Philip West

westPor Virginia Bagüés

West es original de York y nació en 1949. Estudió Bellas Artes y desde joven se interesó por la ornitología, la literatura, las ciencias ocultas y el misticismo. De carácter introvertido y tenaz, comenzó pintando en un estilo figurativo cercano al surrealismo, para acabar de lleno en él. Su mentor, John Lyle, le introdujo en la poesía, le puso en contacto con los surrealistas europeos y llegó a formar parte de un selecto y reducido grupo de contertulios.

Expuso por primera vez en 1974 con el grupo “Phases” en Bélgica y de forma individual entre 1981 y 1997, la mayoría de las veces en nuestra ciudad, Zaragoza.

Murió tempranamente, afectado por el cáncer, en 1997. Y a lo largo de su vida sólo cambió una vez de estilo, a principios de la década de los 90. Sus primeros cuadros se caracterizan por tener colores apagados, fondos opacos y un esquema básico: en un mismo cuadro se condensan varios objetos, animales y personas que subyacen de un fondo con figuras geométricas (rectángulos, triángulos…) ya sean lisas o contengan imágenes. Estas figuras geométricas cumplen la función de ventanas que nos asoman al interior del artista, a sus recuerdos ( imágenes monocromas que parecen fotografías ) o quien sabe, si a los nuestros propios.

El baile (1992)

A principios de la década de los 90, comienza a cambiar la composición de sus cuadros, subdividiendo cada lienzo con líneas horizontales y verticales indistintamente. Hasta que fija esta fórmula, agrupando en un mismo lienzo, pequeños cuadros independientes. Se aproxima al Pop Art. Y sus cuadros recuerdan a los comics por su fuerte colorido, que juega con los contrastes entre cálidos y fríos; por su carácter plano (no se preocupa por el volumen, ni por la perspectiva, y carga menos el pincel); y por tener un dibujo bien definido. Hay iconos que se repiten una y otra vez, como si de obsesiones se tratara. Para mi, algunos representan el contraste entre las culturas; el paso del tiempo; el hombre y sus ritos (la caza, los bailes, la lucha… ); el destino; el azar (cartas boca bajo otras con la imagen de un fósil); la relación entre el hombre, la mujer y los animales: “Domesticación violenta ” En cuyo caso, parece dar a entender el sometimiento que la mujer (mediante agujas) y los animales (mediante flechas y ropas de vestir que llevan sus pieles) han sufrido hasta nuestros días por parte del hombre. Claro que también hay quien lo ve como una pintura con tintes machistas. Otras figuras: parejas desnudas, siluetas erectas… aluden directamente a la sexualidad o lo hacen más sutilmente como en “Ascendiendo y Descendiendo” que se ayuda de elementos como unos zapatos de tacón, unas escaleras… que para Freud simbolizaban el acto sexual. Personalmente prefiero esta última versión más típica del romanticismo en la que también aparece una tormenta que se cierne sobre una cama. En cualquier caso, cada espectador interpreta lo que le parece, al modo del test de Rorschach. Y digo esto, porque este tipo de pintura sugestiona nuestro subconsciente para hacerlo brotar fuera.

El explorador y su sastre (1992)

Claro que no es recomendable buscar a estas pinturas un significado racional y único, sino que hay que abrir la mente y dejarse llevar por la imaginación. De lo contrario es fácil acabar con un fuerte dolor de cabeza. Pues hay cosas inexplicables, que no tienen un resultado concreto. La obra de Philip West no significa otra cosa que la necesidad de este artista por expresar lo que lleva dentro y rebelarse contra lo inamovible.

Enlaces relacionados: El surrealista encontrado en ZaragozaPhilip West en el Museo Granell

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *