Stanley Getz

“Admitámoslo: a todos nos gustaría tocar como él… si pudiéramos” (John Coltrane)

Stanley Getz nació en Filadelfia, Pensilvania, el 2 de febrero del año 1927. Cuando contaba cuatro años su familia se trasladó a Nueva York, habitando en un edificio poco distinguido en el barrio del Bronx. Las peleas callejeras y la actitud hostil de quienes le rodeaban hacia su origen judío hizo que desarrollara una fuerte personalidad, orgullosa y desafiante.

Cuando no estaba en la calle, el joven se pasaba las horas escuchando a las big bands a través de su receptor de radio, “eso era todo lo que tenía: mi radio Emerson. Ésa era mi única fuente de información y de ahí surgió mi deseo de ser músico. De alguna vaga, misteriosa y subconsciente forma, siempre me he visto dominado por un fuerte impulso interno que me ha llevado, casi compulsivamente, a buscar la perfección en la música a expensas de todo lo demás en mi vida”.

Empezó tocando el contrabajo en la escuela secundaria. Sus profesores reconocieron en el joven Stanley “unos dones musicales que no se encuentran en el común de los mortales: una técnica impecable, el compás perfecto, un fuerte sentido de la melodía, una memoria fabulosa y un oído estupendo”. Stan poseía un instinto natural para interpretar cualquier tipo de pieza al primer vistazo. Más tarde, tomaría algunas lecciones de fagot con Stanley Kovar, miembro de la New York Philharmonic.

El 16 de febrero de 1940, día del cumpleaños de su madre, recibió como regalo un saxo alto de tono dorado verdoso adquirido por su padre con no poco esfuerzo. Aun cuando el joven habría preferido un piano, decidió tomarse muy en serio la práctica de dicho instrumento acaso porque había descubierto en la música su única posibilidad de escapar del infierno en el que vivía. “Escapé del Bronx gracias a que me encerraba ocho horas al día en mi habitación con el saxofón y a fuerza de tocar. En el verano solía ir al cuarto de baño a practicar con la ventana abierta, todo azulejos y eco, hasta que alguien gritaba: ‘¡Que alguien calle a ese niño!’, a lo que mi madre contestaba: Toca más fuerte, Stanley”.

A fuerza de práctica, el joven terminó por desarrollar un sonido cálido, redondo y asombrosamente maduro. “Vengo de una era donde no existían los instrumentos electrónicos. El sonido era aquel que tú fueras capaz de desarrollar, y yo descubrí que mi sonido oscuro podía escucharse de un lado a otro de la habitación mejor que cuando alguien tocaba en un tono agudo. Mi sonido llenaba el espacio”.

Chema García Martinez

Soul Eyes

[Descargar The Best of Stan Getz (12 temas)]

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