Tirar la piedra y esconder la mano:

El director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Alberto Saiz, realizó el pasado sábado unas declaraciones que, en cualquier otro país, le hubiera costado el puesto de forma fulminante: “Antes del 11-S y el 11-M, las sociedades democráticas no tenían un sentimiento de falta de seguridad, pero el riesgo existía. Los servicios de inteligencia hicieron su trabajo y, a mi juicio, las autoridades políticas no fueron capaces de valorar suficientemente aquella información que, bien utilizada, podría haber servido para evitar estas masacres“. Olvídense por un momento del contenido de sus declaraciones o imaginen que hubiera dicho todo lo contrario pues lo realmente importante cae fuera de lo meramente afirmado. Lo importante es dejar claro la cobardía de quien se sabe protegido por la Ley y se atreve a criticar (o alabar) la política antiterrorista de gobiernos anteriores. Es cobardía porque si le exigiéramos pruebas, acabaría alegando lo que repitió una y otra vez en la Comisión de Investigación del 11-M: “es una información que no les puedo dar“. De hecho, acabó con la paciencia de todos los comisionados: comparecencia de Alberto Saiz.

1 comentario


  1. No tienen mucho de qué alardear los servicios de inteligencia casi inteligentes en este caso del 11M.

    Queda tu almendron enlazado en diencéfalo, en Noticias y Arte. Gran trabajo. He llegado a tu página por recomendación de Danuto.
    Un abrazo

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