Talante y nacionalismo

Si Zapatero confiaba en ganarse a los nacionalistas periféricos mediante el “talante” y el diálogo, los hechos demuestran justo lo contrario. Ibarretxe, 48 horas antes de entrevistarse con José Luis Rodríguez Zapatero, ha mantenido una larga conversación con Otegui -es decir, ETA- pasándose por el arco del triunfo la ley y el Estado de Derecho, tal y como han reconocido los propios socialistas. Una vez más Ibarretxe sacrifica todo -incluidos los cientos de muertos y heridos que ETA ha causado- en aras de una futura “nación vasca”. Y digo futura porque, no lo olvidemos, en el pasado nunca existió tal patria, ni tal nación, ni tal Estado. No me olvido de Cataluña donde sus dirigentes políticos se han empecinado en romper la solidaridad interterritorial con una propuesta de financiación que, como mínimo, aconsejaría aplicarles algún que otro vergajazo. El mismísimo Ibarra, compañero de partido de Maragall, haciendo gala de su sinceridad les ha tildado de cretinos. Para colmo de males a Zapatero no se le ocurre otra cosa que proponer la Conferencia de Presidentes como órgano donde debatir dicha reforma. O bien desconoce las funciones de dicha Conferencia o nos está tomando el pelo. No cabe otra posibilidad. Como ciudadano exijo al Presidente del Gobierno que, de una vez por todas, cierre el proceso autonómico con la aprobación de un único estatuto para todas y cada una de las Comunidades Autonómicas. Sin diferencias, sin clases y sin privilegios. Y exijo también al PP que participe con lealtad y tolerancia en este proyecto pues, no en vano, es el principal partido de la oposición. Si es necesario modificar la Constitución, el Congreso, el Senado o la Ley Electoral…, pues adelante. Nos va mucho en ello. Más de lo que nos imaginamos. Y, si no, al tiempo.

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