendo un apañito de reforma constitucional para, supuestamente, “asegurar estabilidad presupuestaria” sobre la que alguna minoría se despepitó denunciando maldades… Y en realidad era sólo, una vez más, ridículo papelón mojado para credulidades tan políticamente correctas cual abstencionistas en los propios asuntos; no sólo porque al no preverse consecuencias con su incumplimiento de nada sirve sino, sobre todo, dado que si en su momento anual ni siquiera se propone un preceptivo Presupuesto menos tiene ningún sentido tratar de regular nada sobre los Déficit que -caso de haber llegado a formularlo- debiere o no contener: muerto el perro se acabó la rabia, ¿no?

    ¡Cuantísimo de falsas polémicas con impostura y sectarismos…!

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