Un lugar, una imagen: Noria de Velilla

Las fotografías antiguas nos permiten conocer como era el norial de sillería de Velilla de Ebro: capacidad para dos ruedas de pequeñas dimensiones, de 10 metros de diámetro, que giraban en un canalizo de solo 1,20 metros de anchura. La parte central (bancada y pilas) tenía el doble de anchura que las laterales, ya que las dos norias apoyaban sobre su bancada. Toda la parte trasera de la estructura, desde las bancadas hasta la cúspide las pilas, se encontraba escalonada.

Mediante el azud construido en el río Ebro, se derivaban los caudales de agua hacia el casco urbano, abasteciendo al lavadero de la localidad, al molino harinero de dos cárcavos con sus respectivas maquinarias de rodete que movían los elementos para la molienda y al norial de dos ruedas que elevaba el agua hasta el acueducto de distribución a las acequias de riego.

Sin embargo, en los dos últimos tercios del siglo XX el norial sufrió tales transformaciones que su estructura original quedó irreconocible. La más drástica fue la destrucción de la caja de la noria interior para instalar allí una turbina protegida por una caseta, pero también se eliminó el acueducto, se reutilizaron las piezas de piedra del canal en un nuevo emplazamiento y se alteraron los canalizos. La pila exterior trasera, más expuesta a las avenidas del río, había sido reconstruida en piedra de campanil trabada con abundante mortero.

Durante 2009-2011 el conjunto, incluido el lavadero, fue rehabilitado y recuperó su aspecto original. La restauración del norial, dirigida por el arquitecto Javier Ibargüen, supuso para Velilla de Ebro la recuperación de uno de los conjuntos hidráulicos más singulares de la comarca de la Ribera Baja del Ebro ya que por sus características, dos ruedas de corriente situadas de forma paralela, es único en la península.

 

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