¿Qué culpa tiene Google?

Hace unos años recogí de La Vanguardia un artículo en el que aparecía el nombre y apellidos de un abogado que, al parecer, estaba metido en asuntos turbios. De hecho, había sido condenado en primera instancia —no recuerdo el motivo exacto— aunque la sentencia no era firme por aquél entonces. Al cabo de cierto tiempo recibí una llamada de un familiar cercano de dicho abogado y me pidió que borrara el artículo. Según me informó, y yo mismo pude constatar, el artículo de marras alojado en mi sitio aparecía en primer lugar al teclear los apellidos del susodicho en Google.

Mi primera reacción fue la de rechazar su propuesta. Yo no era el autor del artículo y éste había sido publicado en La Vanguardia, y entendía que debía dirigir su reclamación a dicho periódico. Si aquí accedían, no tendría ningún reparo en hacer lo mismo. Días más tarde, otro familiar, más cercano que el primero, volvió a pedirme lo mismo, es decir, que borrara el artículo. Le prometí meditar sobre ello y al cabo de poco decidí sustituir el nombre y apellidos por las iniciales.

Las razones fueron:

  • El abogado no era un personaje público y su pecado tampoco fue noticia de primera plana.
  • No se alteraba en modo alguno el fondo del artículo.

Por supuesto, nunca se me pasó por la cabeza pedirle que se dirigiera a Google o a otros buscadores pues éstos no son sino los mensajeros.

¿Por qué les cuento esta historia? Porque hoy he leído en El Mundo una noticia relacionada con el “derecho al olvido” y el “derecho a enlazar”. La historia es la siguiente: una mujer presenta ante la Agencia Española de Protección de Datos una reclamación contra Google Spain, S.L. por no haber sido debidamente atendida su derecho de cancelación. El “delito” de Google no fue otro que el de indexar dos Diarios Oficiales de la Generalitat de Valencia donde aparecían datos personales de la reclamante.

¿Imaginan ustedes la resolución? Pues sí, la peor de las imaginables, es decir, condenar el mero hecho de indexar y enlazar. Aquí tienen la resolución. Lo peligroso es el precedente: hoy se prohíbe enlazar a documentos oficiales que contengan datos personales, mañana….

Eso sí, ustedes no dejen de votar en las próximas elecciones. Tal vez consigan que cambie el collar pero el perro seguirá siendo el mismo. Lean, por ejemplo, la postura del PP respecto a la Ley Sinde.

Actualización, 19/01/11: vista en la Audiencia Nacional. El Estado, a través de su abogado, alega que el buscador tiene responsabilidad. La censura a un paso de volver a ser un hecho en España.

9 comentarios


  1. La realidad es que muchos jueces en España carecen de la más básica cultura informática pero, por contra, parece que les sobra “resolución” y, a lo peor, un tanto de soberbia.

    Otro día, cuando llegue el siguiente paso, te contaré la delirante historia de un jubilado de 65 años con nulos conocimientos informáticos acusado penalmente de liderar una red internacional de “phishing” por un juez que tras haber tomado declaración al acusado, y a pesar de haber constatado que no sabe ni coger el ratón, ve “indicios de delito” (ahí es ná!!). Y puesto que el susodicho acusado es mi mismísimo padre y tengo acceso a TODO publicaré TODO, con nombres, apellidos, fechas y horas para escarnio y descrédito del sistema judicial español cuyos jueces dejan prescribir importantes delitos económicos mientras amargan la vida al ciudadano corriente y le hacen gastarse los ahorros en abogados y procuradores y la salud en el disgusto que se lleva uno siempre en estos casos.

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    1. Completamente. Pero ya os contaré, ya… No quiero adelantar acontecimientos. No he contado nada hasta ahora (esto lleva en marcha ya unos meses) porque no creía que llegase a mayores y pensaba, incauto de mí, que el juez se informaría, que alguien le explicaría cómo funciona eso del phishing, que mi padre es la primera víctima de todo este asunto y no un peligroso delincuente, etc… Pero, no, oiga: el tipo ve indicios de delito. Pues vamos a callar y a ver por dónde sale la cosa.

      Pero, vamos, que visto lo visto, el articulo mandado por Miguel no me extraña un pelo porque parece que algunos jueces no saben ni por dónde les dan los aires digitales.

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      1. Me dejas sin palabras. Bueno.. no hace falta que te diga que cuanto quieras publicar tiene aquí un sitio reservado.

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  2. Impresionante. Lo de la resolución clama al cielo pero lo que comenta Enrique J. casi me saca los ojos de sus cuencas. ¡Menudo trago os estarán haciendo pasar! Espero que se resuelva bien y pronto y que nos podamos reir leyendo y escribiendo sobre el despropósito.

    Enhorabuena por el blog, Miguel. No lo conocía y te has ganado otro seguidor. Saludos

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  3. Sería de risa, de noticia de El Mundo Today, si no fuera porque lo estás diciendo tú, querido, uf, qué manera de perder el tiempo, hacérselo perder a los demás, y encabronar a la gente.
    Si necesitas difusión, aquí estamos para lo que sea.
    un abrazo fuerte

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  5. Se queda uno sin palabras, aunque ya tendremos que acostumbrarnos a esto. Internet se enfrenta a proyectos de censura muy bien orquestados. Día sí y día también aparece en televisión los casos de delitos cometidos a través de la red. Se busca un estado de opinión para incriminar al medio, como coautor de los delitos.
    También se conserva en la red una libertad que molesta a los grupos de poder que ya controlan los medios de comunicación de masas. Ya veremos por dónde nos sale el Gran Hermano.

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