Proyecto Gran Simio

El pasado 11 de abril, el PSOE presentó una proposición no de Ley (*) en la que se pedía al Gobierno su adhesión al Proyecto Gran Simio. La polémica generada por dicha proposición ha sobrepasado con creces el ámbito científico para situarse en el político, y sus defensores se han visto obligados a salir a la palestra para explicar el «malentendido». Dejemos claro desde el principio cuál es el objetivo del Proyecto Gran Simio, al que tan alegremente se suman los socialistas: «incluir a los antropoides no humanos en una comunidad de iguales» y «otorgarles la protección moral y legal de la que, actualmente solo gozan los seres humanos».

La discusión no se plantea, por tanto, en términos estrictamente conservacionistas sino en la equiparación, a efectos de derechos, del hombre con los “grandes simios”. Entre defender la biodiversidad o prohibir las investigaciones con animales con fines superfluos —v.g., la cosmética—, y asumir tal equiparación como pertinente media un abismo.

Dos son los argumentos en los que se basa Peter Singer para defender su proyecto: la similitud genética y de comportamiento y capacidades, especialmente la competencia lingüística.

simiosSemejanza genética:

Es cierto que el DNA de humanos y chimpancés difiere sólo en un 1% pero este dato es interpretado erróneamente como indicativo de que el hombre y el chimpancé son genéticamente idénticos en cerca de un 99 por ciento. Lo diré de otro modo: el DNA de los humanos y chimpancés difiere sólo en un 1 por ciento pero esto no implica que sólo difieran en el 1 por ciento de sus genes.

Para entenderlo, es preciso recordar que las proteínas están formadas por la unión de 300 aminoácidos por término medio. Si falta uno solo de estos aminoácidos o está en una posición equivocada la proteína resultante puede ser completamente distinta. De hecho, la probabilidad de que la proteína resultante de un gen en particular sea idéntica en el hombre y en el chimpancé es sólo del 52 por ciento.

En resumen, aunque los humanos son ciertamente más parecidos genéticamente a los simios africanos que a cualquier otro primate, hay que ser precavido al hablar de diferencias genéticas entre especies. Hay que aclarar el significado de la palabra genético, y afrontar la pregunta: Diferente, ¿es muy diferente? Una pista: ese 1 por ciento de diferencia significa, en términos evolutivos, que ambas líneas —humanos y chimpancés— se separaron hace varios millones de años, probablemente entre cinco y siete. Para gorilas u orangutanes rondaría aproximadamente los dieciséis millones de años.

Competencia lingüística:

En mayo de 2002, el suplemento Babelia (El País) publicó una entrevista realizada a Peter Singer y ya entonces discrepé abiertamente de sus planteamientos en este terreno:

Los científicos no han identificado aún ninguna forma de comunicación natural que posea todas las características del lenguaje humano. Aunque abejas, aves, ballenas, delfines y primates no humanos pueden intercambiar mensajes bastantes sofisticados (Akmajian, Demers, Farmer y Harnisch, 1995; Demers, 1989) sus capacidades no están a la altura de la de los niños de dos años.

Por otra parte, se han realizado intentos de enseñar el lenguaje humano a los animales, especialmente primates. Es cierto que algunos de los simios que hablan mediante signos (Terrace, 1979; Rumbaugh, 1977) producen expresiones breves relacionadas con sus intenciones en un momento dado (por ejemplo, «hacer cosquillas a …»), pero, como Demers (1989) señala, es la productividad ilimitada de mensajes nuevos y diversos tan característica de la actividad lingüística humana lo que se echa en falta en los sistemas de comunicación animal. Aunque los últimos trabajos con bonobos -los cuales muestran talentos comunicativos extraordinarios (Savage-Rumbaugh y Lewin, 1994)- son muy prometedores, sigue abierta la cuestión de si un primate no humano ha llegado a manejar la sintaxis tan bien como un niño de dos años de edad (Akmajian, Demers, Farmer y Harnisch, 1995; Pinker, 1994).

Como Bertrand Rusell comentó una vez: «No importa cuán elocuentemente pueda ladrar un perro, no puede decirnos que sus padres eran pobres pero honestos». Los chimpancés tampoco.

Conclusión:

Por supuesto, rechazar la igualdad hombre-animal no significa renunciar a proteger la enorme biodiversidad de este planeta. Y las últimas noticas al respecto no son precisamente alentadoras. La Unión Mundial para la Naturaleza acaba de adelantar algunas de las conclusiones que, mañana día 4, aparecerán en la Lista Roja de especies amenazadas: El número de especies amenazadas conocidas en el mundo es de 16.119. De éstas, el grupo que enfrenta el peligro de extinción incluye a algunas especies familiares como el oso polar, el hipopótamo y las gacelas del desierto, así como los tiburones, los peces de agua dulce y las flores del Mediterráneo. Sin embargo, acciones positivas han ayudado al águila cola blanca y brindan esperanza a los buitres de la India.

Notas:

  • Más información sobre las especies en peligro en ARKive Project que incluye, además de datos científicos, estupendas imágenes.
  • Este comentario puede descargarse en formato PDF.

Fuentes:

  • Plomin, R.; Defries, J.C.; McClearn, G.E.: Genética de la conducta. Alianza Editorial. 1998.
  • Berko Gleason, J.; Bernstein Ratner, N.: Psicolingüística. McGraw-Hill. 1999. 2ª Ed.

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ANEXO

(*) Proposición no de Ley 161/001625. A la Mesa del Congreso de los Diputados:
En nombre del Grupo Parlamentario Socialista tengo el honor de dirigirme a esa Mesa para, al amparo de lo establecido en el artículo 193 y siguientes del vigente Reglamento del Congreso de los Diputados, presentar la siguiente Proposición no de Ley para su debate en la Comisión de Medio Ambiente.

Exposición de motivos

El tiempo ha querido que dos informaciones científicas hayan aparecido, casi al unísono para recordarnos la cercanía evolutiva y la vecindad genética que tenemos con nuestros parientes, los grandes simios (secuenciación del ADN de los grandes simios) y la cruel realidad de nuestro trato con ellos, que está poniendo en peligro su supervivencia (Atlas de los Grandes Simios y su Conservación, de Naciones Unidas).

El primer informe nos indica que compartimos la inmensa mayoría de nuestro material genético con estos seres. Esta similitud ya la conocíamos por medio de estudios antropométricos, fisiológicos, neurológicos o de etología comparada. El segundo informe, el de Naciones Unidas, nos alerta sobre la posibilidad de extinción de algunas de las especies de grandes simios, por obra de la intervención humana.

Desde hace años, existe un programa internacional —no gubernamental— para la ampliación de la igualdad, denominado Proyecto Gran Simio, que pretende preservar y proteger del maltrato y la muerte a estos compañeros genéticos de la humanidad. El programa ha sido impulsado por el pensador Peter Singuer y a él se han adherido numerosas personalidades del ámbito científico e instituciones de muy diverso tipo. Entendemos que debe ser una tarea de toda la comunidad internacional evitar la desaparición, el maltrato y la esclavitud de estos seres tan cercanos a la especie humana y tan injustamente tratados.

En consecuencia con lo anterior, el Grupo Parlamentario Socialista presenta la siguiente Proposición no de Ley para su debate y votación.

Proposición no de Ley

«El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a declarar su adhesión al Proyecto Gran Simio y a emprender las acciones necesarias en los foros y organismos internacionales, para la protección de los grandes simios del maltrato, la esclavitud, la tortura, la muerte y extinción.»

Fuente: http://www.congreso.es/public_oficiales/L8/CONG/BOCG/D/D_369.PDF.

1 comentario


  1. Me parece estupenda esta aclaración de los hechos ocurridos y la defensa de los seres humanos ante el intento de igualdad con los monos.

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