Una maravilla geométrica

La Cúpula de la Roca, o Qoubbat al-Sakhra (687-692. Jerusalén), domina desde su mole la explanada del Templo, o Haram al-Sharif. Este edificio de planta central, de forma octogonal, mide 54 metros de diámetro y su cúpula culmina a los 36 m de altura. En el interior, se descubre un doble deambulatorio destinado al ritual de la circunvalación. Estos aspectos anulares están bordeados de pórticos concéntricos: el más grande es octogonal y corre paralelo a los muros del edificio. Está formado por veinticuatro arcos. Sobre cada cara del octógono se alternan dos columnas entre los pilares esquinados. Este pórtico totaliza por tanto ocho pilares y dieciséis columnas.

Respecto al pórtico interno, que es circular, sólo cuenta con cuatro pilares entre los que tres columnas soportan cuatro arcos por cada lado. Cuenta por tanto con doce fustes que, junto con los pilares, sostienen dieciséis arcos dispuestos alrededor de la roca sagrada. Por encima de esta arcada se eleva el alto tambor cilíndrico sobre el que descansa la cúpula.

Es sobre esta roca donde se conjugan la veneración por Abrahán y la conmemoración del miradj: la tradición narra que el Profeta, al elevarse hacia los cielos, montado sobre el caballo Burak, habría dejado la huella de su pie en el suelo, huella que sigue siendo visible en el centro de la Cúpula de la Roca.

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Fuente: El Islam. Desde Bagdad hasta Córdoba (ISBN 3-8228-1787-2).

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