Un gin tonic, por favor

Un gin tonic, por favorDada la actual situación, hablar del precio de un gin tonic podría parecer superfluo y tal vez no me crean si les digo que se trata de un magnífico ejemplo de la deriva a la que va nuestro país. El caso es que hace unos días se levantó cierta polémica acerca de los precios en el bar del Congreso. La cuestión no es tan baladí como pudiera parecer.

Por desgracia de nuevo nos hemos ido por los cerros de Úbeda ya que las críticas se han centrado en lo barato que resultaba tomar una “copa” en dicho bar. Al parecer nadie ha caído en la cuenta de dos cuestiones mucho más importantes: ¿por qué se subvenciona con dinero público un bar? y sobre todo ¿por qué se vende alcohol en un centro de trabajo? Al final, los verdaderos problemas ni se plantean. Ni en este asunto ni en los desahucios, ni en la educación, ni en nada. Así nos va.

1 comentario


  1. Gracias, Miguel.

    Lo peor es que tienes mucha razón en cómo, aquí ahora, ‘los verdaderos problemas ni se plantean’; además de lo de los Desahucios y la Educación que bien recuerdas, estaría también ese cáncer de lo Partitocrático corrupto (en términos literales, no injuriosos, fundados por jurisprudencias múltiples), que viene asfixiando nuestro -¡nunca maduro, aun, ay!- Estado del Bienestar con tantas metástasis derrochadoras e hipotecas adeudadas a nuestra costa que jamás han sido ningún objetivo para ninguna Reforma o sus recortes

    ¡Sonroja estos días, por ejemplo, la cortedad de las cataplasmas que proponen como única Solución esos ‘100 intelectuales…’ recién salidos de sus ‘think-tanks’ para lanzar cuanto pretendería ser todo un “Manifiesto por una Nueva ley de Partidos políticosy solo exigió audacias renovadoras del estilo de marcar concretos ‘timing’ respecto asuntos internos como Tesorería, Primarias o Congresos…!

    Pero en cambio no se atreven a buscar DEMOCRATIZACIÓN -sobre todo de repercusiones externas- con otras reivindicaciones tales como, por ejemplo, las que siguen =

    “Escojamos a nuestra(s) candidatura(s), ante todas las elecciones, encauzadas por Partidos; no solo a éstos… Y vigilemos para que se ganen su retribución después, honradamente, al trabajar bien por Intereses generales de una(s) voluntad(es) popular(es) cuyo ‘manifestar o formarse…’ constituirán la razón única de ser en todas aquellas posibles representaciones… otorgadas desde Urna:

    – Cada votante solo debería votar a reducidos números de Representantes para la propia circunscripción, próximos y accesibles luego durante todo su mandato, personalmente.

    – Que se abran las papeletas electorales a posibilidades de optar por nombres en distintas listas.

    – Hay que desbloquear la lista de cada Partido para que sus componentes puedan elegirse según votos nominales tenidos y no por ningún orden previo asignado de salida.

    – Rebajemos los topes para varios mandatos elegibles consecutivos hasta dos, de máximo.

    – Como con cualquier otro bien sujeto a las ofertas y demandas variables, para cada elección, votos en blanco y abstenciones deberán costar… por escaños desocupados.

    – Suprimamos todas las barreras del acceso a posible concurrencia de más nuevos Partidos.

    – Deben ‘recortarse’ también, paralelamente a como se ha venido haciendo con lo demás ya, los tamaños y presupuestos totales de las Cámaras parlamentarias hoy elegidas.

    Elimínense cualesquier privilegios o prebendas respecto de lo normal en otros empleos.

    – La única financiación pública para un Partido habrá de ser por los votos recibidos; y sin auditoría de cuentas independiente, previa, no cabría darse ningún dinero público.

    – No podrán ser ya representantes populares quienes hayan tenido imputación por la Justicia.

    Etcétera y etcéteras, etc.”

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