¿Por qué cambiar la política antiterrorista?

Cuando Rodríguez Zapatero alcanzó el poder, la lucha antiterrorista del gobierno de Aznar contra ETA no sólo había puesto a ésta sobre las cuerdas, sino que, por primera vez en nuestra joven democracia, el Estado de Derecho le ganaba terreno a los violentos. En esta etapa, la colaboración del PSOE fue fundamental para llevar a buen puerto esta lucha y, de hecho, el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo fue promovido por dicho partido. A la colaboración PP-PSOE y al excelente trabajo de la policía se añadía por entonces la ofensiva legal y diplomática emprendida contra el mal llamado “entorno de ETA” con resultados nada desdeñables pues se le privó a ETA de importantes recursos económicos y publicitarios. El fin de la violencia como arma política parecía que llegaba a su fin. Como nos recuerda Nicolás Redondo Ternero, “Desde el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, se inició en España, y muy especialmente en el País Vasco, un movimiento que proponía la derrota de ETA, defendiendo que sólo la victoria por aplicación de la Ley podía garantizar a medio plazo una convivencia no sólo pacífica sino en libertad” (¿Acuerdo o Negociación?). Sin embargo, Zapatero ha desechado este camino optando por una negociación en la que, según afirmó durante el debate sobre el Estado de la Nación, no habrá concesiones políticas. Si finalmente así es, poco futuro tiene dicha negociación ya que ETA siempre ha puesto como condición irrenunciable la independencia del País Vasco. ¡Suerte Sr. Presidente! ¡la necesitará a raudales!

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