¿Por qué descargo películas?

Hasta la llegada de las televisiones con soporte para reproducir contenidos en alta definición nunca me había planteado la posibilidad de descargar una película. Mientras tanto, me conformaba con disponer de Canal Plus que me permitía no solo ver películas y documentales sino también su grabación y conservación en cintas de vídeo. Pero un día decidí que era hora de saltar a la alta definición y pregunté por el iPlus, aparato que permitía visionar los canales HD. Mi sorpresa fue mayúscula cuando pregunté si se podían extraer contenidos del disco duro que incorporaba dicho aparato, pues la respuesta fue que no, que el puerto USB estaba inhabilitado. Al parecer, los responsables de Canal Plus no entendían que pretendiera guardar documentales o películas e incluso me llegaron a decir “¡Ah! ¡usted quiere piratear!”. No solo me negaban el derecho a la copia privada sino que además me insultaban. Como ya imaginarán, la decisión fue darme de baja.

El siguiente paso fue buscar una sistema legal que me permitiera ver una película en streaming o descargar una copia digital. Pues bien, tal posibilidad no existe en España. Rebuscando en la Red me encuentro con que el problema no radica en la falta de iniciativas sino en la obcecación por parte de los lobbies en impedir modelos de negocio de ese tipo.

Acto final: la solución pasó finalmente por comprar un reproductor multimedia, instalar JDownloader y proceder a descargar películas y documentales desde sitios como vagos o todohdtv.

Apéndice: lo vergonzoso no es descargar sino intentar vender un producto en un soporte físico que nadie quiere a precios escandalosos y pretender que todos pasemos por el aro.

Resolver el problema no pasa por el cierre administrativo de sitios en Internet sino por la aplicación rigurosa del Código Penal y el cierre judicial cuando se demuestre el ánimo de lucro.

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Actualización (30/12/10; 12:00): Parece que la estupidez no entiende de fronteras. Resulta que las ventas de revistas digitales para el iPad se han desplomado en EEUU. Y no me extraña: el precio de un solo número es de 4 dólares; la suscripción anual (12 números) de la revista impresa cuesta 10 dólares. ¿Se creerán que los consumidores somos tontos? Al parecer, así es.

7 comentarios


  1. Ante estas situaciones uno siempre se queda con la duda: ¿son tontos o se lo hacen? Evidentemente yo no voy a pagar ni un euro por un screener y hasta me lo pensaría por una película/serie/etc en “mala” calidad pero los “dueños” de dicho “producto cultural” me lo pueden ofrecer en HD con sonido 5.1 y lo que les apetezca y yo les pagaría. ¿Y acaso no lo saben, de verdad se piensan que la “pagana” sociedad española, donde sólo nos queda pagar por respirar (al tiempo) vivimos instalados en el “todo gratis”? ¿Por qué no lo hacen entonces? ¿Cuál es el problema? Y aquí me asalta la duda: ¿es porque realmente no ven el “nuevo” modelo de negocio o porque son unos hijos de perra con el poder suficiente para imponernos lo que queremos si no lo que más les conviene a ellos incluso por encima de nuestros derechos fundamentales? Porque en el primer caso la cosa tiene una sencilla solución de la que todos podemos salir beneficiados pero, en el segundo, aunque la solución también es sencilla una de las dos partes, o ellos o nosotros, tiene que perder. ¿Qué se esconde realmente tras esta aparente lucha por “los derechos de autor”?

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  2. ¿Por qué van a reformar sus modelos de negocios si hasta hace poco obtenían pingües beneficios y cuentan con la estupidez de unos políticos para volver a esa situación?

    Nota: ni pagar ni descargar una serie/película en una calidad inferior a 720p. Para eso lo grabo de la TV y listo.

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  3. Lo peor de todo es que ni hacen ni dejan, si cualquiera de nosotros fundara una empresa para distribuir contenidos HD con claras ventajas sobre los que distribuyen los usuarios, a un precio asequible y al mismo tiempo razonablemente rentable, nada de forrarse, lo justo para vivir los verdaderos creadores, pero se echan encima de cualquier emprendedor que compita con su viejo y enrobinado sistema de distribución de obras. Los autores nos insultan a nosotros llamandonos ladrones de sus obras porque las compartimos en internet, cuando los verdaderos culpables son sus discográficas y empresas de gestión que viven del trabajo que producen sus “clientes” y no son capaces de explotar de forma no abusiba una realidad llamada “Internet”.

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  4. Creo yo que EL AUTOR , no escribe, concibe, pinta, filma, etc. Exclusivamente por amor al arte.
    Su arte se compra, y se vende. Y este negocio, como otros, es retribuido de manera abyecta.
    Primero le prestan, si el caso, o le contratan en otros.
    Ahí viene el daño.
    Si mi obra se vende, y me pagan a porcentaje de ventas, quien pone el precio?
    Si mi trabajo, una vez terminado, se adquiere por otro, no autor, sino comerciante, este adquiere
    El riesgo y ventura, como dicen los leguleyos, del éxito de ventas posteriores.
    Por tanto el autor intelectual de una obra, debería, disponer de un marco legal que garantice el cobro
    la cantidad pactada, con el comprador, si es vendida la obra.
    Debería ser amparado por la ley en caso de vender a porcentaje, como empresario. Y aquí esta el mal.
    ¿Que cantidad de ventas son las necesarias para retribuir la primera venta y las sucesivas?
    Acaso esta la familia de Chaycovsky cobrando por cada partitura suya que se copia?

    Los dueños de los contenidos, deben vender, si lo hacen, a los suministradores de servicios, TV,
    Discográficas, Productoras…
    una vez vendido, y emitido el producto en el formato que sea, el autor solo debe ganar fama,
    Consideración o cache. Y punto.
    Los que venden sin creación artística, tendrán que buscarse la vida, para rentabilidad el dinero
    invertido, impedir la fuga de sus datos digitales o fotocopias, etc, que es donde parte el mal
    Porque las copias ilegales, parten de sus oficinas. También la piratería industrial existe, y no por
    ello tiene el gobierno a quitarle mis zapatillas ADIDAS falsificadas en China.

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  5. Ayer fui al cine, con mis hijos, mi mujer trabajaba.
    Vimos tras pagar 18,70 euros, ( ellos tiene descuento por universitarios) la última de La Jolie.
    Reconozco que fue un gasto, pero estamos en fiestas, y alunas veces hay que claudicar.
    No compré palomitas, ni bebidas, que si lo llego a hacer se hubieran ido otros 20 euracos.
    Así no me extraña que haya crisis del sector. La película no vale nada. Y habrá costado un riñón.
    Y aún pretenden que no se la descarguen. ¡Pero si les hacen un favor!

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  6. Tal y como se defienden los derechos de autor parece bastante claro que es lo último que realmente defienden los legisladores. En el caso de la ley Sinde, ya sabemos que forma parte de una exigencia por parte de Estados Unidos.
    Cuando se comete un delito hasta ahora todo pasaba por la policía y los juzgados. Parece que se pretenden sustituir por comités de linchamiento. No hace mucho pregunté en una tienda por la compatibilidad de un producto con el sistema operativo linux. Se mostraron bastante reticentes, hasta que tras algunas explicaciones, el dependiente me dijo que creía que linux era un programa para realizar piratería informática y descargar películas. Habitualmente grabo las distribuciones libres y gratuitas de linux, pero tengo que pagar un canon cuando compro el soporte de grabación. Quieren que paguemos por lo que son incapaces de vendernos.

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  7. Pues yo creo que en el fondo son tontos. Se pasaron de listos. Las multinacionales, se pensaron que
    Con ir dejando obsoleta su propia tecnología se garantizaban el porcentaje en la venta de contenidos.
    Ha resultado luego, que en la red, tiene mas agujeros de la cuenta y los pececillos que pululamos por
    ella sorteamos la trampa, y sus gigantescas ganancias, desorbitadas ellas, que debían financiar sus
    prebendas y las de los políticos corruptos, ya pueden monopolizar el mercado de los creadores de esos
    contenidos. Esta insumisión global no creo que puedan controlarla, y habrán de entrar en razón. La
    Potencia del cerebro humano no puede ser controlada eternamente. Los imperios a la antigua usanza
    Están finiquitados.

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