Vicente López Portaña: El Marqués de Remisa

Vicente María López Portaña (1772-1850): El Marqués de Remisa (1844)Vicente María López Portaña (1772-1850): El Marqués de Remisa (1844).
Óleo sobre lienzo, 232 x 147 cm
Museo Museo Nacional del Romanticismo, CE0051


Retrato masculino de tamaño natural, en pie, en el interior de un despacho. El marqués elegante en su presencia y en el vestir, luce un frac oscuro con chaleco blanco sobre camisa a juego y corbata de lazada. Como aderezo lleva una bella leontina y magnífica botonadura de brillantes. Descansa su mano izquierda, sobre unos documentos y, con su derecha, sostiene los guantes, el sombrero de copa y el bastón. A su lado, sentado sobre la alfombra, un perro de caza. La decoración, los muebles y los objetos que aparecen en la estancia nos proporcionan información, tanto de la situación y posición social del personaje, como de sus aficiones y gustos.

Gaspar de Remisa y Miarons Bres y Querol, primer marqués de Remisa, fue uno de los banqueros más importantes de todo el siglo XIX y llegó a atesorar una de las mayores fortunas de su tiempo. Debido a sus contactos e influencias, fue nombrado Director General del Tesoro y dentro de sus múltiples negocios tenemos que destacar la explotación de las minas de Río Tinto. Fue además un hombre muy interesado por el mundo de la cultura, llegando a ser nombrado presidente del Liceo Artístico y Literario de Madrid, institución a la que regaló el primer daguerrotipo que se conoció en España. En dicha institución entró en contacto con el pintor Vicente López. Fue también mecenas artístico y protegió al paisajista Jenaro Pérez Villaamil. Patrocinó la publicación de "La España artística y monumental: vistas y descripción de los sitios más notables de España", que aparte de ilustraciones de Pérez Villaamil, reunía dibujos y acuarelas de José Domínguez Bécquer, de Valentín Carderera y de Cecilio Pizarro. En su vivienda madrileña de la calle de la Salud reunió una importantísima colección de pinturas que se cuantificó en más de cuatrocientas obras, entre las que se encontraban Murillos, Riberas y Goyas, entre otros. Por su buen hacer en los negocios y por su protección hacía las Bellas Artes fue distinguido con los títulos de Marqués de la Remisa y Vizconde de Casa Sanz, por la reina Isabel II.

La mesa de despacho sobre la que se apoya el marqués es una pieza que merece una mención especial, ya que, el Museo del Romanticismo cuenta con el original, que se exhibe en las sala XXII junto con este retrato (Inv. CE0246).

En este lienzo, firmado y fechado, se hacen patentes algunas de las características de la última etapa de Vicente López, en la que sus retratos alcanzan total plenitud. Apreciamos lo exquisito y refinado de su dibujo, la minuciosidad con la que son tratados los detalles de la indumentaria y del mobiliario, así como un total dominio de la luz. Por otro lado, el pintor valenciano realiza un escrupuloso retrato tanto fisonómico como psicológico del personaje aquí representado. Reseñas aparecidas en revistas de la época como "El Nuevo Avisador" exponen lo logrado de esta obra y su magnífica ejecución.

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